Telescopio en Chile descubre alta concentración de metanol en cometa 3I/ATLAS

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3IATLAS. - Reprodução

Los científicos han identificado una cantidad significativa de alcohol metílico en 3I/ATLAS, consolidando al objeto como el tercer intruso interestelar en cruzar nuestra vecindad cósmica. Evaluaciones recientes indican que la sustancia orgánica es liberada no sólo por el núcleo sólido, sino también por los fragmentos congelados presentes en su nube exterior, dibujando una firma química única que sugiere su formación en una región remota y desconocida de la Vía Láctea.

Esta sorprendente composición fue capturada utilizando los potentes sensores del complejo ALMA, ubicado a unos cinco mil metros sobre el nivel del mar, en el territorio chileno de Atacama. Durante la fase de mayor proximidad al Sol, el viajero espacial demostró niveles extraordinarios de este compuesto básico, reforzando su condición de cuerpo extraño en nuestro sistema planetario.

Publicado en junio de 2026, el descubrimiento actúa como un hito para los astrónomos que buscan comprender los componentes básicos de otros sistemas estelares. La recopilación de datos se produjo precisamente cuando el cometa fue impactado directamente por el calor solar, evento que obligó a la sublimación de sus materiales internos y permitió a los investigadores rastrear el perfil exacto de sus elementos en el espacio exterior.

La composición atípica del nuevo cometa desafía el conocimiento astronómico actual

La ruta trazada por este objeto intriga a los expertos, principalmente porque la incursión de rocas formadas fuera de nuestro sistema es un fenómeno muy raro de documentar. Antes que él, solo 1I/’Oumuamua, detectado en 2017, y 2I/Borisov, visto en 2019, llevaban el título oficial de nómadas interestelares, y cada uno exhibía características físicas y de comportamiento completamente diferentes.

Con la llegada de 3I/ATLAS, la ciencia obtiene una pieza nueva y compleja de este rompecabezas cósmico. Si el anterior visitante, Borisov, recordaba mucho a los cuerpos celestes autóctonos de nuestra región, el actual intruso destaca por su enorme cantidad de metanol, lo que apunta a un lugar de origen con condiciones químicas y de temperatura completamente diferentes a las que formaron la Tierra y sus vecinos.

Radiotelescopios chilenos registran niveles sin precedentes de gases en el espacio

Las antenas de alta sensibilidad del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) identificaron rastros claros de alcohol metílico y cianuro de hidrógeno en la atmósfera provisional del objeto. Como estos compuestos generan ondas electromagnéticas muy específicas en el rango submilimétrico, el equipo técnico pudo calcular con precisión matemática la cantidad de material expulsado en el vacío.

El factor que más sorprendió a los investigadores fue la gigantesca proporción de metanol en comparación con la proporción de cianuro de hidrógeno. Esta disparidad química transformó al cometa interestelar en el cuerpo celeste con mayor concentración de este elemento orgánico jamás catalogada, dejando atrás cualquier roca de hielo que se hubiera formado alrededor de nuestro Sol.

Importancia de los elementos prebióticos en la creación de sistemas planetarios.

Cuando la astronomía habla de “alcohol” en el cosmos, no existe ninguna relación con las sustancias presentes en la vida cotidiana en la Tierra. El término se refiere a una molécula fundamental que sirve como base para las reacciones químicas que preceden a la vida, funcionando como un pilar esencial para los científicos que investigan el surgimiento de materiales complejos en los viveros helados de planetas futuros.

Las moléculas con este perfil suelen formarse en la superficie de granos de polvo microscópicos en las zonas más frías de la galaxia, donde procesos que requieren mucho tiempo transforman átomos simples en cadenas orgánicas más grandes. Debido a este mecanismo de formación, el compuesto actúa como un registro histórico impecable, proporcionando pistas claras sobre la temperatura y densidad del lugar exacto donde nació la estrella.

La fusión de escombros aumenta la emisión de materia orgánica al vacío

Un aspecto destacado del análisis de 3I/ATLAS reside en el hecho de que las emisiones no provienen exclusivamente de su núcleo sólido. La información recopilada demuestra que una gran cantidad de gas surge de pequeños bloques de hielo esparcidos por la coma, la nube de polvo y vapor que rodea al cometa cuando comienza a sentir los efectos térmicos de nuestra estrella.

