Misión espacial MMX de Japón despega en el cohete H3 F10 para traer las primeras muestras de la luna Fobos

Planeta Marte

Planeta Marte -DigitalVision/istockphoto

La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) tiene programado para las 16:41:03 de este lunes (19), en el horario de Brasilia, el despegue de la nave MMX (siglas en inglés de Exploración de las Lunas Marcianas). El vehículo espacial parte desde el Centro Espacial de Tanegashima, situado en el suroeste de Japón, impulsado por el cohete portador H3 en su décimo vuelo (identificado oficialmente como H3 F10). La operación inaugura una travesía interplanetaria de cinco años cuyo propósito inédito en la historia astronáutica consiste en posarse sobre Fobos, el mayor de los dos satélites naturales de Marte, recolectar fragmentos de su suelo y traerlos de regreso a la Tierra en el año 2031 para su análisis en laboratorio.

Debido a la diferencia de 12 horas entre los husos horarios de Sudamérica y el archipiélago asiático, la ignición de los motores en el Complejo de Lanzamiento Yoshinobu corresponde exactamente a las 04:41:03 del martes 20 de octubre de 2026 en la hora estándar de Japón (JST), o a las 19:41:03 del lunes (19) en el tiempo universal coordinado (UTC). Si las condiciones meteorológicas sobre la isla de Tanegashima o eventuales revisiones técnicas de última hora impiden el despegue en el instante fijado, las autoridades aeroespaciales japonesas han establecido un período de lanzamiento de reserva que se inicia el miércoles (21) y permanece abierto hasta el 9 de noviembre de 2026.

Para el gerente de proyecto de la misión MMX dentro del Instituto de Ciencias Espaciales y Astronáuticas de la agencia japonesa (JAXA/ISAS), Kawakatsu Yasuhiro, el viaje representa el primer contacto directo de la ciencia con el material de un satélite marciano. “La luna marciana Fobos permanece como una frontera inexplorada para la humanidad. Al traer a casa muestras de Fobos, esperamos explorar cómo se formaron las lunas marcianas, cómo evolucionó la esfera de Marte y cómo se originaron el agua y los materiales orgánicos encontrados en los planetas terrestres”, afirmó el responsable del programa.

Alianza internacional en la nave MMX y despliegue del robot Idefix sobre Fobos

El objetivo operativo central de la expedición consiste en descender sobre la accidentada superficie de Fobos para extraer granos de polvo y partículas de roca pertenecientes al regolito, nombre técnico que recibe la capa superficial de material suelto que cubre los cuerpos celestes sin atmósfera densa. El plan científico establece que el aparato perforará a una profundidad mínima de dos centímetros por debajo de la superficie para capturar muestras en dos puntos distintos del satélite, además de ejecutar vuelos rasantes de observación sobre la segunda luna marciana, Deimos, y vigilar el comportamiento climático de la atmósfera de Marte durante su estancia en el sistema.

Para hacer frente a una gravedad superficial en Fobos que equivale apenas a una dosmilésima parte de la fuerza gravitatoria terrestre, la sonda japonesa fue construida con una estructura dividida en tres módulos independientes —propulsión, exploración y retorno— y equipada con cuatro patas de aterrizaje especiales. Aunque el liderazgo del proyecto recae en la JAXA, la misión funciona como un consorcio internacional que integra instrumental científico, componentes de vuelo y respaldo operativo de cuatro grandes instituciones occidentales: la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA), la Agencia Espacial Europea (ESA), el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES) y el Centro Aeroespacial Alemán (DLR).

Antes de arriesgar la estructura principal de la sonda en una maniobra de contacto directo con el suelo, la nave liberará desde unos 50 metros de altitud un vehículo robótico explorador bautizado como Idefix. Construido de forma conjunta por los ingenieros franceses del CNES y los especialistas alemanes del DLR, este aparato de aproximadamente 25 kilogramos de peso rebotará sobre el terreno de bajísima gravedad hasta estabilizarse e iniciar una misión prevista de 100 días. Su tarea en la superficie será analizar in situ las propiedades físicas y mineralógicas del terreno, probar tecnologías de locomoción con ruedas en microgravedad y enviar datos precisos que permitan a los controladores en la Tierra seleccionar las zonas más seguras para el descenso de la nave nodriza.

