Saltar al contenido
Menú
Mix Vale

Si bien muchos inversores dirigen su atención a los mercados de Estados Unidos, centrándose en las políticas monetarias y las tensiones geopolíticas, en Japón está surgiendo un escenario de riesgo significativo y a menudo descuidado. La segunda economía de Asia y una de las más grandes del mundo, el país del sol naciente, presenta un conjunto de factores macroeconómicos que requieren mayor atención por parte de los analistas, como se demostró el martes 8 de julio de 2026.

Monitorear la economía japonesa, aunque crucial, históricamente ha sido secundario para muchos inversionistas, especialmente brasileños, que tienden a subestimar su influencia global. Sin embargo, este momento particular requiere un cambio de perspectiva.

Una máxima entre los inversores experimentados sugiere que los mayores riesgos rara vez provienen de los lugares donde se fijan la mayoría de las miradas. Mientras el foco global se divide entre la política monetaria estadounidense, los conflictos en Medio Oriente y el movimiento de bitcoin, en Japón se está acumulando una presión silenciosa y creciente.

Se trata de una serie de acontecimientos que, si no se comprenden y anticipan adecuadamente, podrían tener un impacto sustancial en el precio del bitcoin y en prácticamente todos los activos de riesgo globales en los próximos meses, incluidas las acciones de empresas estadounidenses y el sector de la inteligencia artificial.

El debilitamiento récord del yen japonés

dinero en yenes
Dinero en yenes – pimpampix/shutterstock.com

Uno de los indicadores más evidentes de esta presión es la moneda oficial de Japón. El yen actualmente cotiza cerca de 162 yenes por dólar estadounidense, alcanzando su nivel más bajo en cuatro décadas, un nivel no registrado desde 1986.

Para que te hagas una idea, la última vez que el yen estuvo tan devaluado frente al dólar, el mundo era un lugar completamente diferente: la Unión Soviética todavía existía, el internet comercial no se había creado y Japón estaba viviendo el apogeo de su burbuja económica. Estamos hablando de niveles de tipo de cambio que no se veían desde hace casi cuarenta años.

Además de la moneda, los bonos públicos japoneses, conocidos por las siglas JGB (Japanese Government Bonds), también registran niveles extremos. El bono a 10 años rinde actualmente aproximadamente el 2,86% anual, el nivel más alto desde 1997.

El bono a 20 años se acerca al 3,48%, el nivel más alto desde 1996, y lo más notable es que el bono a 30 años cotiza a cerca del 4% anual, el nivel más alto desde la creación del instrumento en 1999. Esta medida a menudo se denomina “aplanamiento de la curva de rendimiento japonesa”, lo que indica que los inversores exigen primas cada vez más altas para prestar dinero al gobierno japonés a plazos más largos.

Factores que impulsan la crisis económica japonesa

Pero, después de todo, ¿qué está pasando con la economía japonesa? La respuesta a la situación actual de Japón reside en una compleja y preocupante combinación de factores.

El país enfrenta una deuda pública equivalente al 256% de su Producto Interno Bruto (PIB), lo que representa la proporción más alta entre las economías desarrolladas del mundo.

Además, el nuevo gobierno del Primer Ministro Sanae Takaichi propuso recientemente una combinación de aumento del gasto público y reducción de impuestos. Naturalmente, esta política fiscal aumenta los temores de los inversores en bonos japoneses, lo que afecta a la confianza.

Finalmente, el Banco de Japón (BoJ) ha hecho esfuerzos por normalizar su política monetaria, tras décadas de tipos de interés cercanos a cero. La tasa de interés básica fue aumentando gradualmente y hoy se sitúa en el 1% anual, el nivel más alto desde 1995.

El mecanismo de carry trade y su impacto global

Aquí llegamos al punto más relevante para quienes invierten en bitcoin, criptomonedas y acciones globales: el mecanismo financiero conocido como “carry trade”. En pocas palabras, durante varias décadas, el yen japonés fue la moneda más barata del mundo para financiarse, ya que las tasas de interés en Japón eran cercanas a cero, mientras que otras economías ofrecían tasas de interés mucho más altas.

bitcóin
Bitcoin – Sobrealimentado/shutterstock.com

Los inversores globales aprovecharon esta condición, tomando préstamos en yenes a un costo muy bajo y utilizando estos recursos para adquirir activos más rentables en otras partes del mundo. Esto incluía acciones estadounidenses, bonos de países emergentes, bitcoins y otros criptoactivos, buscando ganancias por la diferencia de intereses.

Según datos del Banco de Pagos Internacionales (BPI), el volumen total de estos préstamos en yenes distribuidos a nivel mundial supera los 250 mil millones de dólares. Los analistas de Morgan Stanley, a su vez, estiman que las posiciones totales de carry trade en yenes rondan los 500 mil millones de dólares.

