Científicos detectan gas un 50% más lento y metales en el cometa 3I/ATLAS

Cometa 3I/ATLAS - Reprodução/YouTube Foto: Cometa 3I/ATLAS - Reprodução/YouTube

Un equipo internacional de astrofísicos comprobó que el cometa interestelar 3I/ATLAS expulsa material gaseoso a una velocidad correspondiente a la mitad de la observada en cometas nativos del Sistema Solar. Las mediciones espectroscópicas realizadas desde el estado de Texas revelaron simultáneamente la presencia inesperada de metales pesados en la envoltura gaseosa de este visitante cósmico.

El análisis espectral permitió identificar firmas intensas de hierro neutro y níquel neutro dispersas en la nube del objeto, elementos que bajo condiciones térmicas habituales permanecen congelados o integrados en matrices rocosas a distancias lejanas del Sol. Anita Cochran, investigadora principal y subdirectora del McDonald Observatory en la Universidad de Texas en Austin, explicó que este seguimiento permite examinar directamente la composición química de otro sistema estelar. “Al estudiar el 3I/ATLAS, esperamos aprender sobre las condiciones en el sistema planetario natal de este objetivo y su largo viaje interestelar”, declaró la científica al presentar los resultados.

Observaciones espectroscópicas en Texas rastrean la nube a más de 85 mil kilómetros

La recolección de datos se llevó a cabo mediante el espectrógrafo VIRUS, montado en el telescopio Hobby-Eberly del McDonald Observatory, en Fort Davis, Texas. El instrumento logró trazar la extensión de las sustancias volátiles hasta más de 85.000 kilómetros del núcleo en dirección hacia el Sol. Además de las líneas metálicas, las observaciones detectaron compuestos típicos del inventario cometario, tales como cianógeno, tricarbono, metilidino y dicarbono.

La dinámica de expansión de esta atmósfera temporal contradice los patrones que habitualmente rigen a los cuerpos celestes originarios de nuestro vecindario galáctico. En los cometas nativos, el gas se aleja del núcleo a un ritmo predecible según el calor recibido del Sol, pero en el 3I/ATLAS la velocidad de escape se redujo aproximadamente a la mitad de ese valor estándar a distancias heliocéntricas equivalentes.

Los resultados completos fueron publicados en la revista especializada The Planetary Science Journal a través de una colaboración científica entre la Universidad de Texas en Austin, la Universidad de Lieja en Bélgica y la Universidad Kyoto Sangyo en Japón. La autoría del trabajo reúne a especialistas como Hideyo Kawakita, vicedirector del Instituto de Ciencia Espacial Koyama en la Universidad Kyoto Sangyo, y Gregory Zeimann, astrónomo adscrito al telescopio Hobby-Eberly.

Datos físicos y distancias registradas durante el paso del cuerpo celeste

  • Identificación oficial: cometa interestelar 3I/ATLAS, formalmente C/2025 N1 (ATLAS).
  • Fecha del descubrimiento: 1 de julio de 2025, a través de la red ATLAS en Río Hurtado, Chile.
  • Clasificación astronómica: tercer objeto de procedencia interestelar registrado al cruzar el Sistema Solar.
  • Fecha de las observaciones con el instrumento VIRUS: 9 de diciembre de 2025.
  • Distancia heliocéntrica durante las mediciones: 2,03 unidades astronómicas respecto al Sol.
  • Distancia geocéntrica durante el estudio: 1,83 unidades astronómicas respecto a la Tierra.
  • Amplitud del mapeo molecular: más de 85.000 kilómetros medidos desde el núcleo helado.
  • Ritmo de eyección gaseosa: aproximadamente el 50% de la velocidad habitual en cometas nativos comparables.

Emisiones de vapores metálicos en zonas heladas desconciertan a los astrofísicos

La detección de átomos de hierro y níquel libres en forma de gas representa uno de los hallazgos más llamativos para la comunidad astronómica internacional. En condiciones ordinarias, estos metales pesados se encuentran encerrados en compuestos rocosos compactos y requieren temperaturas extremadamente elevadas para sublimarse o evaporarse. Dado que el 3I/ATLAS se desplazaba a más de dos unidades astronómicas del Sol —el doble del trayecto entre la Tierra y el centro del sistema—, el calentamiento provocado por la radiación solar resultaba totalmente insuficiente para derretir o evaporar tales elementos por vías térmicas directas.

Este comportamiento indica que el objeto interestelar transporta sustancias volátiles particulares preservadas desde la formación de su sistema estelar original. La hipótesis central de los investigadores plantea que el hierro y el níquel se liberan por la descomposición de moléculas complejas de carbonilo o compuestos organometálicos bajo el efecto de la radiación ultravioleta del Sol, lo que evita la necesidad de una sublimación por calor extremo de los minerales rocosos.

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Registro de objetos procedentes del espacio exterior desde el hallazgo de ‘Oumuamua

El cometa 3I/ATLAS constituye el tercer cuerpo originado fuera de los límites del Sistema Solar que ha sido confirmado formalmente por la comunidad astronómica. El pionero de esta clase de visitantes fue el asteroide 1I/’Oumuamua en 2017, cuya silueta alargada y ausencia de coma de polvo desconcertaron a los observadores terrestres. Posteriormente, en 2019, el cometa 2I/Borisov recorrió el espacio interior con proporciones químicas y actividad superficial muy parecidas a las observadas en cometas autóctonos.

La inclusión del 3I/ATLAS en los registros astronómicos ratifica que restos primitivos de la formación planetaria circulan constantemente entre las estrellas de la Vía Láctea. El objeto fue localizado el 1 de julio de 2025 por el sistema de rastreo ATLAS en Río Hurtado, Chile, y alcanzó su punto de mayor cercanía al Sol a finales de octubre de 2025. A diferencia de los cuerpos atrapados en órbitas elípticas regulares, estos bólidos navegan en trayectorias hiperbólicas abiertas y regresan al vacío interestelar tras interactuar brevemente con el calor de una estrella.

Alta concentración de dióxido de carbono surge como causa del flujo lento

El mecanismo físico exacto que desacelera la expulsión de gases hasta dejarla en la mitad del estándar observado sigue en proceso de esclarecimiento. La explicación más sólida formulada por el grupo de investigación atribuye este fenómeno a una presencia dominante de dióxido de carbono pesado, gas cuya alta densidad incrementa el peso molecular promedio de la pluma y frena el desplazamiento de las partículas hacia el espacio circundante.

La corroboración definitiva sobre la estructura molecular de esta envoltura gaseosa requerirá el procesamiento de mediciones complementarias tomadas durante las observaciones de 2025 y la aplicación de simulaciones fotoquímicas. Estos cálculos detallados permitirán determinar las condiciones químicas y térmicas que prevalecían en el disco protoplanetario que dio origen al cometa antes de ser expulsado hacia el espacio profundo.

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