Por su parte, la contribución de Estados Unidos al equipamiento de la sonda abarca doce meses de trabajo conjunto e incluye dos dispositivos primordiales dentro de los doce instrumentos científicos que viajan a bordo. El primero es el espectrógrafo de rayos gamma y neutrones MEGANE (siglas en inglés de Exploración de las Lunas de Marte con Rayos Gamma y Neutrones), desarrollado por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins para identificar los elementos químicos presentes en la corteza de Fobos midiendo la radiación que emite el satélite. El segundo aporte estadounidense es el sistema recolector neumático P-Sampler, fabricado por la empresa aeroespacial Honeybee Robotics, que emplea ráfagas de gas presurizado para impulsar el suelo marciano hacia los contenedores de almacenamiento de forma rápida antes de que la nave vuelva a elevarse.

Adicionalmente, la agencia estadounidense financia a investigadores de su país integrados en el equipo científico de la misión y aporta el soporte de telecomunicaciones y rastreo orbital a través de su Red del Espacio Profundo (Deep Space Network), el complejo global de antenas parabólicas gigantes distribuidas en distintos continentes. A este conjunto de instrumentos se suman cámaras de ultra alta definición (4K y 8K) desarrolladas por la JAXA en colaboración con la corporación pública de radiodifusión japonesa NHK, diseñadas para registrar imágenes inéditas de alta resolución tanto del planeta rojo como de sus satélites y transmitirlas periódicamente a la Tierra.

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La administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas en la sede de la NASA en Washington, Nicky Fox, explicó que la recuperación de estos fragmentos rocosos forma parte de los preparativos de largo plazo para las futuras expediciones con astronautas. “Las muestras de la MMX traerán una ciencia transformadora sobre el sistema de Marte para las próximas generaciones, especialmente mientras la NASA se prepara para enviar a los primeros humanos a Marte”, declaró la funcionaria estadounidense, quien destacó además el acuerdo bilateral mediante el cual la agencia norteamericana participará en la curaduría, catalogación y distribución de una parte de las muestras una vez que lleguen a los laboratorios terrestres.

Calendario de vuelo hasta 2031, masa de la sonda y medidas de Fobos y Deimos

La hoja de ruta trazada por los ingenieros de vuelo de la JAXA comprende cinco años de maniobras interplanetarias continuas entre octubre de 2026 y mediados de 2031. Debido a que tanto Fobos como Deimos poseen una masa demasiado reducida para mantener un satélite artificial en una órbita convencional estable a su alrededor, la sonda japonesa operará mediante trayectorias especiales denominadas órbitas cuasi-satélite (QSO), lo que le permitirá mantenerse a corta distancia de su objetivo durante meses. Según precisó la directora interina de la División de Ciencia Planetária de la NASA, Lindsay Hays, durante las conferencias técnicas previas al lanzamiento, las maniobras de descenso para extraer el material de Fobos ocurrirán no antes de diciembre de 2028.

Las especificaciones técnicas del vehículo espacial, las dimensiones físicas de los cuerpos celestes que serán estudiados y las fechas clave del cronograma de navegación se detallan a continuación:

