Los científicos desacreditan mitos: es posible soñar despierto y pensar mientras duerme, dice un estudioPor Janderson Luiz
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Una investigación publicada en la revista *Cell Reports* ha disipado la creencia común de que el sueño y la vigilia son estados mentales rígidamente separados. El 21 de marzo, los neurocientíficos Nicolas Decat y Delphine Oudiette revelaron que la línea entre estar despierto y soñar es en realidad mucho más delgada de lo que se imaginaba anteriormente, lo que permite al cerebro producir experiencias oníricas antes de quedarse dormido y pensamientos racionales incluso después de haber comenzado a dormir.
La delgada línea entre la vigilia y el descanso
Tradicionalmente, concebimos la vigilia como un estado de pensamiento consciente, donde estamos anclados al mundo exterior, y el sueño como un periodo de desconexión, habitado por sueños internos. Sin embargo, la transición entre estos dos estados no es abrupta como un interruptor de luz. Es un proceso gradual, donde la actividad cerebral disminuye, los músculos se relajan y la respiración se profundiza. En este “corredor” entre un estado y otro, la mente no cesa sus actividades, sino que adopta otras formas, produciendo pensamientos ligados a la vida cotidiana, imágenes fugaces, fragmentos musicales y destellos de sueños. Este estado intermedio se conoce como hipnagogia.
Hasta ahora, las experiencias mentales en este período de transición han sido difíciles de clasificar y reportar, debido a su naturaleza transitoria y cambiante. Los investigadores se enfrentaron al desafío de determinar qué era un sueño y qué era un pensamiento de vigilia, sin un método claro para diferenciarlos objetivamente. Era como tratar de trazar un mapa de un territorio en constante cambio, donde los límites eran fluidos y las definiciones subjetivas, lo que generaba una brecha en la comprensión de cómo y cuándo el cerebro producía estas experiencias.
Cómo el estudio descubrió la mente en transición
Para obtener una imagen más clara y objetiva, los investigadores del Instituto del Cerebro de la Universidad de París abandonaron las categorías predefinidas y permitieron que los datos hablaran por sí solos. Monitorizaron la actividad cerebral de 103 participantes mientras dormían una siesta en el laboratorio, mediante electroencefalografía (EEG). Esta técnica implicaba colocar electrodos en el cuero cabelludo para capturar señales neuronales y distinguir la vigilia (ondas alfa rápidas) del sueño ligero (ondas theta y sigma más lentas, con ondas lentas repentinas y breves estallidos rítmicos llamados husos del sueño).
- A intervalos específicos, los participantes fueron despertados por un sonido y se les preguntó qué pasaba por sus mentes antes de que sonara la alarma. Luego se les pidió que clasificaran sus experiencias en cuatro dimensiones:
- Extraño:Qué inusual y extraordinaria fue la experiencia.
- Fluidez:Ya fuera continuo o fragmentado.
- Espontaneidad:Si hubo control voluntario sobre la experiencia.
- Conciencia:La impresión de estar despierto o dormido.
Luego se empleó un algoritmo de aprendizaje automático para agrupar las 375 experiencias recopiladas en “estados mentales”, sin definiciones previas. El algoritmo identificó cuatro grupos distintos de experiencias: fragmentos de memoria, pensamientos relacionados con el medio ambiente, imágenes oníricas y reflexiones deliberadas. Este enfoque basado en datos reveló una imagen más precisa de la mente en transición.
Soñar despierto y pensar durante el sueño: los resultados sorprendentes
Los resultados desafiaron las expectativas de que los pensamientos racionales ocurrirían sólo durante la vigilia y las imágenes extrañas sólo durante el sueño. El hallazgo central del estudio es que los cuatro estados mentales identificados (recuerdos, pensamientos ambientales, imágenes de sueños y reflejos) aparecieron en todas las etapas: durante la vigilia, el sueño temprano (etapa N1) y el sueño más establecido (etapa N2). Esto significa que lo que pasa por nuestra mente no viene dictado exclusivamente por si estamos despiertos o dormidos.
Algunos casos registrados fueron particularmente paradójicos e ilustran esta fluidez. Por ejemplo, un participante que estaba perfectamente despierto, según las ondas alfa del EEG, informó haber visto “hormigas arrastrándose sobre mí con crucigramas de fondo”. Por el contrario, otro participante, que estaba en sueño N2, un marcador clásico del sueño, simplemente afirmó: “Estaba pensando en el trabajo”. Estos ejemplos muestran que es posible tener sueños vívidos antes de quedarse dormido y mantener el pensamiento claro mientras se duerme.
La investigación también investigó cómo el cerebro logra producir los mismos tipos de experiencias mentales en diferentes estados de vigilancia. Se observó que la aparición de imágenes oníricas se asociaba con una comunicación más débil entre regiones cerebrales distantes, lo que sugiere que estas áreas estaban menos conectadas. El punto crucial es que esta “firma cerebral” era la misma independientemente de si la persona estaba despierta o dormida, lo que demuestra que el cerebro tiene la capacidad de generar el mismo tipo de experiencia mental independientemente del estado de alerta.
¿Qué cambia esto en nuestra comprensión de la conciencia?
Esta investigación redefine fundamentalmente nuestra comprensión de la conciencia, rompiendo el modelo dicotómico “encendido/apagado” entre sueño y vigilia. En lugar de una distinción clara, el estudio propone un espectro, un gradiente continuo de posibles estados mentales. Esto es crucial para campos como la neurociencia cognitiva y la psicología, ya que abre nuevas vías para explorar la naturaleza de la conciencia humana y la relación entre el cerebro y la mente.
El descubrimiento de que el cerebro puede producir la misma experiencia mental en diferentes estados de vigilancia sugiere que la calidad de una experiencia, como lo extraño de un sueño o la claridad de un pensamiento, puede depender más de patrones específicos de actividad neuronal que del estado general de sueño o vigilia. Esto podría tener implicaciones para el estudio de los trastornos del sueño, los sueños lúcidos e incluso para comprender cómo la creatividad y la resolución de problemas pueden surgir en momentos de transición mental. La investigación nos invita a prestar más atención a esos momentos “intermedios” en los que la mente se encuentra en su estado más flexible y productivo.
La investigación continúa y quedan preguntas
Los resultados plantean preguntas intrigantes y abren puertas para futuras investigaciones. ¿Todas las personas experimentan estos estados mentales de la misma manera? ¿En qué orden? ¿Y qué nos dice esto sobre la individualidad y la identidad? Los científicos buscan identificar los perfiles de inicio del sueño en la población, investigando cómo estos perfiles pueden verse influenciados por factores como la edad, el género, la cultura, la creatividad, la ansiedad, la capacidad de imaginación y la calidad del sueño. Este campo de estudio, aún en desarrollo, promete revelar más sobre los misterios de la mente humana y sus diversas manifestaciones entre el sueño y la vigilia.







