Los monos Rhesus realizan sumas y cálculos complejos, desafiando los límites de la inteligencia artificial

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macacos-rhesus Foto: macacos-rhesus - Sanoyatra/Shutterstock.com

Un animal capaz de realizar operaciones de suma sin herramientas ni enseñanza formal sorprendió al mundo científico. En una investigación realizada por la Universidad de Harvard en 2014, se demostró que el mono rhesus no solo identifica símbolos numéricos sino que también realiza sumas, una habilidad que la tecnología humana tardó años en replicar digitalmente. Este hallazgo refuerza la superioridad de la evolución natural frente a las soluciones tecnológicas.

Evolución de la informática humana y sus desafíos inherentes

A lo largo de la historia, la humanidad ha dedicado milenios al desarrollo de sistemas matemáticos y, en tiempos más recientes, a la creación de dispositivos capaces de calcular. Desde los primeros ábacos hasta la complejidad de las supercomputadoras actuales, el avance tecnológico representa una gran hazaña de innovación e ingeniería.

Sin embargo, incluso con todo este avance, la tecnología tiene ciertas restricciones. Para realizar una suma simple, un sistema computacional requiere una programación específica, algoritmos complejos y un suministro constante de energía. En cambio, el mono rhesus realiza la misma tarea utilizando un cerebro biológico que pesa aproximadamente 100 gramos, sin depender de energía eléctrica, códigos o infraestructura fabril. La diferencia es notable: mientras que la innovación humana requiere miles de millones en inversiones e instalaciones complejas, el primate utiliza sólo su capacidad cognitiva natural, resultado de millones de años de mejora evolutiva.

La impresionante capacidad del mono rhesus para superar la programación informática

El mono rhesus, conocido científicamente como Macaca mulatta, fue el foco principal de un estudio pionero llevado a cabo por Margaret Livingstone, investigadora del Departamento de Neurobiología de la Facultad de Medicina de Harvard. Durante el experimento, los primates se sometieron a un entrenamiento donde aprendieron a identificar 26 símbolos diferentes, que representaban los números del 0 al 25, y cada reconocimiento correcto estaba asociado a una recompensa.

Una vez completada esta fase inicial, los científicos introdujeron una pantalla táctil a los animales. Allí, los monos demostraron la capacidad de seleccionar el número de mayor valor entre dos opciones, logrando una impresionante precisión del 90%. En una etapa posterior, se les indicó que realizaran sumas: se mostraban pares de símbolos y la recompensa era proporcional al resultado de la suma. La precisión observada fue superior al 50%, lo que demostró que los primates realmente calcularon, y no simplemente memorizaron, las secuencias.

Mono
Mono – Prabhakarans/Shutterstock.com

Descubriendo los secretos del cerebro de los primates y la cognición numérica

La clave de las habilidades matemáticas del mono rhesus reside en su corteza prefrontal y la eficiencia de su procesamiento numérico. A diferencia de los ordenadores, que procesan información a través de circuitos electrónicos, el cerebro de los primates realiza cálculos a través de complejas redes neuronales biológicas. Esta arquitectura natural es precisamente el modelo que la ingeniería contemporánea busca emular en los avances de la inteligencia artificial.

Investigaciones realizadas en la Universidad de Tubinga bajo la dirección del neurobiólogo Andreas Nieder han revelado que la llamada “competencia numérica” ​​se puede encontrar prácticamente en todos los ámbitos de la vida animal. Estos datos indican que la capacidad matemática no es una característica exclusiva de la especie humana, sino más bien una aptitud desarrollada a lo largo de la evolución, cuya plena eficiencia aún desafía la replicación por parte de la ingeniería moderna.

Descubrimientos clave sobre la capacidad cognitiva numérica de los animales

  • Una investigación de Harvard de 2014, dirigida por Margaret Livingstone, demostró que los monos rhesus realizan sumas con símbolos numéricos, con una precisión superior al 50%, yendo más allá de la simple memorización.
  • El neurobiólogo Andreas Nieder, de la Universidad de Tubinga, analizó un amplio conjunto de estudios y concluyó que la capacidad matemática está presente en varias especies a lo largo de la evolución animal, y no es exclusiva de los humanos.
  • En una clara comparación entre naturaleza y tecnología, el cerebro biológico del mono, que mide alrededor de 100 gramos, puede resolver sumas sin depender de programación ni de energía externa, algo que la ingeniería aún no ha podido igualar en términos de eficiencia.

Nuevas perspectivas para la inteligencia artificial desde la biomímesis

La investigación de la cognición matemática en primates ha abierto nuevas vías para las áreas de la neurociencia computacional y la inteligencia artificial. Los investigadores están estudiando los métodos de procesamiento numérico del cerebro del mono para crear redes neuronales artificiales más eficientes y que consuman menos recursos. La aplicación de la biomímesis en la informática aparece como una frontera prometedora: si un mono logra combinar un cerebro que pesa sólo 100 gramos, surge la pregunta sobre la necesidad de que una computadora requiera una infraestructura pesada para realizar la misma tarea.

De esta manera, la naturaleza, con su inteligencia acumulada durante millones de años, sigue ofreciendo valiosas lecciones que la tecnología humana tardará décadas en asimilar plenamente.

La sabiduría de la evolución natural y su ventaja sobre la ingeniería humana

El mono rhesus nunca asistió a clases de matemáticas, no realizó complejos cálculos de ingeniería ni participó en el proyecto del microchip. Su capacidad es el resultado de un proceso evolutivo que se extendió por millones de años, dando como resultado una solución intrínseca y altamente eficiente para procesar información numérica en un entorno de competencia constante.

Si bien la humanidad invierte miles de millones en avances computacionales, la naturaleza ya ha demostrado que ha resuelto el desafío con una eficiencia que la ingeniería contemporánea aún no puede replicar. La biomímesis sirve como testimonio de que, en innumerables campos, la evolución actúa como el arquitecto más ingenioso de todos los tiempos. El mono rhesus, en este contexto, es un ejemplo elocuente de cómo los sistemas naturales superan a la tecnología, combinando elegancia, simplicidad y un refinamiento que se extiende por eones.

Maria Clara é colaboradora da redação do Mix Vale, portal de notícias com cobertura de Brasil e mundo. Produz conteúdo nas editorias de economia e benefícios, com foco em informação de serviço para o leitor brasileiro. Escreve para o portal desde 2016: Formação: Atriz.

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