  • Horario exacto del despegue: 16:41:03 del lunes 19 de octubre de 2026 en el huso de Brasilia (04:41:03 del martes 20 de octubre en el horario japonés JST y 19:41:03 del 19 de octubre en horario universal UTC).
  • Cohete portador y base de salida: vehículo de lanzamiento japonés H3 en su vuelo número 10 (H3 F10), desde la plataforma del Complejo de Lanzamiento Yoshinobu, en el Centro Espacial de Tanegashima, prefectura de Kagoshima.
  • Masa de la nave espacial: aproximadamente 4.480 kilogramos en el momento del despegue (con cerca de 2.100 kilogramos de masa en seco sin contar el combustible empleado para la inserción orbital).
  • Volumen mínimo de recolección: extracción de al menos 10 gramos de regolito de la superficie de Fobos mediante dos sistemas de muestreo independientes (un perforador mecánico de núcleo y el colector neumático P-Sampler).
  • Dimensiones de las lunas marcianas: Fobos presenta un diámetro aproximado de 22 kilómetros (14 millas) y está marcado por el gran cráter Stickney de 9,7 kilómetros de ancho, mientras que Deimos mide cerca de 13 kilómetros de diámetro (8 millas).
  • Agosto de 2027: llegada prevista de la sonda espacial al sistema marciano y maniobra de frenado para entrar en la órbita de Marte.
  • Septiembre de 2027: transferencia de la nave hacia las cercanías de Fobos e inicio del mapeo topográfico y mineralógico detallado.
  • Diciembre de 2028 en adelante: ventana inicial prevista para el despliegue del robot Idefix y la ejecución de los dos aterrizajes de recolección de suelo en Fobos.
  • Noviembre de 2030: partida del módulo de retorno desde las proximidades de Fobos, realización de sobrevuelos cercanos a Deimos e inicio del viaje de regreso a la Tierra.
  • Año 2031: reentrada atmosférica y aterrizaje en paracaídas de la cápsula de muestras en el Área Prohibida de Woomera, un extenso polígono militar y aeroespacial ubicado en el desierto del sur de Australia.

El enigma científico sobre el origen de Fobos y los fracasos espaciales desde 1988

El examen microscópico y químico de los diez gramos de roca que la cápsula depositará en Australia tiene como finalidad resolver un debate científico abierto desde que el astrónomo estadounidense Asaph Hall descubrió ambos satélites en el año 1877 y los bautizó con los nombres mitológicos de los hijos del dios de la guerra (Fobos, que significa miedo, y Deimos, que representa el terror). Los investigadores planetarios dividen sus hipótesis en dos escenarios opuestos: el primero sostiene que ambas lunas son antiguos asteroides ricos en carbono y agua procedentes del cinturón principal que fueron capturados por el campo gravitatorio de Marte, mientras que el segundo plantea que se formaron por la acumulación de escombros arrojados al espacio tras el choque colosal de un cuerpo celeste contra el planeta rojo en los albores del sistema solar.

Además de despejar la incógnita sobre la génesis de los satélites, los científicos calculan que una fracción del polvo acumulado sobre Fobos proviene directamente de la superficie de Marte, desde donde habría saltado hacia la órbita lunar tras millones de años de impactos de meteoritos contra el planeta vecino. Si esta previsión se confirma en los laboratorios, la misión MMX se convertirá en la práctica en la primera expedición de la historia en traer material marciano a la Tierra, adelantándose a otros proyectos internacionales de retorno de muestras. El estudio de Fobos reviste también un interés astronómico particular debido a que su órbita se acorta a razón de 1,8 metros cada cien años, un acercamiento progresivo que provocará que el satélite se estrelle contra Marte o se desintegre formando un anillo planetario dentro de unos 50 millones de años.

Si la nave japonesa logra posarse sobre Fobos y despegar con éxito, Japón se anotará una hazaña técnica en un destino donde todas las potencias espaciales que lo intentaron con anterioridad sufrieron pérdidas totales. Entre 1988 y 1989, la Unión Soviética envió dos naves gemelas dentro de su programa Fobos, pero el control de tierra perdió el contacto con la primera durante el trayecto y con la segunda poco antes de que pudiera lanzar sus sondas de superficie sobre el satélite. Más de dos décadas después, en noviembre de 2011, la agencia espacial de Rusia lanzó la misión Phobos-Grunt con el mismo objetivo de traer muestras del suelo lunar marciano a la Tierra, pero un fallo en el sistema de propulsión dejó al aparato atrapado en la órbita baja terrestre hasta que acabó desintegrándose sobre el océano Pacífico a comienzos de 2012.