Estimar con precisión el tamaño real del carry trade del yen es uno de los mayores desafíos en el mercado global, y las cifras varían considerablemente según la metodología de cálculo. Si consideramos sólo los préstamos directos en yenes obtenidos por inversores fuera de Japón, las estimaciones oscilan entre 250.000 y 500.000 millones de dólares. Sin embargo, cuando incluimos derivados cambiarios, swaps y posiciones institucionales menos transparentes, el análisis de BCA Research sugiere que el total podría alcanzar valores entre 4 billones y 20 billones de dólares.

Independientemente del criterio adoptado, lo que está en juego son valores gigantescos, capaces de mover prácticamente cualquier mercado de riesgo global. El problema surge cuando el yen se fortalece abruptamente o cuando las tasas de interés japonesas aumentan rápidamente, lo que hace que estas operaciones sean perjudiciales para los inversores globales, que se ven obligados a vender activos de riesgo para pagar sus préstamos en yenes. Este movimiento, conocido como “carry trade unwinding”, o desmantelamiento de operaciones, tiene un efecto históricamente inmediato y severo en bitcoin.

Precedente histórico: caída de Bitcoin en 2024

Para ilustrar este punto con un caso concreto, es relevante recordar el episodio ocurrido en agosto de 2024. En aquella ocasión, el Banco de Japón sorprendió al mercado al anunciar una inesperada subida de tipos de interés.

El resultado fue devastador: bitcoin se desplomó de aproximadamente 64.000 dólares a 49.000 dólares en pocos días, registrando una caída de casi el 30% en su valor total. Además, las acciones tecnológicas, los bonos de los mercados emergentes y varios otros activos de riesgo también sufrieron fuertes correcciones, lo que demuestra el alcance del impacto.

Es importante resaltar que el detonante de esta volatilidad no fue un evento puntual en el universo criptográfico, sino el desmantelamiento forzoso de las operaciones de carry trade en yenes. Aunque el escenario actual no presenta el mismo grado de sorpresa que en agosto de 2024, dado que el mercado ya ha descontado en gran medida el aumento de las tasas de interés japonesas, cualquier aumento adicional aún podría generar nueva volatilidad en el mercado global, con impactos negativos en bitcoin, criptomonedas y acciones globales.

El delicado dilema del Banco de Japón

Ante este escenario, el Banco de Japón se encuentra en una posición extremadamente delicada, entre la espada y la pared. Si el banco central japonés decide aumentar las tasas de interés de manera más agresiva para contener la devaluación del yen y la inflación interna, podría desencadenar nuevamente el “carry trade”, con las consiguientes repercusiones globales.

Por otro lado, si la opción es mantener bajas las tasas de interés, el yen seguirá depreciándose, lo que encarecerá las importaciones (especialmente el petróleo) y alimentará aún más la inflación japonesa. Se trata de un dilema que no tiene una solución fácil, y la próxima decisión del Banco de Japón, prevista para el 31 de julio de 2026, será seguida de cerca por los inversores globales.

Recomendaciones para inversores brasileños

Para los inversores brasileños que tienen posiciones en bitcoin y criptomonedas, este escenario añade otra capa de riesgo macroeconómico, sumándose a otras preocupaciones ya discutidas, como los bonos estadounidenses en su nivel más alto desde 2007, la pérdida de liquidez por las OPI tecnológicas y las ventas de bitcoin por estrategia.

Cada uno de estos factores, de forma aislada, ya genera presión. Combinados, forman un entorno estructuralmente adverso para los activos de riesgo en el corto plazo, lo que lleva a algunos analistas a especular que la próxima crisis financiera global o “crash” podría originarse precisamente en Japón.

En resumen, el riesgo silencioso proveniente de Japón no es motivo de pánico, pero requiere mayor atención y un análisis en profundidad. El inversor disciplinado debe comprender que el bitcoin no existe en el vacío y que las decisiones tomadas en Tokio pueden afectar a los mercados tanto o incluso más que las decisiones tomadas en Washington.

Por tanto, se mantiene la recomendación habitual: aportaciones graduales, gestión firme del riesgo y preservación del capital. En tiempos de alta incertidumbre global, es la paciencia y la disciplina del inversor lo que separa los resultados a largo plazo de las pérdidas a corto plazo.

Bruna Santos é colaboradora da redação do Mix Vale, portal de notícias com cobertura de Brasil e mundo. Produz conteúdo nas editorias de economia e benefícios, com foco em informação de serviço para o leitor brasileiro. Escreve e colabora para o portal desde 2024. Formação: Professora.

Noticias relacionadas

Sua privacidade

O Mix Vale usa cookies para medir audiência e exibir anúncios que sustentam a redação. Você escolhe. Política de privacidade.