Las pruebas descartadas de Breath of the Wild fueron fundamentales para crear la física de Tears of the KingdomPor Luís Henrique Costa
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El equipo detrás de la franquicia The Legend de Zelda ha revelado detalles cruciales sobre el proceso creativo que dio forma al último gran lanzamiento de la serie. Logo tras la finalización del título de 2017, los desarrolladores identificaron un potencial sin explotar en el motor de física del juego y se dieron cuenta de que las herramientas de creación podrían ofrecer mucho más de lo que se presentó en la aventura original.
La percepción del director Hidemaro Fujibayashi y del productor Essa transformó lo que habría sido solo contenido adicional en una secuencia completa.
En lugar de limitar las nuevas ideas a paquetes de expansión (DLC), Nintendo optó por desarrollar un juego completamente nuevo, lo que resultó en el lanzamiento de Tears de Kingdom en 2023. La decisión estratégica permitió al equipo reconstruir sistemas fundamentales, asegurando que las nuevas mecánicas de construcción funcionaran en armonía con el vasto mundo abierto de
Origen de la mecánica de la construcción.
Durante la fase de creación de prototipos, el equipo técnico llevó a cabo pruebas que implicaban el uso de engranajes y ruedas para crear un movimiento autónomo. Uno de los experimentos exitosos permitió la creación de un vehículo rudimentario utilizando losas de piedra y ruedas, validando el concepto de que la física del juego podría respaldar la ingeniería creativa de los jugadores.
Otro punto fundamental fue la fusión de objetos. Los desarrolladores probaron unir cuatro losas para formar un tubo, creando una estructura funcional que interactuaba con el entorno. El motor Esse ha evolucionado hasta convertirse en la base de las capacidades Ultrahand y Fuse, permitiendo:
- La construcción de vehículos complejos para tierra, agua y aire;
- La modificación de armas y escudos con propiedades únicas;
- Resolver acertijos (Santuarios) de forma no lineal;
- Libertad creativa sin precedentes para la comunidad de jugadores.
Estas innovaciones técnicas no sólo diferenciaron la secuela de su predecesor, sino que también establecieron un nuevo estándar para los juegos de mundo abierto basados en la física. La capacidad de pegar y separar objetos en tiempo real requirió una optimización rigurosa para mantener la estabilidad del sistema.
Ampliación vertical del mapa.
La introducción de vehículos y máquinas voladoras generó una necesidad inmediata de ampliar el escenario más allá de la superficie. El equipo de diseño se dio cuenta de que para justificar la nueva mecánica de viaje, el mundo necesitaba crecer verticalmente, lo que resultaba en la creación de islas flotantes en el cielo y en las profundidades subterráneas.
El subsuelo, en particular, fue diseñado como una contraparte oscura y desafiante, que requirió el uso de elementos ligeros y vehículos adaptados para la exploración. Essa La tridimensionalidad del mapa fue la respuesta directa a las nuevas capacidades de movimiento del protagonista, creando un ciclo de juego donde la construcción y la exploración se retroalimentan constantemente.
Impacto comercial y legado
La apuesta por transformar ideas descartadas en un nuevo título resultó sumamente rentable para Nintendo. Las cifras consolidadas del Dados muestran que el Breath del Wild superó la marca de 35 millones de unidades vendidas a nivel global, manteniéndose como un pilar de ventas años después de su lanzamiento.
Tras su éxito, Tears del Kingdom alcanzó rápidamente las 22,4 millones de copias, impulsado por la recepción crítica positiva que destacó la libertad que ofrecen las nuevas herramientas. La estabilidad del juego y la profundidad de las interacciones físicas le han valido puntuaciones excepcionalmente altas por parte de los agregadores de reseñas, solidificando la posición de la franquicia como punto de referencia de innovación en la industria de los videojuegos.








