Robot Curiosity localiza formaciones geométricas en Marte y presenta fallas en ruedas

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Rover Curiosity Foto: Rover Curiosity - Design Projects/Shutterstock.com

El rover Curiosity, operado por la NASA, identificó un gran terreno lleno de formas geométricas que recuerdan a colmenas en la región marciana de Valle Grande. A pesar del entusiasmo por el hallazgo científico, los registros fotográficos capturados por el robot el 23 de julio de 2026 mostraron que una de sus ruedas de aluminio sufrió graves daños durante el viaje.

El viaje hasta este punto comenzó cuando los controladores de la misión dirigieron la máquina a un sector específico del valle. Observaciones realizadas previamente desde la órbita del planeta y a través de las propias lentes del equipo indicaron que el suelo allí tenía un color más claro y una textura aparentemente libre de obstáculos peligrosos.

Tan pronto como alcanzaron las coordenadas estipuladas, el grupo de científicos responsables del control se topó con un escenario geológico intrigante. La superficie del planeta rojo estaba cubierta de diseños poligonales muy peculiares, creando un patrón visual que remite directamente a la estructura interna construida por las abejas.

Junto a estos contornos geométricos, el suelo mostraba una capa de pequeñas piedras de tonos muy oscuros. Como la atmósfera de Marte es extremadamente delgada en comparación con la de la Tierra y ofrece poca resistencia a la llegada de objetos espaciales, los expertos creen que estos fragmentos cayeron del espacio y se acumularon en el polvo local después de fuertes impactos.

Los investigadores destacaron en un comunicado oficial que el origen exacto de este material rocoso aún requiere estudios en profundidad, trabajando con algunas hipótesis principales para explicar el fenómeno:

  • Trozos de la propia corteza marciana que se han desprendido de capas geológicas superiores.
  • Restos arrojados por violentas colisiones que ocurrieron lejos de los límites del cráter Gale.
  • Meteoritos de otras partes del sistema solar que sobrevivieron a la caída.

Las evaluaciones químicas de rocas oscuras encontradas en expediciones pasadas han mostrado una alta concentración de níquel, una sustancia abundante en los cuerpos celestes invasores pero rara en la geología nativa. Ahora queda por confirmar si todas estas nuevas rocas oscuras comparten la misma firma química extraterrestre, lo que requerirá análisis adicionales en los próximos meses.

Siguiendo ascendiendo por las laderas del valle, la maquinaria continuó registrando las fisuras poligonales hasta el límite del horizonte visible. Aunque el robot ya ha encontrado texturas similares en otras fases de la expedición, los ingenieros informaron que la colosal extensión de este campo geométrico es algo completamente sin precedentes en la misión.

Ashwin Vasavada, científico destacado del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA ubicado en el sur de California, expresó su gran sorpresa por las imágenes recibidas. El experto afirmó que, a pesar de toda la belleza geológica ya documentada por el equipo, la inmensidad de este océano de polígonos dejó asombrado a todo el equipo.

Se han catalogado las dimensiones exactas y la composición química de estas marcas, con la expectativa de que los números revelen los secretos de su formación. Cada figura geométrica mide entre cuatro y ocho centímetros de diámetro, y el patrón se repitió incluso en las laderas de una solitaria elevación de seis metros de altura, que los científicos llamaron cariñosamente Miraflores.

La investigación sobre la génesis de estas marcas continúa, pero los geólogos sugieren que pueden ser antiguas grietas de barro seco. Debido a que el cráter Gale albergaba un enorme lago de agua líquida hace miles de millones de años, el ciclo extremo de calentamiento y enfriamiento del clima marciano puede haber expulsado la humedad de los sedimentos, esculpiendo el suelo de esta manera peculiar.

El ambiente de celebración científica, sin embargo, se vio ensombrecido por un procedimiento rutinario centrado en el mantenimiento de los vehículos. Periódicamente, los operadores ordenan a las cámaras que observen la propia estructura metálica del robot, con el objetivo de inspeccionar el desgaste de las piezas tras años de rodar sobre rocas afiladas.

