La victoria suiza sobre Canadá asegura el primer puesto del Grupo B y revela el prometedor talento ofensivo de Johan Manzambi
Suiza se consolidó como líder del Grupo B al derrotar a Canadá, siendo la actuación del joven Johan Manzambi, de 20 años y jugador del Friburgo, lo más destacado del partido. El deportista anotó el segundo gol del equipo y desplegó una energía y ráfagas que encantaron al público, convirtiéndose en una pieza clave en un equipo enfocado en la eficiencia. Por otro lado, Canadá, que terminó segundo, perdió la condición de local y tendrá que viajar a Estados Unidos para disputar su partido de octavos de final, mientras que Suiza se enfrentará al tercer clasificado de otro grupo. El mismo día, Bosnia venció a Qatar 3-1, igualando el marcador de Canadá, pero la diferencia de goles de los canadienses los mantuvo en el segundo lugar.
La actuación de Manzambi, nuevo nombre en el panorama deportivo suizo, prometía un incentivo adicional para seguir los futuros partidos del equipo. Su incansable movimiento por el campo, alternando defensa y ataque, dificultaba definir su posición exacta. En el primer gol suizo, el jugador del Friburgo corrió al espacio, cruzó el balón al área donde Rubén Vargas remató con precisión, marcando su segundo gol en la competición. El segundo gol de Manzambi llegó con un balón largo, con Embolo dominando y pasándoselo al joven. Incluso sin un remate ideal, el balón encontró el fondo de la red con la ayuda del portero Crépeau, registrando el tercer gol del delantero en la Copa del Mundo, colocándolo entre los máximos goleadores del torneo.
Los dos goles, resultantes de pases largos y directos, reflejaron el estilo de juego de Suiza contra Canadá, donde la presencia de Granit Xhaka, por ejemplo, fue casi imperceptible. El equipo suizo pareció confiar en su rica tradición futbolística frente a un equipo canadiense que, aunque más consolidado, demostró cierta inexperiencia y euforia al albergar la competición. La presencia del primer ministro canadiense, Mark Carney, en la zona VIP, dio un tono institucional al evento en un país donde el fútbol busca consolidar su éxito a gran escala.
Tras los goles, la postura del técnico canadiense Jesse Marsch era notablemente relajada, sentado con las piernas estiradas, en contraste con su habitual actitud teatral. Aunque parecía haberse rendido, Canadá respondió con una presión cada vez mayor. Un pase largo encontró a Saliba, que controló magistralmente el balón y se lo pasó a Promise David para que marcara un acrobático gol. Canadá mantuvo su intensidad hasta el tiempo de descuento, con David creando algunas oportunidades peligrosas más.
Batalla por las oportunidades perdidas en la primera mitad
El partido comenzó con Suiza mostrando mayor determinación para ganar, ya que un empate los relegaría al segundo lugar del grupo. Los atacantes de ambos equipos desperdiciaron numerosas ocasiones claras. La oportunidad más llamativa llegó en el minuto 12 para Embolo, tras un pase preciso de Ricardo Rodríguez, pero el delantero suizo disparó directo al pecho del portero Maxime Crépeau, evidenciando su falta de puntería, una crítica recurrente hacia él.
Un minuto más tarde, fue el turno de Cyle Larin de enfrentarse al portero suizo Gregor Kobel. Larin intentó un regate hacia la izquierda, lo que provocó un balón suelto. El balón se le escapó, pero rápidamente reclamó fuera de juego, lo que fue señalado tarde por el árbitro.
A estas dos jugadas siguieron un tiro libre de Luc De Fougerolles, detenido por Kobel, y una entrada de Larin en el área que, lentamente, controló el balón y probó el ángulo contrario con el empeine del pie, pero el disparo se centró, sin ofrecer peligro al portero suizo.
La falta de efectividad del equipo en ataque quedó ejemplificada con un tiro libre de Xhaka que se fue por encima del travesaño. El momento más notable de la primera mitad, quizás, fue el disparo accidental de Xhaka a la espinilla de Larin, cuando tocó el balón justo cuando el suizo se preparaba para ejecutar un tiro libre. El árbitro sacó tarjeta amarilla a ambos jugadores.
La primera mitad terminó con Canadá aumentando la presión, presagio de una segunda mitad que podría haber garantizado el liderato del grupo para los anfitriones. Sin embargo, los goles al inicio de la segunda parte cambiaron el escenario y Suiza demostró su superioridad táctica y técnica.
Los aficionados, que llenaron el BC Place Vancouver, intentaron animar al equipo en los momentos críticos. En uno de los países con mejor calidad de vida a nivel mundial, la compostura de los espectadores no fue suficiente para llevar a Canadá a la victoria sobre Suiza. El enfrentamiento entre los dos equipos planteó dudas sobre sus posibilidades reales de avanzar lejos en el torneo, especialmente contra los favoritos. Ambos tendrán que superar los dieciseisavos de final: Suiza jugará en Canadá y Canadá viajará a Estados Unidos.
















