Un cohete chino Gran Marcha 7A explota en el aire y destruye un satélite de comunicaciones

Foguete chinês Long March 7A - Divulgação

Foguete chinês Long March 7A - Divulgação

Un grave incidente marcó el programa espacial asiático el 10 de agosto de 2026, cuando el vehículo de lanzamiento Gran Marcha 7A sufrió una detonación poco más de un minuto después de despegar del centro de Wenchang, en la provincia insular de Hainan. Los residentes locales y los entusiastas registraron en vídeos el momento exacto de la destrucción, mientras que el gobierno chino reconoció oficialmente la pérdida de la misión, justificando el resultado con un fallo técnico durante la fase inicial de ascenso.

Según información difundida por la agencia estatal de noticias Xinhua, el equipo inició su viaje a las 20.02 hora de Beijing, que corresponden a las 9.02 hora de Brasilia, con el satélite de comunicaciones ChinaSat-4B como principal carga útil. Las autoridades competentes ya han iniciado una rigurosa investigación para determinar los motivos precisos que llevaron a la pérdida total del equipo aeroespacial.

Análisis preliminares indican desintegración total del vehículo a baja altura

Varias grabaciones realizadas en los alrededores de la base de lanzamiento y rápidamente difundidas en las redes sociales ilustran la ruptura estructural del cohete aproximadamente 85 segundos después de que se activaran los motores. El reconocido astrónomo Jonathan McDowell, investigador asociado al Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian, evaluó las imágenes disponibles y concluyó que el artefacto se fragmentó por completo mientras aún volaba a velocidad reducida y cerca de la superficie terrestre.

Debido a la explosión prematura, ninguna parte del satélite ni de las etapas propulsoras logró alcanzar la órbita de nuestro planeta, cayendo de nuevo a la Tierra. Este revés inesperado interrumpe una larga secuencia de operaciones exitosas del modelo Gran Marcha 7A, que había estado operando sin fallas críticas desde su vuelo inaugural.

Una publicación inicial realizada por la Radio Nacional de China, que misteriosamente acabó siendo borrada de un portal mantenido por el buscador Baidu poco después, confirmó que la carga transportada era el equipo Zhongxing-4B, una nomenclatura alternativa al ChinaSat-4B. Ese mismo informe técnico describió el lanzador como una variante modernizada de la familia Long March 7, adaptada específicamente para misiones más exigentes.

Características técnicas de la carga perdida y su importancia para las telecomunicaciones.

El dispositivo destruido pertenecía a la misma generación tecnológica que ChinaSat-4A, artefacto que fue colocado con éxito en el espacio en 2024. Los datos públicos sobre el programa espacial indican que esta familia de satélites actúa directamente proporcionando infraestructura para varias áreas, entre ellas:

  • Transmisión de voz para redes telefónicas;
  • Tráfico de datos e Internet de alta capacidad;
  • Distribución de señales de radio y televisión en todo el territorio chino.

Los equipos de comunicación posicionados en órbitas altas son fundamentales para garantizar la conectividad en regiones remotas y de difícil acceso, sirviendo como pilares estratégicos tanto para uso civil como para la seguridad nacional en el país asiático. A pesar de la similitud en la nomenclatura, los ingenieros responsables no detallaron si el modelo 4B tenía exactamente la misma capacidad de procesamiento o si atendería el mismo perfil de usuario que su predecesor directo.

Diseñado específicamente para estas demandas, el Long March 7A está clasificado como un cohete de tamaño mediano, optimizado para transportar cargas útiles pesadas hacia trayectorias más distantes, como la órbita geoestacionaria, donde los satélites siguen la rotación de la Tierra.

Impactos del accidente en el calendario de exploración lunar de Beijing

El desastre ocurrido el 10 de agosto representa la primera falla del vehículo desde su problemático debut en marzo de 2020, cuando un problema similar también resultó en la pérdida de carga. Tras correcciones de diseño, la plataforma había vuelto a la acción al año siguiente, acumulando más de una decena de despegues perfectos hasta el reciente tropiezo.

Este nuevo incidente tiene el potencial de detener temporalmente las actividades en el puerto espacial, lo que obligará a realizar una auditoría exhaustiva de toda la flota de lanzamiento del país. Esta pausa estratégica será inevitable si los investigadores descubren fallos sistémicos en la línea de montaje, defectos en componentes compartidos con otros cohetes o errores en los protocolos de seguridad del centro de Wenchang.

La preocupación aumenta porque China se encuentra en la recta final de preparación de la ambiciosa misión lunar Chang’e-7, que partirá también desde las instalaciones de Wenchang, pero utilizando el potente cohete Gran Marcha 5. El Gobierno chino mantiene la previsión de lanzamiento para el segundo semestre de 2026, con los expertos del sector apostando por una ventana de vuelo para este mes, destacando siempre que el propulsor elegido para el viaje a la Luna tiene una arquitectura completamente diferente y más robusta que el modelo del accidente.

El objetivo central de la expedición Chang’e-7 es realizar un mapeo detallado del polo sur lunar, una región de alto interés científico global. La sonda buscará investigar cráteres que permanecen en perpetua sombra, lugares donde los científicos creen que existen grandes reservas de hielo de agua, un recurso vital para habilitar futuras bases habitadas en el satélite natural.

Ver También