Los informes de usuarios de medicamentos para bajar de peso, como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, han planteado un problema incómodo: el desarrollo del mal aliento. Aunque la halitosis no figura como un efecto secundario oficial de estos agonistas del GLP-1, la experiencia de quienes los utilizan indica lo contrario, como lo demuestra el aumento del 8% en las ventas de chicles y mentas en el primer trimestre del año, según informó el fabricante de dulces Hershey el 18 de agosto de 2026.
A pesar de la creciente preocupación, todavía no existen estudios científicos revisados por pares que expliquen directamente esta relación. Sin embargo, una investigación interna de Novo Nordisk, la empresa que fabrica Ozempic, indicó que casi el 9% de los usuarios de semaglutida experimentan eructos. Este puede ser uno de los factores detrás de lo que popularmente se ha llamado “aliento Ozempic”, pero otras razones también contribuyen al fenómeno.
Retraso en la digestión y el origen de los eructos
Los medicamentos como Ozempic actúan retardando el proceso digestivo. Esto significa que la comida permanece en el estómago durante más tiempo que las habituales cuatro horas. Esta estancia prolongada favorece la fermentación y la producción de gases. Estos gases cuando se eliminan mediante los eructos, llevan consigo el desagradable olor de la masa orgánica en descomposición, contribuyendo al mal olor en la boca.
La deshidratación como desencadenante del mal aliento
Uno de los efectos secundarios más comunes asociados con el uso de agonistas de GLP-1 son los episodios de vómitos y diarrea. Estas condiciones pueden conducir rápidamente a la deshidratación del cuerpo. La sequedad de boca, consecuencia directa de la falta de hidratación adecuada, es un desencadenante frecuente del mal aliento. Según la especialista en pérdida de peso, la Dra. Sue Decotiis, los pacientes que usan estos medicamentos necesitan alrededor de 3,7 litros de agua por día para mantener un metabolismo saludable y una hidratación correcta, pero pocos reciben o siguen esta guía.
Reflujo gastroesofágico: un agravante del problema
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) ocurre cuando el ácido del estómago regresa al esófago, causando irritación y sensación de acidez estomacal. Esta afección puede empeorar significativamente el mal aliento al transportar compuestos volátiles de azufre, residuos bacterianos malolientes, a la cavidad bucal. Como los medicamentos para bajar de peso retardan el vaciamiento gástrico, pueden intensificar o incluso causar síntomas de reflujo en algunas personas.
Cetosis y otros problemas de salud bucal
La cetosis, un estado metabólico en el que el cuerpo quema grasa para obtener energía, también puede estar detrás del mal aliento. Un gastroenterólogo afirmó que este proceso a menudo resulta en un aliento con un olor dulce, similar al de la acetona. Se recomienda mantener una dieta equilibrada, con todos los macronutrientes, para evitar esta afección.
Además, el uso de estos medicamentos puede estar relacionado con otros problemas de salud bucal. Los usuarios pueden experimentar:
- Gingivitis
- los dientes se pudren
- Erosión del esmalte dental.
- Sensibilidad dental
- Sabor ácido en la boca.
Es importante señalar que las personas con diabetes, el público objetivo original de estos tratamientos, ya tienen más probabilidades de desarrollar problemas dentales.
Medidas prácticas para combatir el mal aliento
La buena noticia es que para la mayoría de los usuarios, el mal aliento y otros efectos secundarios tienden a disminuir a medida que el cuerpo se adapta al medicamento. Mientras tanto, se pueden adoptar algunas medidas para mitigar el problema:
- Cepíllate los dientes y usa hilo dental diariamente, siguiendo las recomendaciones de higiene bucal.
- Mantener una hidratación constante, bebiendo mucha agua, especialmente en casos de vómitos o diarrea.
- Adoptar una dieta equilibrada, priorizando las proteínas magras, las frutas y verduras, y reduciendo el consumo de alimentos grasos que requieren una digestión más prolongada.
- Evite las comidas copiosas justo antes de acostarse, procurando un intervalo mínimo de tres horas entre la última comida y el descanso.
- Programe citas periódicas con el dentista para exámenes preventivos, garantizando la salud bucal y la detección temprana de posibles problemas como caries y enfermedades de las encías.
