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Mix Vale

Un equipo de investigación dirigido por Mallory Harris, de la Universidad de Nuevo México, anunció el 12 de julio de 2026 un descubrimiento significativo: la identificación de un exoplaneta utilizando datos del satélite TESS de la NASA, utilizando un método no previsto para la misión, la técnica de microlente gravitacional.

Según la NASA, esta es la primera vez que TESS detecta un planeta orbitando otra estrella utilizando el método de microlente gravitacional. Las conclusiones del equipo fueron detalladas y publicadas en la prestigiosa revista científica “The Astrophysical Journal Letters”.

¿Cómo identificó el satélite TESS el exoplaneta distante?

El exoplaneta recientemente reportado, llamado Gaia23bra b, es un gigante gaseoso con una masa aproximadamente 1,6 veces la de Júpiter. Debido a su considerable tamaño, los planetas con estas características suelen denominarse “super-Júpiter”.

Se estima que Gaia23bra b orbita una estrella de tipo K, aproximadamente 0,8 veces la masa del Sol, a una distancia de aproximadamente 4,8 unidades astronómicas. Esta trayectoria es similar a la distancia entre el Sol y Júpiter en nuestro propio sistema.

Lo que hace que este descubrimiento sea aún más notable es la enorme distancia de aproximadamente 14.000 años luz que separa la Tierra de Gaia23bra b.

TESS fue diseñado para buscar planetas principalmente mediante el “método de tránsito”, centrando sus operaciones en objetos a unos 150 años luz de la Tierra. Esto plantea la pregunta de cómo logró detectar un exoplaneta que se encuentra mucho más allá de su rango de exploración esperado.

El método de tránsito detecta indirectamente exoplanetas observando pequeñas variaciones en el brillo de una estrella anfitriona cuando un planeta pasa frente a ella. La repetición de estos eventos permite determinar el período orbital del planeta y, a partir de la curva de luz, inferir su diámetro e incluso la presencia de atmósfera.

Un diagrama muestra una situación de microlente gravitacional exagerada - Divulgación/NASA
Un diagrama muestra una situación de microlente gravitacional exagerada – Divulgación/NASA

El encuentro de factores que permitió la detección por microlente gravitacional

La respuesta está en el fenómeno de la “microlente gravitacional”. Esto ocurre cuando una estrella en primer plano (estrella de lente), más cercana a la Tierra, pasa frente a una estrella distante en el fondo (estrella fuente). La curvatura del espacio-tiempo causada por la masa de la estrella lente desvía la luz lejos de la estrella fuente, haciendo que la estrella fuente parezca temporalmente más brillante para los observadores en la Tierra.

Por tanto, el fenómeno de la microlente gravitacional permite detectar objetos celestes que pasan entre una estrella lejana y la Tierra. Esta técnica permite identificar la presencia y estimar la masa de cuerpos que no emiten luz propia o que son difíciles de observar directamente mediante ondas electromagnéticas, como los agujeros negros o los planetas flotantes que se han desviado de sus sistemas originales. Este método de observación se conoce como “método de microlente gravitacional”.

Un aspecto interesante del método de microlente gravitacional es la capacidad de detectar compañeras estelares o planetas de estrellas en tránsito. Cuando el brillo de la estrella distante se traza en una curva de luz, la presencia de un planeta o estrella secundaria que orbita la estrella de la lente provoca variaciones distintas, en forma de picos, en la curva de luz, que actúan como lentes adicionales.

La NASA indicó que el fenómeno de aumento de brillo provocado por Gaia23bra b y su estrella anfitriona ya había sido detectado en 2023 por el telescopio espacial Gaia, operado por la ESA (Agencia Espacial Europea), generando una alerta con el nombre “Gaia23bra”. Sin embargo, las observaciones de Gaia fueron esporádicas y con amplios intervalos de tiempo, lo que impidió confirmar la existencia del planeta en ese momento.

Por ello, el equipo de investigación analizó los datos de observación del TESS y descubrió que el satélite, casualmente, había monitoreado la misma región de la constelación de Carina en alta frecuencia, a intervalos de 200 segundos. La combinación y el análisis detallado de los datos de Gaia y TESS, que capturaron las variaciones más pequeñas de luz, finalmente confirmaron la existencia del planeta.

Para TESS, que se construyó centrándose exclusivamente en el método de tránsito, la detección de un planeta mediante microlentes gravitacionales fue completamente inesperada. La profesora Diana Dragomir, de la Universidad de Nuevo México y coautora del estudio, destacó: “Los datos de TESS pueden contener aún más planetas que causaron eventos de microlentes gravitacionales, planetas que nunca pensamos buscar”.

El futuro de la exploración espacial y el telescopio romano Nancy Grace

Este avance reitera el poder de combinar datos de telescopios espaciales con características distintas. Además, el descubrimiento impulsa la misión del telescopio espacial de próxima generación de la NASA, el Nancy Grace Roman, cuyo lanzamiento está previsto para finales de agosto de 2026.

El objetivo principal del telescopio romano es detectar alrededor de mil exoplanetas en la región central de la Vía Láctea, donde las estrellas son más densas, utilizando el método de microlente gravitacional. Si bien TESS cubre una vasta área del cielo, comparar planetas descubiertos por ambos instrumentos, como éste encontrado por TESS, podría profundizar significativamente nuestra comprensión de la formación de planetas en diversos entornos de la Vía Láctea.

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