La NASA lanza una misión para rescatar la caída del telescopio Swift y evitar su reingreso a la atmósfera
En funcionamiento desde hace más de veinte años, el Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA está perdiendo altitud rápidamente y corre el riesgo de volver a entrar en la atmósfera terrestre en 2026. Ante la amenaza de un final prematuro de esta importante misión, la agencia espacial norteamericana está preparando una operación compleja: lanzar una nave robótica para encontrar, capturar y devolver el telescopio a su órbita original. Este esfuerzo resalta la creciente importancia de las tecnologías de servicios en órbita para extender la vida útil de valiosos activos espaciales.
El telescopio Swift fue lanzado en 2004 con el objetivo principal de detectar explosiones de rayos gamma. Estos eventos cósmicos son tan poderosos que pueden liberar, en pocos segundos, energía equivalente a la producida por el Sol durante toda su existencia. A lo largo de su recorrido, el observatorio registró más de 2.000 explosiones y contribuyó significativamente a avanzar en la comprensión de la formación de elementos pesados, como el oro y el platino.
Degradación orbital del telescopio Swift
Cuando fue puesto en órbita, Swift operaba a una altitud de aproximadamente 600 kilómetros. Con el paso del tiempo, su trayectoria comenzó a degradarse progresivamente. Actualmente, el telescopio se encuentra situado a unos 370 kilómetros de la superficie terrestre, lo que supone un descenso considerable en su posición orbital.
La expectativa inicial era que el observatorio seguiría funcionando hasta principios de la década de 2030. Sin embargo, el ciclo solar más reciente demostró una intensidad mayor de la prevista. Durante los períodos de mayor actividad en el Sol, la capa exterior de la atmósfera terrestre se calienta y se expande, intensificando la resistencia a los satélites y telescopios en órbita baja. Este fenómeno aceleró el descenso del Swift, un equipo que nunca estuvo equipado con un sistema de propulsión propio, fundamental para los ajustes y elevaciones orbitales.
Carrera contra el tiempo al rescate
En 2024, los científicos e ingenieros responsables de la misión se dieron cuenta de que la situación del telescopio era mucho más grave de lo imaginado. La vida útil prevista del observatorio se redujo de años a sólo unos pocos meses. En respuesta a la urgencia, la NASA contrató a la empresa Katalyst Space Technologies en septiembre de 2025 para desarrollar la nave espacial robótica de rescate, denominada LINK. El diseño y la construcción del vehículo se completaron en sólo siete meses, un plazo excepcionalmente ajustado para el sector espacial.
El lanzamiento de la nave espacial LINK está previsto para el 27 de junio a bordo de un cohete Pegasus XL. Tras una fase inicial de pruebas en órbita, la nave espacial comenzará una serie de maniobras precisas para acercarse a Swift. Si la operación tiene éxito, LINK utilizará sus brazos robóticos para acoplarse al telescopio y elevar gradualmente su órbita durante varias semanas.
Retos y riesgos de la compleja misión espacial
Esta misión enfrenta desafíos considerables, principalmente porque el telescopio Swift no fue diseñado para recibir ningún tipo de asistencia o intervención en órbita. Esta particularidad añade una capa de complejidad tanto al acercamiento como a la captura. Además, los ingenieros deben considerar la posibilidad de fallas técnicas inesperadas, daños estructurales acumulados debido al tiempo de operación del observatorio y el riesgo de nuevas tormentas solares. Tales eventos podrían acelerar aún más la trayectoria de descenso del telescopio, dificultando aún más la tarea.
La ventana de rescate es limitada: si Swift alcanza una altitud inferior a 300 kilómetros, la nave espacial LINK probablemente no podrá alcanzarla. Esta condición establece la carrera contra el tiempo como uno de los aspectos más críticos y determinantes para el éxito de toda la misión.
Posible extensión de la vida útil y relevancia científica.
Si la operación de rescate se completa con éxito, se espera que la vida útil del telescopio Swift se extienda otros cinco años. Esto es crucial, ya que el observatorio es uno de los instrumentos más importantes para estudiar fenómenos cósmicos extremos. “No existe ningún otro telescopio espacial con la flexibilidad necesaria para observar objetivos con la misma frecuencia y tiempo de respuesta que el Swift”, dijo el astrónomo Daniel Perley a la revista Science. Para él, la notable relevancia del observatorio justifica ampliamente el esfuerzo para intentar salvarlo.
















