Venezuela sufre doble terremoto y alerta de muerte: equipos de rescate se apresuran a la región costera más afectada
Los equipos de rescate se están movilizando rápidamente hacia la costa norte de Venezuela, devastada por terremotos casi simultáneos que provocaron el derrumbe de decenas de edificios, y se teme que hayan muerto miles de personas. La carrera contra el tiempo es intensa para localizar a los supervivientes bajo los escombros.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos, como anunció el secretario de Estado Marco Rubio, debe ayudar en el movimiento de los equipos de búsqueda y rescate. La medida se volvió crucial luego de que terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 dañaran gravemente el aeropuerto internacional Simón Bolívar, cerca de Caracas, en un intervalo de menos de 40 segundos, el pasado miércoles.
Rubio enfatizó que la principal necesidad en este momento es la búsqueda y rescate. Advirtió que hay muchas estructuras colapsadas, por lo que se requiere de un gran esfuerzo para excavar los escombros, y las próximas 72 horas se consideran “doradas” para salvar vidas.
En estos momentos críticos, las operaciones de rescate tienen como objetivo llegar a las víctimas lo más rápido posible mientras todavía haya posibilidades de supervivencia, especialmente aquellas atrapadas bajo los edificios.
La zona costera, que incluye ciudades como La Guaira, Catia La Mar y Caraballeda, cercanas al aeropuerto internacional, fue la más afectada. Grandes edificios residenciales han quedado completamente destruidos y muchos residentes están buscando desesperadamente a familiares desaparecidos, con informes de familias enteras desaparecidas.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, calificó la situación como una “tragedia absoluta” en un comunicado, y declaró zona de desastre a la región de La Guaira.
Daños en Caracas y llamado de ayuda
La capital venezolana, Caracas, también registró importantes daños, con el derrumbe de varios edificios en los barrios de Altamira y Los Palos Grandes.
Tom Fletcher, director de la agencia humanitaria de la ONU, OCHA, aseguró que la organización está “totalmente movilizada” y enviará un gran número de profesionales en solidaridad y apoyo a la búsqueda y rescate de las personas que tanto han perdido. Reforzó la urgencia de una acción inmediata.

Imágenes del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, Venezuela, registraron momentos de pánico, con personas reaccionando a la nube de polvo que se elevaba por las terminales mientras temblores sacudían el lugar.
En Catia La Mar, en el estado de La Guaira, cerca de Caracas, los residentes fueron sorprendidos buscando entre enormes montones de escombros, buscando sobrevivientes entre los escombros de un edificio derrumbado.
La agencia de la ONU informó que sólo en la región de La Guaira se derrumbaron más de un centenar de edificios, entre ellos el gran bloque de apartamentos Palácio Ritasol y el Hotel Eduard, en primera línea de mar. Entre los desaparecidos se encuentran niños de cinco años o más y personas mayores.
La fuerza de los sismos fue tan intensa que los temblores se notaron en la ciudad de Manaos, en la Amazonía brasileña, ubicada a más de 1.600 kilómetros al sur de Caracas, provocando que las personas evacuaran sus hogares.
Escenario de destrucción y apoyo internacional
Dos fuertes terremotos azotaron Venezuela el 25 de junio de 2026. Los residentes observaron edificios dañados en Catia La Mar, tras los temblores de magnitud 7,2 y 7,5. Al menos 32 personas murieron y 700 resultaron heridas tras sucesivos temblores en el centro-norte del país, que provocaron el derrumbe de edificios y grietas de fachadas, lo que motivó la declaración del estado de emergencia nacional por parte de la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Mientras Venezuela enfrentaba continuas réplicas en su región norte, la comunidad internacional expresó sus condolencias y ofreció apoyo a una nación que ya había estado luchando durante años con una profunda crisis económica y humanitaria, así como con inestabilidad política. La intensidad de este desastre natural empeora en el contexto de una infraestructura y servicios públicos ya frágiles, lo que dificulta aún más la respuesta de emergencia y la recuperación a largo plazo.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, declaró que su país está dispuesto, junto con sus socios europeos, a ofrecer asistencia a las poblaciones afectadas, anunciando el envío inmediato de un equipo de 85 socorristas especializados.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó “gran preocupación y consternación” por el pueblo venezolano, destacando la “gran resiliencia ante la adversidad” ya demostrada por la nación.
El presidente estadounidense, Donald Trump, también ofreció ayuda, diciendo que Estados Unidos está “listo, dispuesto y capaz de ayudar”. Instruyó a todas las agencias gubernamentales a prepararse para actuar rápidamente, asegurando que el país estaría ahí para sus “nuevos y grandes amigos” a pesar de que “los primeros informes no son buenos”.
Un automóvil apareció aplastado bajo los escombros de un edificio tras los sismos en Caraballeda, en el estado La Guaira, poniendo de relieve la fuerza devastadora de los temblores.
El presidente interino Rodríguez, exvicepresidente que asumió el mando del país, agradeció la muestra de solidaridad mundial y afirmó en las redes sociales que “Venezuela nunca olvidará la mano tendida a nuestro pueblo en estos momentos difíciles”.
En su discurso televisado, reiteró que el estado La Guaira fue la región más afectada por el “fenómeno sísmico sin precedentes” del miércoles. Allí, decenas de edificios se han derrumbado y los equipos se dedican a la ardua tarea de rescate, con la esperanza de salvar tantas vidas como sea posible.
Imágenes aéreas pintaron un panorama desolador en La Guaira, considerada el “epicentro” de la catástrofe por las autoridades. La vasta extensión de pueblos costeros y centros turísticos caribeños al oeste del aeropuerto estaba en ruinas, con muchas estructuras frente a la playa completamente destruidas.
