La comunidad científica define este fenómeno como liberación prolongada, un mecanismo en el que los fragmentos de hielo alrededor de la roca principal se subliman gradualmente, lanzando aún más moléculas al espacio. Este comportamiento convierte la niebla del viajero en una auténtica fábrica de compuestos químicos, permitiendo a los observatorios en la Tierra leer sus señales con mucha más claridad.

La diferencia en la liberación de gas indica una geología compleja en el núcleo de la estrella

A diferencia del alcohol metílico, que domina toda la duración del coma, el cianuro de hidrógeno mostró un patrón de liberación extremadamente concentrado. Los instrumentos demostraron que este gas específico emanaba prácticamente únicamente del corazón sólido de 3I/ATLAS, una característica que imita perfectamente la dinámica observada en los cometas que habitan en nuestro propio sistema planetario.

El contraste en la forma en que estos elementos se desprenden de la roca demuestra que los materiales atrapados en su interior tienen reacciones independientes al calor. Esto deja claro que el nómada espacial tiene una estructura dividida en diferentes estratos químicos, donde cada capa se funde y libera sus componentes a un ritmo particular durante el encuentro con la radiación solar.

Anteriores observaciones infrarrojas ya indicaban la peculiar naturaleza del viajero

Mucho antes de que el observatorio chileno apuntara al metanol, los sensores térmicos del Telescopio Espacial James Webb ya estaban señalando que la atmósfera de este intruso era inusual. Los análisis preliminares encontraron niveles extremadamente altos de dióxido de carbono, lo que ya apoyaba la hipótesis de que la composición de la roca era completamente nueva según los estándares de la ciencia moderna.

Con la unión de datos obtenidos por antenas terrestres y equipos en órbita, el misterio adquirió nuevos contornos. El respaldo de dos de los proyectos astronómicos más avanzados del mundo decreta que la identidad química de este objeto rompe todos los paradigmas, trayendo una mezcla de sustancias tan única que se vuelve imposible equipararlo con los cuerpos celestes locales.

Fragmentos de hielo actúan como cápsulas del tiempo de otros sistemas solares

Analizar la composición de 3I/ATLAS es como lanzar una misión virtual hacia una estrella que los humanos nunca podríamos visitar en persona. Cuando el objeto se formó a años luz de distancia, la materia congelada en su núcleo conserva información pura sobre la intensidad de la radiación y los ingredientes químicos presentes en el disco protoplanetario que le dio origen.

Aunque la ciencia aún no tiene la capacidad de rastrear la estrella exacta que expulsó esta roca al espacio profundo, la enorme cantidad de metanol pone de relieve un proceso de formación caótico. Los altos niveles de gas indican que el nacimiento del cometa tuvo lugar en los límites más fríos de un sistema alienígena, regido por una dinámica molecular que no existe en las afueras de nuestro planeta.

Resultados sin precedentes obligan a revisar las teorías sobre la formación del universo

Continuar los estudios en torno a este viajero adquiere una importancia colosal, dado que la lista de cuerpos interestelares conocidos es extremadamente corta. Con sólo tres registros oficiales hasta la fecha, cada nueva sustancia detectada obliga a los académicos a repensar por completo los modelos que explican la aglomeración de polvo y gas alrededor de otras estrellas.

El análisis retrospectivo de estos nómadas galácticos muestra que no existe un patrón definido, revelando una inmensa diversidad en el cosmos:

  • El primero de ellos, 1I/’Oumuamua, sorprendió a la comunidad al presentarse como un bloque árido y sin emisiones de gases.
  • Su sucesora, 2I/Borisov, supuso cierto alivio para los teóricos al comportarse de forma casi idéntica a las estrellas heladas locales.
  • El actual 3I/ATLAS anuló las certezas anteriores al mostrar una enorme nube de alcohol y una estructura molecular sin precedentes.

Este cambio radical en las características físicas demuestra que los viajeros del espacio profundo albergan una complejidad geológica mucho mayor e impredecible de lo que los investigadores supusieron cuando comenzaron a monitorear los cielos en busca de intrusos.

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