Consenso internacional actualiza el uso de Ozempic y Mounjaro para la obesidad y la atención integralPor Carolina Costa
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A principios de julio se publicaron en un primer consenso internacional nuevas directrices para el tratamiento de la obesidad, centradas en medicamentos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro. Los expertos ahora centran su atención en el uso seguro y prolongado de estos fármacos, además de establecer criterios claros para reducir o interrumpir el tratamiento. La discusión principal ya no se limita a la cantidad de peso perdido, sino al manejo holístico de la salud del paciente.
Un cambio de enfoque en el tratamiento de la obesidad con nuevos fármacos
El innovador documento, resultado de la colaboración entre la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), la Federación Europea de Asociaciones de Dietistas (EFAD) y la Coalición Europea para Personas que Viven con Obesidad (ECPO), fue publicado en la reconocida revista The Lancet Diabetes & Endocrinology. Este consenso supone un importante cambio de perspectiva: el objetivo del tratamiento ya no es exclusivamente la pérdida de peso. El nuevo enfoque integra el seguimiento nutricional, la actividad física y la salud mental, además de personalizar las decisiones sobre la dosificación de los medicamentos.
Fernando Valente, coordinador del Departamento de Educación en Diabetes de la Sociedad Brasileña de Diabetes (SBD) y director del Departamento de Diabetes de la Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabología (SBEM), destacó la importancia del consenso. Según él, el tratamiento va más allá de la inyección y la reducción de peso, centrándose en la calidad de vida y la mejora de las comorbilidades asociadas a la obesidad. También advirtió sobre los riesgos de perder peso sin un seguimiento adecuado, lo que puede provocar desnutrición, disminución de la masa muscular y sufrimiento psicológico.
Es fundamental resaltar que las recomendaciones consensuadas no son reglas obligatorias y no reemplazan la evaluación individual de cada paciente por parte de un médico. Los autores del texto destacan que gran parte de la guía combina la mejor evidencia disponible con la experiencia clínica, ya que todavía existen lagunas en los estudios que responden a todas las preguntas sobre estos medicamentos.
La importancia de las nuevas directrices para pacientes y médicos
Este nuevo consenso ofrece orientación práctica para médicos y pacientes, promoviendo un tratamiento a largo plazo más seguro y eficaz. Para los pacientes, significa un enfoque que valora su salud general, minimizando el riesgo de efectos adversos y garantizando que el proceso de pérdida de peso vaya acompañado del cuidado de la nutrición, la masa muscular y el bienestar psicológico. Para los profesionales de la salud, las pautas brindan un marco para decisiones más informadas sobre la dosis y la duración del tratamiento, personalizando el manejo según las necesidades individuales.
Decisiones de dosis: el techo máximo no es una regla universal
Uno de los mensajes cruciales del documento es que alcanzar la dosis máxima estipulada en el prospecto no debe ser un objetivo automático para todos los pacientes. La decisión de dosificación debe guiarse por la respuesta clínica de cada individuo al tratamiento. Quienes ya experimentan una buena sensación de saciedad, son capaces de perder peso satisfactoriamente y toleran bien el medicamento, a menudo no necesitan dosis más altas.
Los estudios de la vida real citados en el consenso indican que se puede lograr una pérdida de peso significativa con dosis más pequeñas cuando el tratamiento se ajusta individualmente. Valente aclara que los pacientes con mucho sobrepeso, que necesitan perder 30 kilos o el 30% de su peso corporal, suelen alcanzar la dosis máxima. Por otro lado, las personas que han desarrollado enfermedades metabólicas como diabetes, hipertensión, triglicéridos altos, hígado graso o apnea del sueño, pero que no tienen un sobrepeso significativo, pueden beneficiarse de dosis más bajas. El endocrinólogo refuerza que la dosis máxima no es obligatoria, ya que los objetivos terapéuticos son regulables para cada paciente.
Criterios para considerar reducir o suspender el uso de medicamentos
El consenso aborda una de las dudas más comunes entre los usuarios de estos medicamentos: ¿existe un momento ideal para dejarlos? La respuesta es que esta decisión debe ser compartida entre el médico y el paciente, sopesando cuidadosamente los beneficios y riesgos que implica. Reducir la dosis, posponer un aumento previsto, hacer una pausa temporal o suspender la medicación puede ser adecuado en varias circunstancias.
El documento enumera una serie de signos que indican la necesidad de una reevaluación médica para un posible ajuste o interrupción:
- Náuseas y vómitos persistentes;
- Dificultad para mantener una buena hidratación;
- Pérdida de peso demasiado rápida e incontrolada;
- Incapacidad para ingerir suficientes nutrientes;
- Signos claros de desnutrición.
Es particularmente importante prestar atención cuando la ingesta dietética del paciente se mantiene por debajo de 800 calorías por día durante un período prolongado. Rodrigo Lamounier, director de la Asociación Brasileña para el Estudio de la Obesidad y el Síndrome Metabólico (Abeso) y miembro de la Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabología (SBEM), agrega que interrumpir el tratamiento no siempre significa un error. La pausa puede ocurrir porque el paciente ha alcanzado una meta de peso adecuada, porque la tolerancia al medicamento ha disminuido hasta el punto de comprometer la adherencia -situación en la que una dosis más baja puede ayudar a mantener el tratamiento- o por una decisión de sentido común, como en el caso de una persona mayor que ya ha alcanzado un peso razonable y para quien una mayor pérdida no sería beneficiosa.







