Unos 400 detenidos y 60 policías heridos, dos de ellos hospitalizados inconscientes, dejó la jornada de movilizaciones realizada en Francia este sábado (17) contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de la enseñanza y los servicios públicos. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó en una comparecencia a las 20:00 (hora local) que 550.000 personas salieron a las calles en todo el país, superando ampliamente las previsiones oficiales del viernes (16), que calculaban un máximo de 150.000 asistentes.
Las cifras de participación mostraron una fuerte brecha entre el Gobierno y los convocantes. Mientras la cartera del Interior distribuyó a los 550.000 manifestantes en 110 marchas autorizadas en el territorio nacional —con 110.000 concentrados únicamente en París—, los organizadores elevaron la asistencia total a 800.000 personas. La convocatoria articuló a la Confederación General del Trabajo (CGT, una de las principales centrales sindicales francesas), asociaciones estudiantiles e integrantes del movimiento de los chalecos amarillos. Según precisó Laurent Nuñez, la gran mayoría de los cerca de 400 arrestados son mayores de edad sin relación con las protestas estudiantiles de las semanas previas. El titular del Interior atribuyó las embestidas contra edificios estatales a grupos de extrema izquierda y señaló la actuación de saqueadores de comercios en París, Ruán, Nantes, Toulouse, Marsella, Estrasburgo, Rennes y Valence.
Disturbios en la Plaza de la República, cierre de metro en París y asaltos a sedes regionales
La capital francesa concentró enfrentamientos directos en la Plaza de la República, donde grupos de encapuchados arrojaron piedras y pirotecnia contra los uniformados, además de prender fuego a vehículos, bicicletas, contenedores de basura y un quiosco de prensa. Los agentes antidisturbios respondieron con gases lacrimógenos y camiones hidrantes para despejar la zona. El operativo y las marchas alteraron la movilidad y el circuito turístico parisino: la empresa estatal de transporte RATP interrumpió temporalmente el servicio en más de 10 líneas de metro y clausuró estaciones, en tanto que el Museo del Louvre restringió el ingreso del público y el Museo de l’Orangerie exigió reserva anticipada para entrar.
Fuera de París, los ataques se dirigieron contra ayuntamientos y prefecturas (las delegaciones del Gobierno central en los departamentos y regiones francesas) en ciudades como Angers, Marsella, Burdeos, Lille, Calais y Limoges. En Angers, donde se movilizaron 10.000 ciudadanos, entre 300 y 400 personas irrumpieron en la alcaldía y en la sede gubernamental de Maine y Loira; allí, un trabajador logró sofocar con un extintor un principio de incendio en la oficina de correspondencia. “La entrada del ayuntamiento fue blanco de ataques. Estos actos son inaceptables y los condeno con la mayor firmeza”, expresó el alcalde de Angers, Christophe Béchu, mediante un comunicado oficial.
La situación en Burdeos obligó a desplegar a la unidad de élite RAID, cuerpo táctico de la Policía Nacional francesa, luego de que manifestantes invadieran y saquearan la residencia de la representante del Estado en esa jurisdicción. Otros focos de violencia afectaron a Lyon, cuya oficina de turismo fue incendiada, y a Limoges, donde se registró fuego en el ayuntamiento, mientras que en Marsella los ataques contra la fachada municipal motivaron el envío de refuerzos policiales por parte del Ejecutivo.
Choque a las 16:30 en Toulouse deja cuatro dirigentes sindicales heridas
En el sur del país, las calles de Toulouse reunieron a 32.000 manifestantes según el cálculo de la administración regional, cifra que los sindicatos ubicaron en 80.000 asistentes. La jornada en esa ciudad incluyó la instalación de barricadas y el acordonamiento de la Plaza del Capitolio tras registrarse un conato de incendio.
El momento de mayor tensión en el cortejo tolosano se produjo a las 16:30 (hora local), cuando los efectivos de seguridad intervinieron para frenar el avance de la marcha. El choque resultante dejó a cuatro dirigentes sindicales heridas, quienes tuvieron que ser evacuadas del lugar para recibir atención.
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Tras el operativo, el secretario general de la unión departamental de la CGT en el Alto Garona, Cédric Caubère, apuntó contra las autoridades políticas por el despliegue. “Responsabilizamos directamente al prefecto regional y a su jefe de gabinete, así como al primer ministro, por las órdenes dadas a la policía”, declaró el representante gremial. En contrapartida, el alcalde de Toulouse, Jean-Luc Moudenc, utilizó la red social X para acusar al partido La Francia Insumisa (LFI) y a sectores aliados dentro de la CGT de encubrir a los autores de los destrozos.
Más de 6.800 detenciones desde septiembre y la escalada que llevó al 17 de octubre de 2026
El estallido social en territorio francés coincidió este 17 de octubre de 2026 con protestas por el costo de la vida y el acceso a la vivienda en Lisboa, además de marchas que derivaron en choques con la policía en Milán, Bolonia y Bruselas. En Francia, el malestar venía acumulando tensión desde el inicio de los bloqueos en los institutos de enseñanza secundaria en septiembre: hasta la víspera de las marchas nacionales de este sábado (17), las fuerzas del orden contabilizaban más de 6.800 detenciones en todo el país, con un 86% de menores de edad entre los arrestados. En paralelo, la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN, el organismo de asuntos internos que audita a las fuerzas de seguridad) mantiene abiertas entre 24 y 36 investigaciones por denuncias de violencia policial.
- 2018: Nace en Francia el movimiento de los chalecos amarillos, impulsado originalmente por el rechazo al alza de los impuestos a los combustibles durante el primer mandato presidencial de Emmanuel Macron.
- Septiembre de 2026: Alumnos de secundaria de la periferia norte de París inician bloqueos por la falta de docentes y el deterioro edilicio de los colegios, reclamo al que luego se suman la pérdida de poder adquisitivo y el precio de los carburantes.
- 5 de octubre de 2026: Un estudiante de 15 años pierde una mano al estallar una granada policial durante el bloqueo de un centro educativo en Lens, hecho que lleva al Gobierno a suspender temporalmente el uso de granadas de aturdimiento en protestas estudiantiles.
- 16 de octubre de 2026: El presidente Emmanuel Macron hace un llamado a la calma en la víspera de la convocatoria nacional, mientras que el ministro Laurent Nuñez vuelve a autorizar el empleo de granadas de efecto moral ante escenarios de violencia urbana grave.
- 17 de octubre de 2026: Las 110 movilizaciones en Francia congregan entre 550.000 y 800.000 participantes y cierran con un balance provisional de unos 400 detenidos y 60 agentes heridos.
Frente a la magnitud de los daños materiales, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, activó una célula interministerial de crisis en la sede del Ministerio del Interior y protagonizó un cruce de acusaciones con el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, quien atribuyó el caos vivido en París a la conducción del operativo policial. “Las manifestaciones pacíficas tienen todo su lugar en nuestra República. Los incendios, los saqueos y los ataques no tienen ninguno”, sostuvo Lecornu. Por su parte, el presidente Emmanuel Macron rechazó los disturbios a través de su cuenta en X: “Hagamos todos bloque contra los sembradores del caos, que buscan únicamente derribar nuestras instituciones e impedir que aquellos que expresan pacíficamente sus reivindicaciones lo hagan”, manifestó el mandatario, antes de asegurar que los responsables de saquear y atacar edificios públicos serán identificados, procesados ante la justicia y sancionados.
