Un antiguo monumento de madera revela los verdaderos precursores astronómicos de Stonehenge

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Stonehenge Foto: Stonehenge - Alzay/ shutterstock.com

Un equipo de investigadores que trabaja en el suroeste del territorio británico ha sacado a la luz vestigios de un edificio de cinco milenios de antigüedad que altera significativamente la comprensión de los orígenes del complejo megalítico más famoso del mundo. El hallazgo arqueológico funciona como una especie de borrador o prototipo arquitectónico para la posterior formación de Stonehenge, lo que demuestra que el conocimiento sobre los ciclos celestes ya estaba profundamente arraigado en las comunidades locales mucho antes de la construcción de las piedras gigantes. La identificación de este sitio ofrece una ventana sin precedentes a las prácticas de ingeniería y la observación de la naturaleza durante el período Neolítico.

Ubicada en la región de Bulford en Wiltshire, el área excavada está a solo tres millas del icónico círculo de piedras. Esta proximidad geográfica sugiere una fuerte conexión cultural y logística entre los dos espacios, lo que indica que todo el paisaje funcionó como un vasto centro de actividades ceremoniales. El trabajo de campo, realizado por expertos de la empresa británica Wessex Archaeology, requirió meses de cuidadoso mapeo del suelo para identificar las marcas dejadas por materiales orgánicos que se descompusieron a lo largo de milenios.

Excavaciones en el suroeste de Inglaterra revelan los primeros pasos de la ingeniería prehistórica

La estructura recién descubierta se caracteriza fundamentalmente por dos enormes agujeros para postes de madera, situados exactamente a ciento veinte metros de distancia entre sí. Aunque la madera original desapareció por la acción del tiempo y el clima húmedo de la región, las marcas oscuras dejadas bajo tierra permitieron a los científicos determinar el diámetro y la profundidad de los cortes originales. Este tipo de cimentación requiere un esfuerzo colectivo considerable para cortar, transportar y arreglar los troncos, demostrando una organización social compleja y enfocada a fines monumentales.

El aspecto más impresionante de esta disposición física es su alineación milimétrica con los eventos solares más importantes del año. El eje creado por los dos polos apunta directamente hacia la salida del sol durante el solsticio de verano y hacia la puesta del sol durante el solsticio de invierno. Este patrón direccional es estrictamente idéntico al que atrae a miles de turistas y eruditos a las piedras de Stonehenge cada año, lo que demuestra que la geometría sagrada del sitio ya había sido probada y establecida utilizando materiales perecederos antes de ser inmortalizada en la roca.

La reconstrucción del cielo neolítico demuestra la precisión astronómica de los antiguos constructores

Para dar fe de la exactitud de esta alineación, el proyecto se basó en la experiencia de Fabio Silva, arqueólogo especializado en paisajes celestes y arqueoastronomía. Utilizando software avanzado de modelado topográfico y datos astronómicos retrospectivos, el investigador pudo recrear la bóveda celeste exactamente como la veían los habitantes de la región hace cinco mil años. Esta simulación digital cruzó la posición del horizonte físico con la trayectoria del sol en la antigüedad, eliminando cualquier duda sobre la intencionalidad de la construcción.

El experto explicó que observar las estrellas no es un mero ejercicio de curiosidad, sino una herramienta vital para la supervivencia y la cohesión social. El seguimiento preciso de los solsticios permitió a estas poblaciones prehistóricas marcar el cambio de estaciones, definiendo los momentos correctos para gestionar los rebaños y preparar las reservas de alimentos para los meses fríos. Según el análisis del equipo, el sitio de Bulford demuestra que la concepción de Stonehenge no surgió de forma aislada o repentina, sino que fue la culminación de un largo diálogo continuo entre las personas, la topografía local y los movimientos del cielo.

Los análisis de laboratorio confirman que la instalación de madera es anterior a los megalitos

La cronología exacta del sitio se estableció mediante rigurosos métodos de datación por radiocarbono aplicados a fragmentos orgánicos recuperados del fondo de los agujeros de los postes. El equipo dirigido por el arqueólogo Phil Harding pudo demostrar que las estacas de madera fueron clavadas en el suelo hace exactamente cinco milenios. Este periodo coincide con la fase más embrionaria de Stonehenge, una época en la que sólo se habían excavado los primeros pozos y terraplenes circulares de tierra en la llanura vecina.

