Vehículo espacial de la NASA sufre falla técnica antes de rescatar el observatorio Swift

Sonda LINK da NASA - Reprodução/NASA Foto: Sonda LINK da NASA - Reprodução/NASA

El plan de la agencia espacial estadounidense de ampliar el funcionamiento de los viejos equipos orbitales se topó con obstáculos imprevistos. Enviada al espacio a principios de julio, la nave del servicio LINK comenzó a registrar anomalías operativas a finales del mismo mes, comprometiendo temporalmente la operación destinada a salvar el histórico observatorio Swift.

Detalles de lanzamiento y finalidad principal del equipo de rescate.

La andadura del proyecto Swift Boost comenzó con el disparo de un cohete Pegasus XL, fabricado por Northrop Grumman. El vehículo de rescate, diseñado por la empresa Katalyst Space Technologies, con sede en Arizona, fue creado con la misión exclusiva de acoplarse al Swift. Este veterano satélite es ampliamente reconocido en la comunidad científica por su capacidad para rastrear estallidos de rayos gamma, que representan las liberaciones de energía más violentas conocidas en el cosmos, generalmente originadas por el colapso de estrellas masivas.

Sin embargo, la tranquilidad del viaje duró poco en el ambiente de microgravedad. Un boletín oficial difundido a finales de julio confirmó que el módulo Katalyst perdió la estabilidad de su control de actitud –sistema vital responsable de mantener la correcta orientación de la nave en relación con la Tierra y el Sol–, lo que generó un movimiento de rotación descontrolado y fallas en la transmisión de datos. Incluso con este susto, los ingenieros se aseguran de que la estructura principal y los componentes electrónicos secundarios permanezcan intactos y operativos.

Los primeros diagnósticos de telemetría mostraron daños importantes en los mecanismos de estabilización. Dos de los tres volantes, piezas fundamentales para dirigir el equipo sin desperdiciar combustible, dejaron de responder a las órdenes desde la base terrestre. Sumado a esto, los propulsores auxiliares propulsados ​​por gas frío presentaron un rendimiento inferior al esperado, dificultando aún más las maniobras correctivas.

Coincidencia técnica marca la historia de fallas entre los dos satélites

El defecto actual conlleva una dosis de ironía para los científicos involucrados en el proyecto de rescate. Hace unos dos años, el objetivo de la misión, el observatorio Swift, sufrió exactamente el mismo tipo de falla en sus rotores de estabilización. En ese momento, el equipo de control tuvo que desactivar los instrumentos científicos y activar el modo de seguridad para evitar que el telescopio perdiera su rumbo, interrumpiendo la investigación astronómica por un breve período.

Para superar la crisis, los expertos prevén activar los motores eléctricos del vehículo de servicio en un intento de frenar la rotación no deseada y recuperar la alineación con las antenas de comunicaciones. Sólo después de esta maniobra de emergencia los directores del programa espacial y los ingenieros del fabricante privado podrán decidir si es seguro continuar con el intento de aproximación o si es necesario abortar la misión.

Cómo funcionaría la compleja maniobra de atraque en órbita terrestre

El veterano equipo ha ido perdiendo altitud paulatinamente debido al roce con las capas más raras de la atmósfera, y su construcción original no incluía motores para su reposicionamiento. La estrategia diseñada para el vehículo de rescate implicó una rigurosa secuencia de acciones en órbita terrestre baja:

  • Aproximación cuidadosa e inspección visual del estado estructural del telescopio.
  • Captura física mediante tres garras robóticas de alta precisión para un bloqueo seguro.
  • Activación de la fuerza motriz del módulo de visitantes para impulsar el conjunto a mayor altura, garantizando más años de funcionamiento.

El satélite científico, oficialmente denominado Observatorio Neil Gehrels Swift, fue enviado al espacio hace dos décadas con una inversión inicial de 250 millones de dólares. El actual esfuerzo de rescate ha costado a las arcas públicas alrededor de 30 millones de dólares, una cantidad considerada extremadamente ventajosa en la economía aeroespacial moderna, ya que permite preservar un activo valioso por una fracción del precio que costaría desarrollar y lanzar un sustituto desde cero.

Descubrimientos históricos justifican el esfuerzo por mantener activos los equipos

Durante su larga historia operativa, el telescopio se ha convertido en una herramienta insustituible para mapear eventos extremos y violentos en los confines más lejanos del universo. Uno de sus mayores triunfos se produjo recientemente, cuando sus sensores captaron el evento bautizado BOAT (el más brillante de todos los tiempos, en traducción libre), un destello de radiación tan intenso que redefinió los modelos teóricos sobre la potencia máxima que puede alcanzar una explosión estelar en el espacio profundo.

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