Fenómeno climático: agencia estadounidense predice un 95% de posibilidades de que se produzca un El Niño muy fuerte
El 13 de agosto de 2026, la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó su proyección para la intensidad de El Niño, indicando un 95% de probabilidad de que el fenómeno alcance un nivel muy fuerte entre octubre y diciembre de este año. La nueva estimación representa un aumento significativo respecto al boletín anterior, publicado el 9 de julio, cuando la misma agencia indicó una probabilidad del 81%.
La expectativa de un El Niño de alta intensidad se mantiene para los siguientes meses, con un 90% de probabilidad para el período comprendido entre noviembre y enero, que marca el final de la primavera y el inicio del verano en el Hemisferio Sur. Al analizar las proyecciones actuales de temperatura del océano, la NOAA también considera que hay un 69% de posibilidades de que este evento esté entre los mayores registrados desde 1950.
Calentamiento acelerado en el Pacífico Ecuatorial

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La revisión de las previsiones de la NOAA llega en un momento de continuo y acelerado calentamiento de las aguas del Pacífico Ecuatorial. En julio, el índice de temperatura del subsuelo ecuatorial mostró un crecimiento, reflejando la acumulación de calor.
Observaciones detalladas en la región del Niño 3.4, una de las áreas clave para monitorear la evolución del fenómeno, muestran una escalada en la anomalía térmica. Mientras que el índice semanal se situaba en +1,2°C en el boletín de julio, la actualización publicada el 10 de agosto reveló un aumento hasta +1,8°C. Esta variación de 0,6°C en aproximadamente un mes indica un aumento notable de la temperatura superficial en esta parte del océano.
Cómo se manifiesta el fenómeno de El Niño en el planeta
El Niño representa la fase cálida de un ciclo climático natural conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur). Se caracteriza por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico ecuatorial al menos 0,5°C por encima del promedio, lo que impacta los patrones climáticos globales.
Con una duración promedio de doce meses, El Niño ocurre periódicamente, entre dos y siete años. Su presencia provoca cambios en la circulación atmosférica, modificando los regímenes de precipitaciones y temperaturas en diferentes partes del mundo. La intensidad de cada evento varía y sus efectos se ven intensificados por el escenario de calentamiento global.
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Recuerda el último El Niño y sus efectos
Desde 2006, una sucesión de fenómenos de El Niño ha contribuido al cambio climático en el planeta, que ya se encontraba en un estado de marcado calentamiento. Incluso los episodios clasificados como débiles o moderados pueden generar extremos, como sequías prolongadas, graves inundaciones e intensas olas de calor, debido al aumento de las temperaturas globales.
Consulte la cronología del último El Niño:
- 2006-2007:Un El Niño de intensidad débil a moderada.
- 2009-2010:Considerado un evento moderado.
- 2014-2016:Un El Niño muy fuerte, asociado con un calor récord y una ocurrencia más frecuente de eventos climáticos extremos.
- 2018-2019:Caracterizado como débil a moderado, con menor duración e impactos menos integrales.
- 2023-2024:Un evento fuerte, entre los más intensos jamás registrados y vinculado a nuevos récords de temperatura.
Principales impactos de El Niño en Brasil
Las condiciones generadas por El Niño influyen de manera desigual en el territorio brasileño, afectando el régimen de precipitaciones y temperaturas en diferentes regiones y épocas del año. Dado que se espera que el pico ocurra entre noviembre y enero, algunos de los impactos más anticipados incluyen:
- Región Sur:Aumento del volumen de precipitaciones, aumentando el riesgo de tormentas e inundaciones.
- Norte y parte del Noreste:Tendencia a reducir las precipitaciones, lo que puede intensificar los periodos de sequía.
- Sudeste y Medio Oeste:Los impactos pueden ser más heterogéneos, con olas de calor más frecuentes, lluvias mal distribuidas y cambios en el comportamiento de los frentes fríos.
Los expertos señalan que uno de los efectos más significativos que se esperan es la mayor ocurrencia de períodos prolongados de calor, especialmente durante la primavera y el verano. Aunque existe una alternancia natural entre El Niño, La Niña y fases de neutralidad, la comunidad científica reafirma que el calentamiento global sigue siendo el principal impulsor de los cambios climáticos observados. Con los océanos ya más calientes que el promedio histórico, la expectativa es que en los próximos meses se sigan registrando temperaturas elevadas en varias partes del mundo.