Las fotografías recibidas en la Tierra el 23 de julio de 2026 trajeron una preocupante advertencia sobre la integridad física de una de las ruedas de tracción. Los agujeros en el aluminio se han ampliado significativamente, aunque la degradación no representa un salto catastrófico respecto al estado documentado en marzo del mismo año.

La agencia espacial estadounidense no ha anunciado ninguna maniobra de emergencia para reparar el componente, porque las reparaciones físicas son imposibles a millones de kilómetros de distancia. Sin embargo, los ingenieros cuentan con un arsenal de estrategias virtuales y de navegación para garantizar que el veterano explorador continúe su viaje científico sin interrupciones fatales.

La táctica principal, que ya está en marcha, consiste en trazar rutas alternativas que eviten terrenos abruptos, ahorrando metal desgastado. Además, la máquina cuenta con una actualización del sistema operativo enviada en 2017, diseñada específicamente para hacer frente a las irregularidades del terreno alienígena.

El programa informático utiliza un algoritmo avanzado de control de tracción que monitorea el terreno en tiempo real. Esta tecnología ajusta la rotación individual de cada eje, aliviando el peso y la presión mecánica que las piedras ejercen sobre el chasis durante los desplazamientos diarios.

El sistema inteligente puede leer variaciones en la suspensión para comprender exactamente dónde toca el suelo cada neumático. Con estos datos en mano, el ordenador de a bordo calibra la velocidad de giro ideal, evitando derrapes peligrosos y maximizando el agarre en terrenos polvorientos.

Las estrategias extremas de la agencia espacial para salvar la movilidad de los robots

Si la degradación del metal llega a un punto crítico, los controladores de vuelo podrían tomar medidas drásticas para sobrevivir. La maniobra consiste en forzar deliberadamente la rotura de la estructura interna de la rueda afectada, desechando la parte comprometida para que el resto del cilindro siga girando libremente.

Los documentos técnicos de la misión explican que el desgaste continuo es una consecuencia inevitable de explorar en un entorno tan hostil. Sin embargo, el diseño de ingeniería garantiza que una sola pieza motriz pueda resistir un nivel extremo de destrucción antes de que la capacidad de movimiento del vehículo se vea definitivamente comprometida.

Simulaciones exhaustivas realizadas en el campo de pruebas de la agencia en California, utilizando un modelo gemelo llamado Scarecrow, demostraron la viabilidad de esta amputación mecánica. Las pruebas demostraron que el equipo puede funcionar indefinidamente apoyado únicamente en los restos de la llanta, siempre y cuando los fragmentos sueltos sean expulsados ​​sin provocar cortocircuitos.

La tracción original está garantizada por pequeñas crestas metálicas moldeadas en la superficie del cilindro. El gran peligro actual es que, si todas estas elevaciones se rompen simultáneamente, el anillo interior de aluminio podría soltarse sin control y acabar cortando los cables de alimentación que alimentan los motores eléctricos.

Para evitar una avería eléctrica que pondría fin a la misión, el equipo de ingenieros planea utilizar la propia geografía de Marte a su favor. La táctica ideal consiste en fijar la pieza suelta a una roca firme y utilizar la fuerza motriz del vehículo para arrancar la pieza defectuosa de forma limpia y controlada.

Para este fin se ensayaron exhaustivamente en la Tierra dos complejas maniobras de dirección, llamadas “Girar y gritar” y “Pigeon Toe”. La estrategia requiere que los conductores virtuales encuentren una roca con la forma perfecta para anclar la rueda dañada, acelerando los otros tres ejes hasta que la tensión mecánica rompa el metal enfermo de una vez por todas.

Los científicos siguen siendo optimistas en cuanto a que no será necesario tomar medidas tan agresivas en el corto plazo. En cualquier caso, la existencia de un plan de contingencia supone un alivio para los investigadores, garantizando que la máquina siga desvelando los misterios del planeta vecino incluso después de casi catorce años de funcionamiento ininterrumpido.

Maria Clara é colaboradora da redação do Mix Vale, portal de notícias com cobertura de Brasil e mundo. Produz conteúdo nas editorias de economia e benefícios, com foco em informação de serviço para o leitor brasileiro. Escreve para o portal desde 2016: Formação: Atriz.

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