Reino Unido analiza nuevas normas migratorias y cuidadora brasileña teme ser expulsada tras años de dedicación
Llegó al Reino Unido en julio de 2022, cargando maletas y la expectativa de una nueva vida, sin imaginar que su estadía podría ser temporal. La brasileña Joana Curvelo reflexiona sobre la audacia y la perseverancia que requiere migrar, afirmando que nunca se le ocurrió la idea de una estancia temporal.
Joana Curvelo, actualmente de 40 años, planeó meticulosamente su mudanza a territorio inglés. Se instaló en Bedford, un pueblo a una hora de Londres, donde su madre, de 71 años y casada con un ciudadano británico, ya vive legalmente.
Desde hace casi cuatro años, la brasileña trabaja como cuidadora de personas mayores, ayudándolas en tareas esenciales como administrar medicamentos, preparar comidas y vigilar el bienestar de los pacientes.
Según la propia Joana, vivir fuera de Brasil siempre ha sido un viejo proyecto familiar. Expresa un profundo apego al país, declarando que Inglaterra se ha convertido en su hogar y que siente afecto por todos los aspectos de la nación.
Sin embargo, las recientes discusiones sobre la legislación de inmigración británica han creado un clima de incertidumbre que la deja sin saber si podrá mantener su residencia.
Reformulación de políticas migratorias podría impactar el acceso a la estancia permanente
En noviembre de 2025, el gobierno británico publicó el documento “Un camino más justo hacia la colonización”, que puede traducirse como “Un camino más justo hacia la permanencia”. Este texto propone una reevaluación integral de las regulaciones migratorias del país, generando aprensión en la comunidad inmigrante.
La propuesta que generó más controversia sugiere un aumento en el período mínimo necesario para que los inmigrantes soliciten la residencia permanente, conocida en el país como ILR (Indefinite Leave to Remain). Este cambio es visto por muchos como un cambio abrupto en las reglas del juego para quienes ya se han establecido y contribuyen a la economía local.
Actualmente, el procedimiento es claro: las personas que viven y trabajan legalmente en el Reino Unido, como Joana, pueden solicitar el ILR después de cinco años. La residencia permanente británica equivale a un permiso para vivir y trabajar en el país sin restricciones horarias, ofreciendo seguridad y estabilidad a sus titulares.
















