Perseverance revela carbono orgánico conservado debajo de la superficie de Marte
Los científicos han confirmado la detección de carbono orgánico en rocas cercanas a la superficie de Marte, un hallazgo realizado por el rover Perseverance. El descubrimiento añade nuevas capas de cuestionamiento sobre los entornos antiguos del Planeta Rojo y la posibilidad de vida pasada. La confirmación fue publicada en un nuevo estudio de la revista Science Advances, que detalla la presencia de estos compuestos en rocas de la formación Bright Angel, en el cráter Jezero, lugar de un antiguo lago.
En septiembre del año pasado, la NASA ya había informado de una posible “biofirma”: una sustancia o estructura que podría tener orígenes biológicos. Ahora, las investigaciones profundizan en esta observación, proporcionando una visión más clara de lo identificado, pero sin sacar conclusiones definitivas sobre la existencia de vida. Aunque el carbono orgánico es uno de los componentes químicos fundamentales asociados con la vida, también puede formarse a través de procesos no biológicos, como reacciones geológicas.
Cómo el instrumento SHERLOC reveló carbono orgánico en suelo marciano
El equipo de investigación utilizó el instrumento SHERLOC (Escaneo de entornos habitables con Raman y luminiscencia para productos orgánicos y químicos), conectado al brazo robótico de Perseverance. Este instrumento fue fundamental para examinar varias rocas en el cráter Jezero. Los datos de SHERLOC permiten mapear minerales y compuestos orgánicos sin destruir las muestras, utilizando una técnica llamada espectroscopia Raman.
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Los investigadores recogieron una muestra de una roca específica, llamada “Cheyava Falls”, para un análisis detallado. La espectroscopia Raman, que ilumina las superficies de las rocas con un láser, permitió identificar y mapear los componentes químicos presentes. Este método no invasivo es crucial para preservar la integridad del material marciano para futuras investigaciones.
El análisis reveló la presencia de carbono macromolecular (MMC), una forma de carbono orgánico caracterizada por redes de átomos grandes y complejas. El MMC se encuentra a menudo en rocas de la Tierra y en meteoritos. Su aparición en Marte es científicamente significativa, pero no sirve como prueba inequívoca de vida, ya que puede surgir por vías tanto biológicas como no biológicas. Ashley Murphy, investigadora postdoctoral del Instituto de Ciencias Planetarias y codirectora del estudio, destaca la importancia del descubrimiento.
La sorprendente preservación de la materia orgánica en la superficie marciana
Uno de los aspectos más notables del hallazgo es que el carbono macromolecular se conservó a sólo unas pocas micras por debajo de la superficie marciana, una profundidad más delgada que una hoja de papel. Esta es la detección más superficial de MMC jamás reportada en Marte, lo que plantea importantes preguntas sobre la resiliencia de los materiales orgánicos en el medio ambiente del planeta.
La superficie de Marte es un lugar extremadamente hostil para las moléculas orgánicas. La exposición a la radiación, la luz solar intensa y productos químicos reactivos puede descomponer fácilmente compuestos orgánicos complejos, especialmente cuando están cerca de la superficie. La detección de MMC a tan poca profundidad sugiere que el material puede ser excepcionalmente resistente a la degradación o que los minerales circundantes ofrecen una protección eficaz.
Murphy explicó que el entorno de la superficie marciana tiene oxidantes químicos y radiación que son destructivos para los compuestos orgánicos. Las simulaciones en laboratorios terrestres muestran que la supervivencia de la materia orgánica en condiciones similares a las de Marte depende de factores como el tipo de molécula y los minerales circundantes. En el caso del MMC encontrado en Bright Angel, la sustancia puede ser resistente a la degradación o puede haber estado protegida por otros minerales, como arcillas o suelos marcianos ricos en hierro.
Los descubrimientos de Perseverance amplían regiones con signos de vida en Marte
El contexto geológico del cráter Jezero refuerza la relevancia de este descubrimiento. Hace miles de millones de años, el agua y los sedimentos fluyeron a través del canal de un río hacia el cráter. Los materiales finos se depositaron en el fondo, formando las rocas de lutita que examinó Perseverance. Se encontró carbono macromolecular dentro de estos sedimentos finos y también asociado con minerales de carbonato y sulfato, que se formaron más tarde durante la alteración acuosa.
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Este patrón sugiere que el material orgánico puede haber sido depositado o preservado en múltiples eventos a lo largo de la historia geológica de Marte. Kyle Uckert, investigador principal adjunto del instrumento SHERLOC, enfatiza que aunque aún se desconoce el mecanismo específico de formación de MMC, este es uno de los hallazgos más interesantes hasta la fecha.
Además, el descubrimiento amplía significativamente el mapa de fenómenos orgánicos en Marte. Perseverance detectó este material a más de 2.000 millas de distancia de detecciones orgánicas anteriores realizadas por el rover Curiosity de la NASA en el cráter Gale. La gran distancia entre los dos sitios del descubrimiento indica que la materia orgánica puede haber estado más ampliamente distribuida en los antiguos lagos y ríos marcianos, lo que fomenta la habitabilidad del planeta.
Por qué las muestras marcianas en la Tierra son esenciales para la búsqueda de vida
Los hallazgos de Perseverance son poderosos y proporcionan información valiosa, pero no pueden responder a la pregunta fundamental de si Marte alguna vez albergó vida. Tanto el Curiosity en el cráter Gale como el Perseverance en el cráter Jezero no cuentan con el equipo de laboratorio necesario para determinar si las rocas de la formación Bright Angel contienen vida microbiana fosilizada.
Perseverance fue diseñado para identificar posibles biofirmas, como las observadas en la roca de Cheyava Falls. La detección de MMC es un “gran avance para la ciencia de Marte”, según Murphy, ya que indica la presencia de elementos precursores de la vida. Sin embargo, el siguiente paso crucial requiere instrumentos más sensibles y sofisticados, que sólo están disponibles en la Tierra.
Sólo en laboratorios terrestres será posible analizar muestras con la precisión necesaria para determinar si el carbono orgánico encontrado tiene un origen biológico o puramente geológico. La esperanza es que si finalmente se recuperan muestras de esta parte de Marte, el equipo pueda examinarlas con una resolución mucho mayor. Análisis minerales y orgánicos más avanzados podrían revelar cómo se formó el MMC, cómo sobrevivió y qué puede decirnos sobre la historia del material orgánico en Marte.
Las futuras misiones de retorno de muestras serán clave para desbloquear estos misterios y proporcionar respuestas que los rovers actualmente en Marte no pueden.













