Lord Spencer descarta complot en la colisión de Diana de 1997
Charles Spencer catalogó el deceso de su hermana Diana de Gales en París como un choque automovilístico fortuito y rechazó las versiones sobre conspiraciones coordinadas en torno al suceso del 31 de agosto de 1997. El noble de 62 años detalló esta postura durante una serie de conversaciones públicas vinculadas con el lanzamiento de su volumen biográfico.
El aristócrata británico explicó que la comitiva cambió su trayecto sobre la marcha para esquivar a los reporteros gráficos que perseguían el automóvil particular por las calles parisinas. Spencer afirmó que si alguien pretendiera ultimar a una figura de relevancia internacional no recurriría a un método dependiente del azar callejero, y recalcó que expresaría sus sospechas públicamente si abrigara la mínima convicción sobre un plan delictivo encubierto. El desenlace fue inmediato.
Maniobra evasiva descarta planificación previa de emboscada
Diana perdió la vida a los 36 años cuando el vehículo colisionó contra las columnas de hormigón ubicadas en el túnel de la Pont de l’Alma. Su pariente definió aquella colisión en la estructura subterránea como una lamentable eventualidad originada por los giros desesperados del conductor.
El aristócrata británico sostuvo que el desvío vehicular carecía de cualquier planificación logística previa durante aquella noche en la capital francesa, circunstancia técnica que anulaba por completo la posibilidad de ejecutar una emboscada coordinada contra los pasajeros que huían del asedio mediático. Aquel automóvil circulaba con un exceso notable de velocidad que impidió recuperar la trayectoria antes de estrellarse de frente contra el pilar de cemento. La violencia del choque destruyó la parte delantera de la carrocería en cuestión de segundos.
Informe oficial contabilizó tres víctimas mortales en el túnel
Las autoridades forenses y los peritos policiales galos certificaron el fallecimiento de tres ocupantes que viajaban en el coche siniestrado en el paso subterráneo de la Pont de l’Alma. Solamente una persona sobrevivió a los graves daños mecánicos causados por la colisión frontal.
- Diana de Gales, quien pereció a los 36 años tras recibir asistencia de emergencia por parte de los servicios médicos.
- El empresario Dodi Al-Fayed, quien ocupaba uno de los asientos traseros durante el trayecto.
- El chofer Henri Paul, quien asumió la conducción del vehículo en esa jornada parisina.
Charles Spencer se encontraba en Sudáfrica cuando los primeros despachos informativos notificaron la colisión y las consecuencias fatales para los pasajeros. El noble gestionó de inmediato su vuelo de retorno hacia el Reino Unido una vez que comprobó la exactitud de los reportes oficiales recibidos. Los familiares directos asumieron la coordinación de las ceremonias fúnebres en los días posteriores a la tragedia.
Hermano de Diana describe llamada telefónica con el príncipe británico
Poco después de confirmarse el deceso, Charles Spencer conversó por teléfono con el príncipe Charles, quien ejerce la corona británica bajo el nombre de rey Charles III. El aristócrata manifestó que escuchó una entonación extraña y festiva en las palabras del heredero, interpretando que el futuro monarca vislumbraba el camino libre para contraer nupcias con la mujer que amaba.
El rey Charles III formalizó su matrimonio con Camilla Parker Bowles en el año 2005 ante las autoridades británicas. Spencer desestimó las recreaciones melodramáticas difundidas por las cadenas de televisión respecto a la supuesta pesadumbre que agobiaba al monarca durante aquella fecha precisa. Según sus declaraciones, las ficciones transmitidas a la audiencia contradicen de forma directa la actitud real exhibida por el príncipe en aquel diálogo privado.
Separación conyugal distanció el trato entre ambos familiares
Diana y el actual monarca del Reino Unido acumulaban cuatro años de separación legal cuando sobrevino el incidente carretero en suelo francés. La ruptura matrimonial aceleró la desaparición de los intercambios personales regulares entre ambos cuñados, un distanciamiento que Spencer calificó como un efecto habitual en cualquier proceso de divorcio formal.
El aristócrata aclaró que ya no mantiene conversaciones periódicas con el rey Charles III fuera de las ceremonias solemnes de Estado auspiciadas por la monarquía británica. Sus sobrinos William y Harry cuentan con 44 y 42 años respectivamente dentro de sus trayectorias adultas consolidadas. Este vínculo familiar permanece acotado a los estrictos compromisos institucionales.


