Un grupo de astrónomos determinó que el cometa interestelar 3I/ATLAS estructuró su núcleo a temperaturas inferiores a 30 Kelvin en los confines de un sistema estelar ajeno, según investigaciones difundidas por la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Dicho cuerpo celeste constituye el tercer objeto foráneo al Sistema Solar identificado y analizado por observatorios astronómicos. Mediante instrumental óptico y espectroscópico, los equipos científicos registraron emanaciones que conservan componentes químicos inalterados desde el nacimiento del astro.
Estas temperaturas extremas evitaron transformaciones térmicas en los compuestos primigenios atrapados en el bloque rochoso. Debido a este aislamiento prolongado, los elementos volátiles permanecieron protegidos de alteraciones moleculares a lo largo de su travesía por el espacio.
Rastros moleculares congelados revelan el origen en un disco protoplanetario distante
Los registros espectroscópicos de la coma del cometa 3I/ATLAS revelaron cantidades masivas de monóxido de carbono junto a elementos volátiles que solo alcanzan fase sólida por debajo de los 30 Kelvin, una condición propia del perímetro exterior de discos protoplanetarios distantes. A partir de esta singularidad molecular, los científicos demostraron en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society que la acumulación de polvo ocurrió lejos de su estrella anfitriona, antes de que alteraciones orbitales violentas expulsaran el cuerpo hacia el vacío durante millones de años. La estructura interna esquivó cualquier radiación capaz de modificar su matriz original gracias a la preservación del frío severo.
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Los investigadores utilizaron las proporciones de estos gases elementales para determinar la ubicación original de aquel semillero estelar. Diversos sensores terrestres registraron el incremento sostenido en la tasa de sublimación conforme el acercamiento al Sol calentó la superficie del cometa.
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La pérdida acelerada de monóxido de carbono superó con creces los ritmos habituales observados en el deshielo de agua convencional. Esta evaporación rápida generó una densa nube gaseosa alrededor del núcleo mucho antes de alcanzar el perihelio en su trayectoria hiperbólica. Diversos observatorios terrestres coordinaron mediciones para descomponer estas emisiones electromagnéticas y caracterizar la composición química del visitante interestelar.
