La muerte en un accidente de salto de cuerda que involucra a un joven en São Paulo refuerza la urgencia de regular los deportes extremos
La muerte de María Eduarda Rodrigues mientras saltaba la cuerda, ocurrida hace una semana, reavivó el debate sobre la seguridad en los deportes extremos en Brasil. La joven fue lanzada desde una altura de 40 metros en caída libre, sin utilizar las cuerdas de seguridad imprescindibles para el deporte, mientras el equipo realizaba una serie de saltos en Ponte do Esqueleto, en Limeira, São Paulo.
La investigación del caso aún está en curso, pero el incidente dio gran visibilidad a un método de salto que, si bien ya era popular entre los amantes de la adrenalina, era poco conocido por el gran público. Para aclarar los aspectos del deporte y las probables fallas que culminaron en la tragedia, el portal conversó con Adelino Martins, especialista en salto de cuerda y representante del colectivo barramansense “A Vida nas Cordas”.
Comprender la historia y el estado actual del deporte en Brasil.
El salto a la cuerda está catalogado como un deporte de aventura extrema que comparte características con el puenting, principalmente porque implica saltar desde grandes alturas. A diferencia del bungee, utiliza cuerdas no elásticas, diseñadas para brindar la sensación de caída libre, culminando con un balanceo en el aire similar al movimiento de un péndulo al llegar al límite de la longitud de la cuerda.
A pesar de haber ganado una base de practicantes leales, el deporte aún opera sin regulación oficial en territorio brasileño. Actualmente, el salto a la comba no cuenta con un conjunto de normas, protocolos específicos ni un sistema de inspección gubernamental, ni siquiera en lugares donde la práctica está legalmente permitida.
Adelino Martins explica que el salto a la cuerda es una actividad relativamente reciente en Brasil, con alrededor de 15 años de existencia, y que su ejecución requiere una planificación muy compleja. “En diez años hemos avanzado mucho, pero aún es poco. Muchas empresas operan sin el CNPJ, por ejemplo. Lo ideal sería un equipo que siguiera los estándares: CNPJ, seguro de aventura y profesionales capacitados en trabajos en altura, salvamento y primeros auxilios”, explica el profesional, destacando que su equipo incluye bomberos civiles y enfermeros en cada día de salto.
Un avance significativo hacia la consolidación del salto a la comba en Brasil fue la fundación de la Asociación Brasileña de Salto a la Cuerda hace poco más de dos meses. Actualmente, la entidad cuenta con tres empresas afiliadas y una demanda creciente. Según Adelino, la organización es responsable de establecer estándares de seguridad y sancionar a las empresas que no cumplan con las conductas establecidas, como los protocolos de anclaje y las técnicas de fijación a superficies.
Por el momento, la implementación de sanciones por parte de la Asociación aún se encuentra en fase de desarrollo, dado el carácter reciente de la entidad. El reglamento prevé una “tolerancia” inicial: las empresas que incumplan los requisitos reciben una sanción pero mantienen su membresía; en caso de una segunda infracción, quedan excluidos. “A medida que la asociación crezca, podremos controlar la seguridad y ofrecer cursos para capacitar a las empresas”, proyecta Adelino, destacando la importancia de la autogestión para un deporte que carece de regulación estatal.
Requisitos esenciales para la seguridad al practicar deporte
La seguridad en el salto a la comba está pautada por protocolos de trabajo similares a los exigidos para otros deportes de aventura. Como la actividad se puede realizar en diferentes entornos –como puentes, acantilados y canteras–, el montaje de la estructura de salto requiere estrategias personalizadas que respeten las particularidades de cada ubicación.
El equipamiento imprescindible para el montaje y la práctica segura incluye cuerdas semiestáticas o estáticas, mosquetones para la fijación, casco, una “silla” sujeta al cuerpo del practicante, arnés pectoral y mecanismos de frenado para el momento en que las cuerdas alcanzan su longitud máxima. El límite de peso soportado por las cuerdas varía entre los 2.500 y los 3.000 kilos.
El experto advierte que la mayoría de las personas que buscan saltar la cuerda tienen poca o ninguna experiencia previa en el deporte, lo que puede dificultar la comprensión de las normas de seguridad adoptadas por la empresa que presta el servicio. Adelino aconseja a los interesados consultar siempre las reseñas de la empresa en plataformas como redes sociales y Google, además de confirmar la existencia y autenticidad del CNPJ.
Los graves fracasos que provocaron el trágico accidente de María Eduarda
Adelino Martins destaca que, en incidentes como el que mató a María Eduarda Rodrigues, la responsabilidad no recae en la víctima, sino en la empresa. “[La víctima] no tenía ninguna obligación de hacer nada. Lo único que hizo fue comprar un salto con seguro. Y esta empresa era falsa, inventaron un CNPJ y lo presentaron a la organización del puente”, explica el experto.
Al analizar las irregularidades del accidente, Adelino señala que la empresa llevaba algunos meses funcionando y contaba con un equipo inexperto. Detalla los múltiples pasos de un protocolo de seguridad que fueron completamente ignorados: “En cada equipo hay varias funciones. La primera de ellas es colocar el equipo individual [al atleta], que es el asiento y el arnés. Luego, otra persona debe verificar si todo se hizo correctamente. Cuando el atleta vaya a la zona de salto, habrá alguien que le ofrecerá instrucciones sobre cómo saltar y le preguntará al practicante cómo quiere hacer ese salto. Allí se realiza un segundo ‘chequeo’ para ver si los anclajes y las cuerdas tienen el tamaño correcto. y altura cuando el atleta llega a la plataforma, hay otra persona para colocar la cuerda y otra para comprobar la cuerda: si el bloque está listo, si está a la altura adecuada abajo y si estamos en condiciones de soltar el salto, nada de eso se hizo”, concluye.
















