El cohete europeo Ariane 6 debuta con propulsores más potentes en una misión espacial
Una importante innovación aumenta la potencia del cohete europeo Ariane 6, que ahora cuenta con un nuevo sistema de propulsión. Esta tecnología sin precedentes garantiza un mayor impulso y se utilizará en su primera operación espacial.
La nave espacial Ariane 6, desarrollada en Europa, se dirigió hacia el espacio equipada con sus recién introducidos propulsores de mayor fuerza. La operación se llevó a cabo esta tarde, partiendo desde el Centro Espacial Europeo en Kourou, Guayana Francesa, y transportó 36 satélites con destino a la empresa Amazon.
Comparación de prestaciones y costes: el Ariane 6 y su predecesor
Ariane 6 representa la próxima generación, sucediendo al Ariane 5, que operó entre 1996 y 2023. Su viaje inaugural tuvo lugar a mediados de 2024 y el objetivo principal del proyecto es posicionar satélites en órbita para una diversidad de clientes, tanto del sector privado como gubernamental. Según ha revelado la Agencia Espacial Europea (ESA), este nuevo vehículo espacial tiene un coste operativo considerablemente menor que su predecesor, lo que supone una ventaja económica crucial para futuras misiones.
El desarrollo y montaje del cohete implica la colaboración de aproximadamente doce naciones. La flexibilidad del Ariane 6 permite configurarlo con dos o cuatro propulsores de combustible sólido, adaptándose a las necesidades específicas de cada misión. Mientras que las versiones anteriores empleaban los modelos P120C, el avión ahora incorpora los nuevos y más robustos motores P160C. Esta actualización permite que el motor P160C transporte una mayor cantidad de propulsor, aumentando sustancialmente la capacidad de propulsión del cohete.
Colaboración internacional en la construcción del Ariane 6
La construcción del Ariane 6 fue una empresa que reunió los esfuerzos de una docena de países diferentes. En concreto, el montaje de la etapa superior se realizó en Bremen, Alemania, y los tanques de esta etapa, así como diversos componentes del motor, fueron suministrados por las ciudades alemanas de Augsburgo y Ottobrunn. El motor Vinci, pieza fundamental del sistema, fue sometido a rigurosas pruebas en Lampoldshausen, situada en Baden-Württemberg. Entre los países miembros de la ESA, Alemania destaca como el segundo mayor inversor, justo después de Francia, aportando alrededor del 20% del presupuesto total, estimado en aproximadamente cuatro mil millones de euros.
















