El árbitro somalí Omar Artan, que sería el primero de su país en jugar un Mundial, tiene prohibida la entrada a Estados Unidos y queda fuera del torneo de 2026. Aterrizó en Miami para el último entrenamiento de árbitro, pero enfrentó un interrogatorio de 11 horas por parte de agentes de inmigración. A pesar de tener un visado válido y toda la documentación requerida, lo consideraron inadmisible y lo devolvieron a un avión con destino a Mogadiscio. El caso ocurrió apenas unos días antes del inicio del Mundial y expone debilidades en la organización del evento, que tiene a Estados Unidos como sede principal. Artan fue uno de los 52 árbitros seleccionados por la FIFA para el torneo.
Artan, considerado el principal árbitro africano en este momento, tuvo un año notable en 2025. Dirigió la final de la Liga de Campeones africana, entre el Pyramids FC y el Mamelodi Sundowns, y disputó tres partidos del Mundial sub-20 de Chile, incluido el partido por el tercer puesto. En 2026, fue convocado para la Copa masculina, el punto culminante de una carrera construida durante más de una década. En una entrevista reciente con la BBC Somalí, afirmó que “la ambición de todo árbitro es ir al Mundial” y que la convocatoria representaba la culminación de años de duro trabajo. El veto estadounidense frustró este sueño justo cuando Somalia ganaba visibilidad mundial a través del fútbol.
Interrogatorio de última hora y veto de inmigración
Al llegar a Estados Unidos, Omar Artan pasó por un largo proceso de investigación que duró 11 horas, seguido de una detención temporal antes de ser deportado. Las autoridades estadounidenses citaron “preocupaciones de investigación” relacionadas con su nacionalidad, ya que Somalia está en la lista de países con restricciones impuestas por la administración Trump. El árbitro contaba con toda la documentación correcta, incluida una visa oficial, pero esto no fue suficiente para superar las barreras impuestas. El incidente refuerza informes anteriores sobre dificultades que enfrentaron aficionados, directivos y miembros de otras delegaciones, como la de Irán, que también informó de obstáculos.
Contexto de las políticas de Trump y presión a la FIFA
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha cultivado estrechos vínculos con Donald Trump en los últimos años, incluida la entrega del primer Premio de la Paz de la organización durante el sorteo de la Copa del Mundo. Sin embargo, las estrictas políticas de inmigración estadounidenses contrastan con declaraciones anteriores de la FIFA, que siempre ha defendido el acceso irrestricto de equipos, aficionados y personal a los países anfitriones. El caso de Artan no es aislado: hay informes de cancelaciones de viajes para aficionados iraquíes, restricciones a la delegación iraní y preocupaciones generalizadas sobre la presencia de ciudadanos de países en la lista restringida. Después de los polémicos Mundiales de Rusia y Qatar, la edición de 2026 prometía ser un momento para celebrar el fútbol, pero las cuestiones políticas y logísticas dominan las noticias.
Con la exclusión de Artan, la FIFA tuvo que reorganizar su equipo arbitral apenas unos días antes del inicio del partido. El episodio plantea dudas sobre el control real de la entidad sobre el evento, especialmente fuera del terreno de juego, y podría afectar a la percepción de neutralidad y acogida del torneo. Grupos de derechos humanos y asociaciones de aficionados ya están cuestionando quién dirige realmente la Copa del Mundo: la FIFA o las políticas internas del país anfitrión. La próxima prueba práctica debería tener lugar con la llegada del equipo iraní, prevista para los próximos días.

