NASA valida la red del telescopio espacial Roman en tres continentes

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El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA superó con éxito las evaluaciones técnicas de su red global de estaciones terrestres para la recepción de información científica a una velocidad máxima de 500 megabits por segundo. La agencia espacial estadounidense confirmó la homologación operativa de las instalaciones que procesarán hasta 1,4 terabytes diarios de mediciones e imágenes astronómicas procedentes del observatorio, lo que representará un récord de volumen de datos para una misión astrofísica de la institución.

El anuncio oficial fue emitido el viernes 25 de septiembre de 2026 desde Greenbelt, Maryland, certificando la capacidad de enlace entre el observatorio y los centros receptores antes del inicio formal de sus investigaciones cósmicas. Jeremy Perkins, científico de integración y pruebas de observatorio de la misión Roman en el Centro Goddard de la NASA, afirmó que estas estaciones terrestres constituyen el conducto principal para bajar los datos a la Tierra y destacó el rendimiento excepcional obtenido durante toda la campaña preparatoria.

Las tres estaciones de la red internacional del telescopio Roman

La infraestructura encargada de captar las señales del nuevo observatorio espacial se distribuyó de manera estratégica en tres continentes para garantizar cobertura continua y evitar interrupciones meteorológicas. Las gotas de agua y la nubosidad densa pueden interferir con las ondas de radio utilizadas en la transmisión espacial, por lo que la agencia seleccionó emplazamientos con características climáticas independientes: la estación Misasa de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) en la ciudad de Saku, las instalaciones de la Near Space Network de la NASA en White Sands, Nuevo México, y la estación de la Agencia Espacial Europea (ESA) localizada cerca de New Norcia, en Australia Occidental.

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La dispersión geográfica permite mitigar el riesgo de pérdidas de paquetes informáticos provocadas por tormentas veraniegas o frentes lluviosos severos en una región específica del planeta. Bob Kalogerakos, ingeniero de radiofrecuencia del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, explicó que las pruebas se ejecutaron con datos operativos reales, incluyendo telemetría de instrumentos, consumo de energía, temperaturas internas e imágenes preliminares. El especialista añadió que el sistema en tierra detecta si la información sufre alteraciones en el trayecto, enviando órdenes automáticas para que el telescopio repita la transmisión de los archivos faltantes pocas horas más tarde.

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  • 500 megabits por segundo: velocidad máxima de bajada de datos científicos alcanzada y validada en las pruebas.
  • 1,4 terabytes: volumen de información previsto para descarga diaria continua desde el espacio profundo.
  • 1,5 millones de kilómetros: distancia aproximada desde la Tierra hasta el punto de Lagrange 2 (L2), sitio orbital del observatorio.
  • 300 megapíxeles: resolución del instrumento de campo amplio (Wide Field Instrument), activado previamente en órbita.

Cronología de las pruebas terrestres de la misión Roman

La serie de ensayos comenzó formalmente en territorio asiático bajo condiciones climáticas de extrema exigencia. El primer enlace se realizó en la estación Misasa de JAXA durante el paso de un tifón en Japón, escenario que puso a prueba la estabilidad de la antena parabólica frente a vientos fuertes y precipitaciones densas. Matthew Wasiak, ingeniero de sistemas avanzados del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, indicó que era la primera vez que descargaban información a la velocidad límite de diseño del observatorio espacial y subrayó que las condiciones meteorológicas convirtieron la jornada en un examen de máxima exigencia técnica.

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Tras la evaluación en Japón, el equipo de ingenieros trasladó las verificaciones a las instalaciones estadounidenses de White Sands, en Nuevo México, donde se pusieron a prueba tanto la antena titular como la de reserva del complejo de la Near Space Network. La campaña concluyó en el hemisferio sur con la homologación del centro de seguimiento de la ESA en Australia Occidental, logrando que los tres emplazamientos alcanzaran la velocidad máxima de transferencia estipulada en los contratos de operación técnica de la misión.

  • 7 de septiembre de 2026: ejecución de la primera descarga a velocidad máxima en la estación Misasa de JAXA, en Saku, durante el paso de un tifón.
  • 8 al 11 de septiembre de 2026: ciclo de validación de las antenas principal y de respaldo en el complejo de White Sands, Nuevo México.
  • 17 de septiembre de 2026: finalización de la campaña de transmisión en la antena europea de New Norcia, en Australia Occidental.
  • 25 de septiembre de 2026: difusión de las conclusiones técnicas de la NASA certificando el éxito global de la red terrestre.

¿Cuándo comenzará a operar el telescopio espacial Roman?

El calendario oficial de la NASA contempla que el telescopio espacial Nancy Grace Roman inicie sus operaciones científicas rutinarias a principios de 2027, con fecha de referencia a partir del 1 de enero de 2027. Para sostener ese cronograma, las tres redes de recepción científica recién validadas trabajarán en paralelo con la Red de Espacio Profundo (Deep Space Network) de la NASA, que cuenta con antenas en California, España y Australia encargadas de supervisar la navegación, medir la posición exacta en el espacio exterior y enviar los comandos de control orbital a la nave.

Antes de culminar estas pruebas de comunicación en tierra, los ingenieros de la misión habían completado el 15 de septiembre de 2026 la activación en órbita del Wide Field Instrument (WFI), la cámara infrarroja primaria de 300 megapíxeles diseñada para captar panorámicas espaciales de alta resolución. El correcto acoplamiento entre el instrumento a bordo y las antenas receptoras en la superficie terrestre asegura que el telescopio podrá despachar su cuota diaria récord de archivos tan pronto comience a escudriñar el firmamento.

Estudio de materia oscura y localización de nuevos exoplanetas

La misión astrofísica del telescopio Roman fue diseñada con el propósito de resolver incógnitas centrales sobre la evolución del cosmos, entre ellas la causa por la cual el universo experimenta una expansión acelerada. Gracias a su amplio campo de visión, el observatorio cartografiará extensas regiones celestes para medir los efectos de la energía oscura y precisar cómo se distribuye la materia oscura, una sustancia invisible que no emite radiación electromagnética pero cuya presencia se delata mediante la atracción gravitatoria que ejerce sobre estrellas y galaxias completas.

El volumen masivo de datos que descenderá diariamente a través de las antenas de Japón, Estados Unidos y Australia servirá asimismo para localizar nuevos exoplanetas mediante técnicas de microlente gravitatoria y tránsitos en torno a estrellas distantes. La consolidación de la red terrestre asegura que la comunidad científica internacional dispondrá de un canal continuo y verificado para procesar los censos planetarios y los mapas cosmológicos una vez que el telescopio inicie sus observaciones desde el punto orbital L2.