Crece la presión por la dimisión de Gianni Infantino en la FIFA con carta conjunta de UEFA, Concacaf y AFC

Gianni Infantino

Gianni Infantino - Asatur Yesayants/ Shutterstock.com

Tres de las confederaciones continentales de fútbol más grandes han publicado una carta conjunta en la que expresan una fuerte oposición al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, e intensifican los llamados a su renuncia. El movimiento, que tuvo lugar el 10 de agosto de 2026, es una respuesta directa al plan considerado “torpe” de “vender” el Mundial a inversores privados. Los firmantes del documento incluyen a la UEFA (Europa), la AFC (Asia) y la Concacaf (América del Norte, Central y el Caribe), que representan una potencia importante en el deporte mundial.

El comunicado, firmado por seis importantes dirigentes de estas entidades, acusa a Infantino de intentar engañar a los miembros de la FIFA y de las Confederaciones con lo que califican de “fraude”. Esta acción, según el texto, desembocó en un “abuso de confianza” generalizado, haciendo insostenible su permanencia al frente de la máxima entidad del fútbol mundial.

“El liderazgo en el fútbol no constituye propiedad. No se trata de mantener o exigir que se ejerza el poder. Es, de hecho, un deber de servir a la familia del fútbol, ​​que deposita su confianza en este liderazgo”, declararon UEFA, AFC y Concacaf. Agregaron: “Cuando esa confianza se rompe mediante fraude, cuando un individuo se posiciona por encima del colectivo que le otorgó la autoridad, ese deber se abandona”.

Las Confederaciones subrayaron que “la fuerza del fútbol siempre ha residido en su unidad”. Hicieron un llamamiento: “Pedimos que se respete ya esta unión, a favor de una dirigencia que esté al servicio del fútbol, ​​y no que busque controlarlo”. El tono del documento sugiere claramente la necesidad de un cambio en la dirección de la FIFA, indicando la salida de Gianni Infantino mediante su dimisión.

Gianni Infantino -Mikolaj Barbanell/Shutterstopck.com

El documento continúa con nuevas acusaciones de UEFA, AFC y Concacaf sobre las “disculpas” emitidas por Infantino y la FIFA luego de que se cancelaran los planes de “venta” del Mundial. Afirman que el presidente nunca reconoció la “grave falta de criterio” en todo el proceso que intentó llevar a cabo entre bastidores.

Las tres confederaciones también criticaron duramente la reciente “reunión de urgencia” organizada por el máximo organismo del fútbol de Marruecos. Destacan que a la reunión no asistieron la mayoría de asociaciones que integran la FIFA.

Según las Confederaciones, “la propia carta de la FIFA confirma también que sólo un líder electo asistió a la reunión de dirigentes que tuvo lugar en Marruecos”. Añaden que “ningún miembro del Consejo de la FIFA ni de las asociaciones miembro fue invitado a participar, sólo estuvo presente el Comité Directivo, formado por altos funcionarios contratados por la FIFA”.

Contenido completo de la declaración conjunta

El fútbol, ​​la pasión más extendida a nivel global, no es propiedad de una sola persona ni de una sola institución.

Este deporte pertenece a los jugadores, aficionados, clubes, asociaciones miembro y todas las organizaciones responsables de garantizar su futuro.

Actuando con este propósito, como Confederaciones que representan a sus miembros, las entidades se pronuncian colectivamente.

El notable progreso de la última década es innegable, pero ese progreso no puede atribuirse a un solo individuo. Es el resultado del trabajo conjunto de la FIFA, las Confederaciones, las Asociaciones Miembro y miles de personas que dedican su vida al deporte.

La ampliación de los torneos, la definición de las sedes de los Mundiales de 2030 y 2034 y la asignación de recursos a las asociaciones son logros alcanzados de forma colectiva, con acuerdos e implementaciones conjuntas.

La cuestión fundamental no es el dinero. Las confederaciones ya se han posicionado a favor de una distribución responsable de las considerables reservas financieras de la FIFA, con el objetivo de impulsar las inversiones en el desarrollo de las asociaciones miembro.

