La superficie del planeta Marte representa un entorno hostil para cualquier estructura frágil. La intensa radiación solar que llega al suelo y la composición química de la superficie son capaces de desintegrar moléculas delicadas.
La detección de carbono con suficiente complejidad para indicar la existencia de vida en Marte no se esperaba, ya que cualquier rastro tendría que ser enterrado profundamente, lejos del alcance de análisis superficiales.
Contrariamente a lo esperado, un vehículo de exploración espacial sacó a la luz un nuevo escenario. Sin necesidad de excavar ni perforar, el equipo localizó una rica concentración de carbono complejo en la superficie expuesta de una roca, exactamente donde su presencia se consideraba improbable.
Antiguo lecho del lago en el cráter Jezero
Hace miles de millones de años, el cráter Jezero albergaba un gran lago marciano. Los ríos fluyeron hacia la región, depositando sedimentos que formaron un delta, un tipo de abanico de escombros que se acumula cuando el agua corriente encuentra una masa de agua estancada.
El rover Perseverance de la NASA ha estado explorando esta cuenca seca desde 2021, con la misión de analizar rocas en busca de signos de vida. Ashley Murphy, geóloga del Instituto de Ciencias Planetarias (PSI) de Arizona, fue la líder del nuevo estudio que investigó la zona.
La atención del equipo se centró en una franja de roca de color claro ubicada en el borde del antiguo delta, un afloramiento rocoso conocido como Bright Angel. Este lugar se considera apto para preservar rastros de vida, ya que allí se acumuló agua en el pasado.
Una losa en particular, llamada Cascada Cheyava, ya había despertado curiosidad. Su superficie presenta manchas con bordes oscuros, similares a las marcas dejadas por los microbios en las rocas de la Tierra, un patrón que un estudio realizado en 2025 sugirió que era un posible signo de vida pasada.
La mayor acumulación de carbono jamás registrada
El vehículo de exploración analiza la composición de las rocas proyectando luz sobre ellas y midiendo la forma en que esta luz se refleja, revelando las moléculas presentes en su interior.
Al apuntar su sensor a dos formaciones de esquisto arcilloso Bright Angel, rocas formadas por barro y limo endurecidos, el equipo detectó consistentemente la presencia de carbono.
No se trataba de carbono simple, sino de carbono macromolecular, que consta de moléculas grandes y entrelazadas formadas por múltiples átomos de carbono interconectados.
El rover registró cientos de detecciones en las dos rocas, totalizando la mayor cantidad de carbono jamás encontrada en Marte hasta el 23 de julio de 2026.
El carbono es la base de toda la vida conocida en la Tierra, por lo que su descubrimiento en tal complejidad y volumen en el Planeta Rojo plantea importantes interrogantes. Sin embargo, este hallazgo por sí solo no confirma la existencia de vida en ningún momento.
Carbono en la superficie de una roca marciana
La gran sorpresa del descubrimiento fue dónde apareció el carbono. Sin necesidad de perforar ni triturar la roca erosionada, ésta se encontraba en la superficie natural, protegida únicamente por una fina capa de polvo.
Hasta entonces, nadie había registrado carbono macromolecular depositado de esta manera en roca marciana expuesta.
Kyle Uckert, astrobiólogo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, describió el descubrimiento como la detección más superficial de materia orgánica jamás realizada en Marte.
Este hallazgo se considera peculiar, dada la naturaleza agresiva de la superficie marciana. La radiación cae constantemente y la composición química del suelo degrada lentamente las moléculas de carbono más frágiles. Una estructura tan compleja como la encontrada debería haberse desintegrado hace mucho tiempo.
Se barajan dos hipótesis principales para explicar la persistencia del carbono: puede haber estado expuesto recientemente, antes de que la superficie pudiera degradarlo, o los minerales cercanos pueden haber actuado como escudos contra la radiación. El equipo de investigación aún no ha podido determinar cuál de las dos explicaciones es correcta.
Origen del carbono en Marte
El desafío actual es que la señal captada por el rover no permite distinguir si el carbono detectado tenía un origen biológico, es decir, de algo vivo, o abiótico, originado en un proceso sin la participación de la vida.
En la Tierra, el carbono con esta misma firma se encuentra en los restos de antiguas esteras microbianas y en el carbón, ambos productos de la vida orgánica.
Sin embargo, el mismo tipo de carbono también se forma en meteoritos y en rocas calentadas por agua subterránea caliente, ambientes donde no hay vida.
“La presencia de carbono macromolecular en Marte no prueba la existencia de vida allí”, afirmó Murphy en un comunicado oficial.
Las posibilidades del origen del carbono incluyen polvo espacial, meteoritos, formación en aguas subterráneas cálidas o como restos de alguna forma de vida pasada. El rover no tiene la capacidad de determinar cuál de estas opciones es verdadera.
Amplia distribución de carbono
El descubrimiento no fue un hecho aislado. El carbono ha sido detectado repetidamente en rocas de Bright Angel, asociado con diferentes minerales y en diversos contextos geológicos.
En una región distinta del planeta, el rover Curiosity de la NASA ha pasado años recolectando moléculas orgánicas en el fondo del cráter Gale.
Los dos sitios, Jezero y Gale, están separados por más de 3.540 kilómetros (2.200 millas), pero ambos contienen rastros ricos en carbono que un estudio actual vincula con un período en el que Marte era un mundo más húmedo.
La amplia dispersión del carbono sugiere que pueden haber existido condiciones favorables para la vida y las materias primas para ella en gran parte de Marte en algún momento de su historia. Además, el carbono encontrado en Bright Angel parece ser más complejo que la mayoría de los descubrimientos anteriores en el planeta.
Avanzando hacia una respuesta
En comparación con descubrimientos anteriores, las perspectivas sobre la posibilidad de vida en Marte se vuelven cada vez más claras. Se trata del conjunto de carbono más rico y complejo jamás extraído del cráter Jezero, junto con muestras que ya mostraban características que podrían ser obra de microorganismos.
Aunque todavía no es una prueba definitiva de vida, los datos representan la evidencia más sólida obtenida hasta la fecha.
Para demostrar la existencia de vida en Marte será imprescindible realizar análisis en un laboratorio en la Tierra, lo que implica traer un fragmento del planeta a casa. Estaba previsto que la muestra de la cascada Cheyava realizara este viaje en la década de 2030.
Sin embargo, el programa estadounidense creado específicamente para recolectar la muestra fue cancelado y la misión china, cuyo objetivo era un lugar de recolección más accesible, no se lanzará hasta 2028. Esto significa que la prueba más concluyente para responder a la pregunta crucial sobre la vida en Marte puede permanecer sellada en un tubo, esperando en suelo marciano.
El estudio completo fue publicado en la reconocida revistaAvances científicos.
