Investigadores de diferentes partes del mundo registraron un hito sin precedentes en la exploración espacial al localizar un par de agujeros negros supermasivos consumiendo materia simultáneamente. El fenómeno ocurre dentro de J1622+3521, una formación estelar compacta clasificada como “Green Pea”. Esta es la primera vez que la ciencia confirma la existencia de un doble núcleo galáctico activo dentro de una estructura con este perfil, operando a una distancia de 27 mil años luz entre sí. El estudio, disponible en el repositorio arXiv el 20 de julio de 2026, proporciona piezas fundamentales para desentrañar la mecánica del nacimiento y envejecimiento de las galaxias.
Comprender las características de las galaxias guisantes y su papel en el estudio del cosmos.
Las estructuras conocidas como “Green Pea” representan anomalías fascinantes en el espacio profundo. Descubiertas originalmente en 2007 por voluntarios del proyecto Galaxy Zoo debido a su peculiar brillo verdoso en las imágenes de los telescopios, estas formaciones son de pequeño tamaño y presentan una notable falta de elementos químicos pesados. Por el contrario, producen nuevas estrellas a un ritmo frenético cuando analizamos su tamaño total. Este intenso comportamiento hace que estos cuerpos celestes funcionen como perfectos espejos de las galaxias que dominaron el universo en sus inicios.
Gracias a esta similitud física y química, los científicos utilizan los “guisantes verdes” más cercanos a la Tierra como auténticos campos de pruebas astronómicas. Analizar estos cúmulos nos permite investigar las reglas del cosmos primitivo con una claridad imposible de lograr cuando se intenta enfocar objetos ubicados a miles de millones de años luz de nosotros. La visión de dos gigantescos agujeros negros operando al mismo tiempo en el centro de una de estas formaciones abre una rara ventana para descifrar la dinámica de estos monstruos gravitacionales en escenarios idénticos a los de los albores del universo.
El seguimiento de rayos X realizado por la agencia espacial estadounidense demuestra una doble actividad
J1622+3521 ya estaba atrayendo la atención de la comunidad científica por su formato caótico y poco convencional. Las capturas visuales de alta profundidad mostraron dos centros bien definidos, acompañados de rastros de polvo y desechos gravitacionales que delatan una colisión galáctica en pleno apogeo. Ante este convulso escenario, los expertos decidieron investigar si cada uno de estos núcleos albergaba un agujero negro en fase de alimentación activa.
La respuesta definitiva llegó a través del equipo del Observatorio de rayos X Chandra, operado por la NASA. El satélite logró mapear dos emisiones de radiación independientes, alineadas al milímetro con las posiciones de los dos centros luminosos vistas anteriormente. Esta referencia cruzada exacta entre la luz visible y la firma de rayos X sirvió como prueba irrefutable de que los dos agujeros negros estaban realmente activos y absorbiendo el material circundante.
El espacio que separa a estos dos gigantes gravitacionales mide unos 8,4 kiloparsecs, el equivalente a 27 mil años luz de distancia. Las evaluaciones preliminares indican que ambos tienen tamaños casi idénticos: el primer cuerpo registra 19,5 millones de masas solares y el segundo alcanza la marca de 20,5 millones de masas solares. La combinación de evidencia visual con la doble emisión de radiación elimina cualquier duda, afirmando que J1622+3521 alberga un sistema binario en lugar de un único motor central.
El análisis de la luz revela la velocidad y la fuerza de la radiación en el sistema binario
Para estudiar la física interna de J1622+3521, el grupo de expertos utilizó tecnología del Observatorio Keck. La lectura del espectro luminoso captado por estos instrumentos mostró trazas de emisión extremadamente intensas, que abarcan raras firmas de alta ionización. En la práctica, estas marcas funcionan como un código de barras que da fe de la presencia de radiación extrema, generada exclusivamente por núcleos galácticos activos, validando la teoría del consumo de materia.
Los astrónomos también calcularon el corrimiento al rojo de cada núcleo, una técnica que mide la velocidad a la que los cuerpos celestes se alejan de nuestro planeta. La diferencia de velocidad entre los dos centros fue de unos 7 kilómetros por segundo, un margen tan pequeño que se disuelve en el margen de error del equipo. Esta proximidad numérica indica que los dos agujeros negros viajan a través del espacio a la misma velocidad sistémica, lo que refuerza la imagen de dos galaxias fusionándose justo antes de la colisión final entre sus corazones supermasivos.
Se aplicó una batería extra de pruebas con el objetivo de separar la energía generada por los agujeros negros de la luz emitida por el nacimiento de estrellas ordinarias. El resultado de esta evaluación colocó al sistema en la clasificación de un núcleo galáctico activo, alineándose perfectamente con las lecturas de rayos X y los patrones de emisión de Balmer detectados previamente.
Impacto del hallazgo en el mapeo de la historia del universo temprano
Localizar dos agujeros negros supermasivos cenando al mismo tiempo en la galaxia J1622+3521 representa un gran paso adelante para la astrofísica moderna. El evento ofrece un retrato fiel de cómo estas singularidades y sus hogares estelares crecen juntos, simulando las condiciones exactas del cosmos antiguo. Durante años, los intentos de encontrar núcleos dobles activos en las galaxias “Green Pea” han fracasado sin resultados concluyentes.
El trabajo coordinado por Konstantinos Kouroumpatzakis, investigador de la Academia Checa de Ciencias, proporciona la primera prueba material de que los agujeros negros colosales pueden engordar simultáneamente durante una fusión espacial. El registro de este fenómeno en un entorno de baja masa y dimensiones magras rompe viejos paradigmas astronómicos, obligando a revisar las teorías sobre las colisiones galácticas y el proceso de alimentación de estas anomalías gravitacionales.
- J1622+3521 es una galaxia compacta con producción acelerada de nuevas estrellas.
- El sistema alberga dos agujeros negros supermasivos en proceso de alimentación.
- La distancia física entre los dos cuerpos celestes alcanza los 27 mil años luz.
- El peso de los objetos varía entre 19,5 millones y 20,5 millones de masas solares.
- Se trata del primer núcleo galáctico doble activo validado en una formación de guisante.
El equipo de Kouroumpatzakis también llevó a cabo un control de seguridad, cruzando los niveles de emisión de helio II con la intensidad de los rayos X captados. La proporción encontrada entre la radiación y la tasa de succión de materia coincidía exactamente con los modelos matemáticos predichos para verdaderos núcleos activos. Los científicos señalan que las nubes de gas espeso pueden estar bloqueando una fracción de la energía real emitida por los agujeros negros, un detalle que requerirá el uso de telescopios de rayos X de muy alta energía en el futuro. A partir de ahora, J1622+3521 asume el papel de laboratorio definitivo para descubrir los secretos de la evolución de nuestro universo.
