Venganza contra las mujeres: nueva ley prevé hasta 40 años de prisión para quienes utilicen a niños como objetivoPor Carolina Costa
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Los delitos en los que la violencia contra las mujeres afecta a sus hijos como forma de represalia han recibido castigos más estrictos con la sanción de una nueva legislación en Brasil. Esta práctica, ahora reconocida como violencia vicaria, fue tipificada en abril de 2026, con penas que van de 20 a 40 años de prisión por el llamado vicaricidio. La inclusión de esta modalidad en la Ley Maria da Penha y el Código Penal busca frenar actos extremos donde los agresores utilizan a personas cercanas a ellos como instrumentos de sufrimiento para las víctimas.
Comprender el vicaricidio y la nueva legislación en Brasil
La violencia vicaria se manifiesta cuando el agresor, impedido de atacar directamente a la mujer, utiliza a sus hijos, padres u otros familiares cercanos para causar dolor, castigo o control. Esta forma perversa de agresión fue reconocida formalmente y recibió legislación específica para combatirla. La Ley N° 15.384, aprobada el 9 de abril de 2026, incluyó el vicaricidio en la lista de crímenes atroces, estableciendo severas penas para los responsables. La ley define que este delito se produce cuando se da muerte a un descendiente, ascendiente, dependiente, hijastro o persona bajo la custodia o responsabilidad directa de la mujer con la intención específica de causarle sufrimiento o control.
Casos recientes muestran la aplicación de la ley para proteger contra la violencia indirecta
El fin de semana del Día del Padre, en São Paulo, un hombre de 24 años fue detenido tras confesar haber asesinado a sus dos hijas, de 3 y 5 años, dentro de un vehículo. El crimen habría sido motivado por venganza contra la madre de los niños. Otro caso impactante ocurrió en Palmas, Tocantins, el 3 de agosto de 2026, cuando el niño Gustavo, de apenas 3 años, fue encontrado muerto en la residencia de su padre. En Rio Grande do Sul, en mayo de 2026, un padrastro fue acusado de matar a su hijastra adolescente en un incendio intencional, lo que marcó el primer récord bajo la nueva ley en ese estado.
¿Qué significa vicaricidio y cómo se manifiesta más allá de la muerte?
El término vicaricidio deriva del latín “vicarius”, que significa “sustituto”. Esto implica que la víctima inmediata, como un niño, se utiliza como objetivo sustituto para atacar a la víctima real, que es la madre o la mujer. Según Silas Macedo Veras, psicoanalista y psicólogo, se trata de un asesinato por sustitución, donde la persona elegida conlleva un profundo significado simbólico para el agresor. Afirma que “una persona mata a otra no por lo que hizo, sino por su relación con la víctima real”.
Los expertos advierten que la muerte es sólo la etapa más extrema de la violencia indirecta. Puede comenzar con amenazas contra los niños, manipulación de la vida familiar, uso de la custodia como herramienta de control, persecución de familiares y otras tácticas que apuntan a causar miedo y sufrimiento continuo a las mujeres.
Nuevas medidas en la Ley Maria da Penha para combatir la criminalidad
La legislación establece que el vicaricidio es el asesinato de un descendiente, ascendiente, dependiente, hijastro o persona bajo tutela de una mujer con la intención específica de causarle sufrimiento, castigo o control, dentro de un contexto de violencia doméstica. La pena puede aumentarse hasta la mitad si el delito se comete en determinadas condiciones:
- En presencia de la mujer;
- Contra niños, adolescentes, personas mayores o personas con discapacidad;
- En incumplimiento de medida de protección.
La nueva ley no se limita sólo a los casos de muerte. Al modificar la Ley Maria da Penha, el texto pasó a reconocer explícitamente la violencia vicaria como una forma de violencia doméstica y familiar. Este cambio es crucial para que el Poder Judicial considere la violencia contra las madres al evaluar la seguridad y el bienestar de los niños, viendo la instrumentalización de los niños como una de las expresiones más graves de violencia de género.
Desafíos en la contabilización del vicaricidio y particularidades en Maranhão
En Maranhão, aún no existen estadísticas oficiales específicas sobre vicaricidios, principalmente debido a la reciente clasificación del delito en abril de 2026. Los datos disponibles se centran en los feminicidios, que registraron una reducción en el estado: 16 feminicidios entre enero y mayo de 2026, frente a 24 en el mismo período de 2025, lo que representa una caída del 33,3%. En los primeros cuatro meses de 2026, el estado registró nueve feminicidios, frente a 15 en 2025, una reducción del 40%.
Es importante señalar que no todos los delitos cometidos contra los hijos de mujeres víctimas de violencia se clasifican automáticamente como vicaricidio. La ley exige el propósito específico de causar sufrimiento, castigo o control a la mujer. Sin esta intención demostrada por la investigación, un caso como el de Maranhão en marzo de 2026, donde un hombre prendió fuego a la casa de su expareja con ella y su hijo dentro, no sería automáticamente catalogado como intento de vicaricidio.
Cómo puede actuar el poder judicial para proteger a las víctimas y a sus dependientes
Con la nueva ley, las mujeres que perciban que sus hijos son utilizados como instrumento de chantaje o castigo pueden exigir acciones inmediatas. Jorge Ribeiro Filho, abogado y profesor de Derecho Penal, explica que la reclasificación del riesgo por la red de protección es uno de los principales cambios. Según él, “la amenaza dirigida a su hijo actúa como un presagio del propio asesinato”. El Poder Judicial podrá dictar medidas de protección urgentes, tales como:
- Remoción del agresor del domicilio;
- Prohibición de contacto o proximidad con personas dependientes;
- Suspensión inmediata de visitas;
- Provisión de alimentos provisionales para la víctima y los niños.
Además, el Poder Judicial podrá determinar el registro e incautación de armas, el seguimiento electrónico del agresor mediante tobillera y otras restricciones. La inspección realizada por patrullas especializadas de la Policía Militar garantiza el cumplimiento de las órdenes judiciales. El incumplimiento de una medida de protección, de conformidad con el artículo 24-A de la Ley nº 11.340/2006, constituye un delito autónomo, reforzando la intervención estatal para neutralizar el riesgo antes de que la violencia vicaria alcance su punto más grave.







