La Agencia Espacial de América del Norte (NASA) publicó el 28 de julio de 2026 una innovadora representación tridimensional del campo gravitacional de la Tierra. Esta imagen, construida a partir de una gran cantidad de observaciones satelitales, ofrece una perspectiva única sobre las variaciones en la distribución de masa del planeta, revelando detalles que son cruciales para la ciencia.
Lo que revela el mapa de gravedad de la Tierra
El mapa publicado no se corresponde con la forma topográfica que estamos acostumbrados a ver en la Tierra. De hecho, ilustra el geoide, que es una superficie equipotencial donde todos los puntos tienen el mismo potencial gravitacional. Esta superficie teórica representa el nivel medio del mar si las aguas permanecieran en completo reposo, sin influencias de mareas, vientos o corrientes marinas, siendo un concepto fundamental para la geodesia y la oceanografía.
Para hacer visibles las diferencias sutiles en la fuerza de la atracción gravitacional, la ilustración amplifica la escala vertical del campo en un factor de 10.000. Esto permite a los científicos y al público visualizar las “colinas” y “valles” gravitacionales que son resultado directo de la distribución de masa debajo de la superficie del planeta.
Michael Watkins, científico del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, explicó que estas variaciones en el campo gravitacional son inherentes a la forma en que se distribuyen los materiales en las profundidades de la Tierra. Esta diversidad en la composición interna del planeta genera los puntos de mayor y menor atracción que se observan en la representación.
Variaciones del campo gravitacional en diferentes regiones.
El análisis de imágenes revela que las áreas con mayor concentración de masa, como las imponentes cordilleras de los Andes y el Himalaya, se presentan en tonos rojos, lo que indica una atracción gravitacional más fuerte. Por el contrario, las regiones menos densas, como el vasto Océano Índico, aparecen azuladas, lo que indica una gravedad relativamente menor.
Las fluctuaciones en la altura del geoide son notables y significativas. Van desde aproximadamente +85 metros en Islandia, un punto de mayor atracción, hasta -106 metros en el sur de la India, donde la atracción es más débil. Estas mediciones son esenciales para estudios precisos de la forma y la estructura interna de la Tierra.
La importancia del mapa para la ciencia y el clima
Comprender el geoide y las variaciones en el campo gravitacional de la Tierra es fundamental para la ciencia moderna, especialmente en el contexto del cambio climático. Este mapa detallado permite a los investigadores calibrar con mayor precisión las mediciones del nivel del mar, distinguiendo entre el aumento del nivel del agua causado por el derretimiento de los glaciares y las variaciones debidas a cambios en la gravedad.
Los datos recopilados y presentados en este mapa son cruciales para monitorear el ciclo hidrológico, incluido el movimiento de masas de agua en océanos, ríos y reservas subterráneas. Además, la información contribuye a evaluar la disponibilidad de agua subterránea para fines agrícolas y a proyectar el aumento del nivel del mar a largo plazo, ofreciendo valiosos aportes para la gestión ambiental y las políticas de recursos hídricos.
Tecnología detrás de las observaciones satelitales
La creación de este mapa monumental es el resultado de más de mil millones de observaciones, recopiladas durante 15 años por 19 satélites diferentes. Esta colosal cantidad de datos fue procesada por equipos de científicos para crear una representación tan precisa y detallada del campo gravitacional.
Entre las misiones espaciales que aportaron datos esenciales destacan el programa Grace (Gravity Recovery and Climate Experiment), una colaboración entre la NASA y el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), y el programa Goce (Gravity Field and Steady-State Ocean Circulation Explorer), de la Agencia Espacial Europea (ESA). La misión Grace, por ejemplo, utilizó un par de naves espaciales idénticas que volaron en secuencia, a unos 220 kilómetros de distancia, para medir las fluctuaciones y registrar el desplazamiento de masas de agua.