El hecho más revelador de esta datación es que la instalación de madera en Bulford se produjo unos quinientos años antes de que las famosas piedras sarsen y bluestones fueran arrastradas y erigidas en el monumento principal. El director de la excavación calificó el hallazgo como uno de los momentos más memorables de toda su carrera profesional, precisamente por la antigüedad sin precedentes de la estructura. La capacidad de esas comunidades para planificar y registrar la salida del sol con un grado tan alto de precisión, utilizando únicamente recursos naturales y observación a simple vista, demuestra una maestría intelectual notable.

El descubrimiento de objetos ceremoniales indica la celebración de importantes festivales estacionales

Mucho más allá de la arquitectura de madera, el suelo de Bulford albergaba una rica colección de cultura material que ayuda a armar el rompecabezas de la vida cotidiana del Neolítico. El sitio no sólo funcionó como un observatorio silencioso, sino también como un lugar de encuentro vibrante donde diversas comunidades se reunieron para celebrar las transiciones solares. La cantidad y naturaleza de los escombros encontrados sugieren la ocurrencia de grandes banquetes y rituales colectivos que se prolongaron durante días.

Durante el proceso de tamizado del suelo, los investigadores catalogaron una serie de artefactos que confirman una intensa actividad humana alrededor de los postes alineados. El inventario publicado por la institución responsable incluye los siguientes elementos principales:

  • Fragmentos de cerámica utilitaria, posiblemente utilizados para almacenar y preparar alimentos durante las reuniones.
  • Huesos de animales con marcas de cortes, que indican el consumo de grandes cantidades de carne en eventos festivos.
  • Trozos de carbón vegetal, que atestiguan la presencia de fuegos ceremoniales y de calefacción alrededor de la estructura.
  • Astillas de pedernal cortado, que demuestran la fabricación o el afilado de herramientas de piedra en el lugar.
  • Un cuchillo de forma discoide considerado extremadamente raro, depositado intencionalmente en el suelo.

El último elemento de la lista llamó especialmente la atención de los conservadores de la excavación. La perfecta forma circular de la hoja de piedra sugiere una fuerte carga simbólica, que los expertos interpretan como una representación física del disco solar. El hecho de que el objeto fuera enterrado deliberadamente refuerza la teoría de que el espacio era un escenario de ofrendas y ritos de paso vinculados a la luz y el calor del sol.

Los expertos evalúan el impacto del hallazgo en la comprensión del valle del río Avon

La repercusión del descubrimiento traspasó los límites del equipo original, generando debates productivos en la comunidad académica británica. Susan Greaney, profesora del departamento de arqueología de la Universidad de Exeter e investigadora independiente en relación con este proyecto en particular, calificó la evidencia como muy estimulante. Aunque espera la publicación de informes técnicos más detallados, la académica señala que el trazado descubierto llena un vacío importante respecto del asentamiento del Neolítico Medio en la región.

El análisis externo destaca que el sitio de Bulford arroja luz sobre la importancia estratégica de la parte oriental del paisaje de Stonehenge. Históricamente, la atención de las excavaciones se ha centrado en gran medida en el núcleo de piedra, pero nueva evidencia muestra que poblaciones antiguas habitaron y construyeron monumentos complejos a lo largo de todo el río Avon. Este curso de agua probablemente funcionó como una importante arteria de transporte y un límite sagrado, conectando asentamientos residenciales con espacios dedicados a los antepasados ​​y dioses celestiales.

Luís Henrique Costa é jornalista formado pela FMU, editor-chefe e fundador do Mix Vale, portal de notícias em atividade desde 2013. Responde pela direção editorial do veículo, que cobre Brasil e mundo em economia, benefícios sociais, esportes, tecnologia, ciência e entretenimento. Atua na área há mais de 15 anos e lidera uma equipe de cerca de 15 colaboradores.

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