El debate tampoco se centra en la pérdida de apoyo de ninguna asociación miembro, a pesar de los intentos de crear pánico entre ellas sugiriendo lo contrario. No se intenta revisar la ampliación de las competiciones, la distribución de plazas en el Mundial ni otras deliberaciones ya tomadas en conjunto, ya que deben respetarse.

La esencia de la discusión es más profunda: involucra la integridad del deporte y la conducta ética de quienes son elegidos para dirigirlo.

El liderazgo en el mundo del fútbol no debe verse como una propiedad ni se trata de insistir en mantener el poder. Es, más bien, una obligación de servir a la comunidad futbolística que confía en esta dirección.

Sin embargo, cuando esta credibilidad es vulnerada por un acto de fraude, y un líder se posiciona por encima del grupo que le otorgó la autoridad, este deber se abandona por completo.

La carta más reciente de la FIFA, enviada a sus vicepresidentes y a 211 asociaciones miembro, reconoce errores en el proceso. Sin embargo, el documento califica la situación como una falta de comunicación, mientras que, desde el punto de vista del fútbol, ​​lo que realmente ocurrió fue una falta de juicio. La propuesta, presentada de manera apresurada, sin consultas adecuadas y con una fecha límite antes del análisis completo por parte de las Asociaciones Miembro, no parece ser un mero descuido, sino una estrategia para evitar un escrutinio riguroso.

El texto de la FIFA no admite que la propuesta en sí fuera defectuosa. Todavía no se reconoce que el intento de vender la participación en los proyectos de la Copa Mundial de la FIFA constituyó una grave falta de juicio. Esto no fue sólo un error de procedimiento, sino una violación de la confianza esencial de las instituciones a las que se suponía que debía servir la propia FIFA.

La FIFA también prometió enviar un informe detallado de los acontecimientos al Consejo. Sin embargo, la declaración omite que una gobernanza adecuada, ante una falta de juicio tan grave, requeriría un análisis realizado por una entidad completamente independiente. El órgano rector del fútbol, ​​sus empleados o cualquier parte interesada no deberían tener ningún papel en esta revisión. Por lo tanto, la administración de la FIFA no debería tener ningún papel en la realización de esta investigación.

De acuerdo con la correspondencia anterior, se deben mantener todos los documentos y registros relevantes, de acuerdo con las directrices de la UEFA sobre la conservación de materiales.

La declaración de la FIFA, según la carta conjunta, demuestra que sólo un líder electo estuvo presente en la reunión de dirigentes que tuvo lugar en Marruecos. No se invitó ni a los miembros del Consejo de la FIFA ni a las asociaciones miembro; La presencia se limitó al Comité Directivo, formado por empleados de la FIFA.

Una reunión tan reciente, en la que un grupo selecto del Comité Directivo de la FIFA (y no todo el Comité) fue convocado a un lugar fuera de la sede, en lugar de que los dirigentes fueran a Zúrich para interactuar con el núcleo de la FIFA y sus empleados, sólo acentúa las preocupaciones existentes. Esto refleja la continuación de un patrón de comportamiento que condujo a la situación actual. Esta postura no corresponde a la de un guardián del deporte, sino a la de alguien que cree que el juego debe estar a su servicio.

Las confederaciones critican el silencio donde se debería exigir responsabilidad y la distancia donde la transparencia sería fundamental.

“Éstas no representan las cualidades de liderazgo que merece el fútbol”, afirma la carta. “Por eso adoptamos esta posición: no superficialmente ni de forma aislada, sino en unidad y por deber hacia el deporte al que servimos”.

La fuerza del fútbol siempre ha estado en su unidad. “Llamamos a que esta unidad sea respetada ahora, en beneficio de una dirección que sirva al fútbol, ​​y no busque controlarlo”, concluye el documento.

La declaración está firmada por Salman Bin Ibrahim Al Khalifa (presidente de la AFC), Victor Montagliani (presidente de Concacaf), Aleksander Ceferin (presidente de la UEFA), Datuk Seri Windsor John (secretario general de la AFC), Philippe Moggio (secretario general de Concacaf) y Theodore Theodoridis (secretario general de la UEFA).