Una velocidad superior a los 30 kilómetros por segundo impulsa al cometa 3I/Atlas a través del Sistema Solar en una trayectoria hiperbólica. Identificado el 1 de julio de 2025 mediante el sistema Atlas en Chile, este cuerpo celeste representa el tercer objeto interestelar confirmado por la astronomía. Su procedencia ajena al entorno solar ofrece a los investigadores la oportunidad de examinar materiales originados en regiones lejanas del universo.
Equipos científicos emplean observatorios espaciales como el telescopio James Webb para detallar la estructura del visitante. El paso del objeto no representa peligro de colisión para la Tierra, ya que su distancia mínima de aproximación al planeta se mantiene en 270 millones de kilómetros. Los registros astronómicos acompañan su recorrido hacia el perihelio, el punto más próximo al Sol, situado a 210 millones de kilómetros de la estrella.
Las mediciones obtenidas durante el seguimiento destacan una elevada concentración de hielo de dióxido de carbono en el cuerpo celeste. Al mismo tiempo, las lecturas confirman la existencia de monóxido de carbono y vapor de agua, una combinación que marca una diferencia frente a los cometas formados dentro del vecindario solar. El cálculo de su ruta apunta a que el objeto fue expulsado de otro sistema estelar hace miles de millones de años.
3I/ATLAS no está detrás del Sol.
— 3I/ATLAS (@3IAtlas_Anomaly) 28 de octubre de 2025
Se les dijo a los astrónomos que el objeto interestelar desaparecería detrás del Sol durante su perihelio el 29 de octubre. Pero nuevas observaciones muestran que eso no es cierto.
El 25 de octubre, el equipo registró 3I/ATLAS visible junto al Sol, no oculto.
Posición: RA 13h 38m… pic.twitter.com/cqRoIn8PGT
Hallazgo en el desierto de Atacama y validación de la órbita
Las cámaras del sistema Atlas captaron por primera vez al objeto durante patrullajes astronómicos habituales desde el desierto de Atacama, en territorio chileno. Aquellas primeras lecturas ya indicaban un recorrido que escapaba por completo a la atracción gravitacional del Sol, descartando una órbita cerrada.
Los cálculos matemáticos posteriores ratificaron que el cuerpo se desplazaba con una velocidad de escape superior a la del propio Sistema Solar. En cuestión de pocos días tras el avistamiento, grupos internacionales de astrónomos validaron los datos y oficializaron su categoría como visitante interestelar.
Predominio de hielo de dióxido de carbono y dimensiones del núcleo
El uso de análisis espectroscópicos permitió descubrir que la superficie del 3I/Atlas está dominada por dióxido de carbono (CO₂) en estado congelado. Para la comunidad científica, esta condición química indica que el cuerpo se originó bajo temperaturas inferiores a los -100 °C, probablemente en los límites exteriores de otro sistema planetario.
En contraste con los cometas habituales del entorno solar, el vapor de agua se presenta en proporciones menores dentro de este objeto, mientras que el monóxido de carbono cierra la lista de compuestos volátiles detectados. A partir del brillo registrado, los astrónomos estiman que el núcleo sólido posee un diámetro aproximado de 1 kilómetro, el cual libera gases para formar una coma visible a medida que se acerca al calor solar.
Red de observación en 20 países con apoyo del telescopio James Webb
El seguimiento de las variaciones que presenta el cometa día tras día está a cargo de telescopios terrestres instalados en España y en Hawái. De forma paralela, los sensores del telescopio espacial James Webb toman imágenes en el espectro infrarrojo con el objetivo de trazar un mapa sobre cómo se distribuye el material expulsado.
Toda la información recolectada en esta campaña sirve para alimentar modelos por computadora que estudian la evolución química dentro de los discos protoplanetarios. El esfuerzo científico reúne el trabajo conjunto de más de 50 instituciones distribuidas en 20 países.
Cruce por la órbita de Marte y salida definitiva del entorno solar
Una vez superado el punto de mayor cercanía al Sol, el cuerpo celeste incrementará su marcha para abandonar de manera definitiva el Sistema Solar. Los cálculos orbitales señalan que su velocidad final rebasará los 40 kilómetros por segundo cuando logre dejar atrás la influencia gravitatoria del astro rey.
El cronograma de desplazamiento registra el cruce por la órbita del planeta Marte durante el mes de diciembre de 2025. Posteriormente, el incremento constante de la distancia respecto a la Tierra lleva a la conclusión de las observaciones mediante telescopios ópticos hacia mediados de 2026.
Diferencias frente a los objetos interestelares 1I/Oumuamua y 2I/Borisov
El comportamiento físico del 3I/Atlas marca contrastes claros frente a los dos visitantes interestelares registrados con anterioridad. A diferencia del objeto 1I/Oumuamua, en el cual no se detectó actividad cometaria alguna, este tercer cuerpo despliega una cola de gas bien definida; asimismo, supera al cometa 2I/Borisov en la proporción relativa de dióxido de carbono que contiene.
Para los investigadores, tales variaciones entre los tres viajeros espaciales demuestran que los procesos de formación estelar y planetaria en la galaxia son diversos. Cada uno de estos objetos entrega parámetros distintos sobre las condiciones físicas y químicas que reinan en sistemas lejanos.
Ausencia de polvo fino y tasa de sublimación ante el calor solar
Los datos obtenidos mediante instrumental de alta resolución identifican emisiones correspondientes a moléculas específicas dentro de la nube que rodea al núcleo. En esos mismos espectros de luz quedó confirmada la falta de ese polvo fino que suele caracterizar a los cometas locales del Sistema Solar.
La cercanía al Sol provoca que la tasa de sublimación de los hielos se incremente en un 20 % por cada millón de kilómetros que el objeto recorta en su distancia hacia la estrella. De acuerdo con las proyecciones de los modelos astronómicos, este proceso lleva al cometa a alcanzar un brillo máximo de magnitud 10 durante su etapa de mayor actividad.