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Para evitar los problemas que frustraron las expediciones soviéticas y rusas, la ingeniería aeroespacial japonesa se apoya en el dominio técnico adquirido durante dos misiones previas de recolección de muestras en cuerpos pequeños del espacio profundo. La JAXA demostró por primera vez esta capacidad de navegación autónoma, contacto breve con la superficie y reentrada interplanetaria con la sonda Hayabusa, que trajo partículas del asteroide Itokawa en 2010, y perfeccionó el método con la misión Hayabusa2, cuya cápsula regresó intacta al desierto australiano de Woomera en diciembre de 2020 cargada con fragmentos subterráneos y superficiales del asteroide primitivo Ryugu.

Transmisión en directo del despegue y simbolismo budista Zen en el póster oficial

Con el propósito de acercar al público los detalles de una travesía que se extenderá por media década, la agencia espacial japonesa organizó una cobertura en directo por internet del lanzamiento del cohete H3 F10 con traducción simultánea en japonés e inglés, además de habilitar pantallas de exhibición pública en distintas ciudades del país. Dentro de las actividades comunitarias destaca la iniciativa denominada “Night Sky Public Viewing” (observación pública del cielo nocturno), mediante la cual se invita a los residentes de las regiones cercanas a seguir a simple vista la estela luminosa que dejará el propulsor al ascender hacia el espacio en plena madrugada japonesa del martes 20 de octubre.

En sus plataformas digitales, la institución científica difundió videos explicativos, animaciones por computadora sobre la secuencia de aterrizaje en Fobos y puso en marcha la campaña interactiva global bajo la etiqueta #GoodLuckMMX, donde ciudadanos y entusiastas de la astronomía de decenas de países envían mensajes de aliento para el equipo de ingenieros. Como parte de esta estrategia de comunicación pública, el proyecto presentó un póster oficial conmemorativo diseñado por Nasu Yusuke, integrante del Departamento de Gestión e Integración del instituto espacial JAXA/ISAS.

La obra gráfica muestra la silueta de la sonda espacial junto a una frase de despedida redactada en primera persona como si hablara el propio vehículo: “Los veo en cinco años. Hasta entonces, cuiden de la Tierra”. El elemento visual predominante de la composición es un gran círculo de color naranja trazado a mano con una sola pincelada gruesa, una referencia directa al “ensō”, la tradicional figura caligráfica del budismo Zen en la que un trazo circular único simboliza la iluminación, la totalidad del universo y el ciclo continuo de la existencia sin principio ni final.

De acuerdo con la explicación artística difundida por el equipo del proyecto en Japón, el círculo anaranjado representa de manera simultánea tres elementos de la misión: el planeta Marte brillando en la oscuridad del firmamento nocturno, la silueta de la luna Fobos iluminada por el reflejo de la luz solar sobre la atmósfera marciana y la trayectoria orbital de ida y vuelta que describirá la nave entre la Tierra y su destino. Nasu Yusuke conservó deliberadamente en el cartel las variaciones en la densidad de la pintura y las marcas de pincel seco para reflejar el esfuerzo humano y artesanal de los científicos y técnicos que ensamblaron la sonda en Tanegashima, mientras que el gran espacio blanco en el centro del anillo alude a los descubrimientos científicos aún desconocidos que la cápsula traerá consigo cuando aterrice en Australia en 2031.

Luís Henrique Costa: Luís Henrique Costa é jornalista formado pela FMU, editor-chefe e fundador do Mix Vale, portal de notícias em atividade desde 2013. Responde pela direção editorial do veículo, que cobre Brasil e mundo em economia, benefícios sociais, esportes, tecnologia, ciência e entretenimento. Atua na área há mais de 15 anos e lidera uma equipe de cerca de 15 colaboradores.
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