Una falsa estafa policial en Japón extrae 5,68 millones de yenes a un hombre con tácticas de aislamiento y amenaza de inteligencia artificial
Los casos de fraude siguen siendo un problema importante en la prefectura japonesa de Fukui, donde un hombre de unos 30 años, empleado de una empresa local, perdió 5,68 millones de yenes, el equivalente a unos 190.000 reales, después de ser estafado por un grupo que se hacía pasar por policías y fiscales en mayo. Compartió su experiencia, lamentando que una vez que se cree a los delincuentes, es casi imposible escapar del ciclo de mentiras, destacando la complejidad de las tácticas empleadas por los estafadores.
Cómo se desarrolló el fraude paso a paso
The methods used in this specific type of scam reveal a detailed script. A sequência dos eventos começou em 12 de mayo, quando o homem recebeu uma ligação de alguém que se identifica como funcionário de una empresa de tarjeta de crédito, alertando-o sobre supostas taxas de uso pendientes. Al manifestar desconocimiento de la deuda, el impostor le indicó que se pusiera en contacto con la policía para que gestionaran una “renuncia de derechos del deudor”.
Tácticas de aislamiento y manipulación psicológica utilizadas por estafadores
Al llamar al número proporcionado, el hombre fue atendido por un individuo que se presentó como el oficial “Kinoshita” de la Policía de la Prefectura de Nagano. Para ganar credibilidad, el presunto agente envió imágenes de una cédula policial y otros documentos. Luego, la víctima recibió instrucciones de aislarse, pasando días en hoteles y cibercafés hasta el 14 de mayo, distanciándose de cualquier contacto que pudiera revelar el engaño.
Sintiéndose aislado e incapaz de compartir la situación con su familia, el hombre fue contactado nuevamente por Kinoshita, quien lo acusó de tener su celular, supuestamente adquirido con su tarjeta de crédito, involucrado en un caso de fraude. Una segunda voz se unió a la conversación, declarando la necesidad de “atrapar al sospechoso”, aumentando la inquietud y el miedo de la víctima.

La manipulación se intensificó y Kinoshita amenazó con arrestar al hombre en Nagano si no cooperaba con la “investigación”. Para intensificar la presión y el control, el estafador afirmó que, en lugar de ser detenido, sería “monitoreado por IA (inteligencia artificial)”, exigiendo que una videollamada permaneciera activa y conectada ininterrumpidamente. Esta táctica avanzada, que utiliza la amenaza de la tecnología de vigilancia, ilustra cómo los estafadores adaptan sus métodos para explotar el miedo a lo desconocido y la dependencia tecnológica, asegurando que la víctima permanezca bajo una presión psicológica constante.
















