3I/ATLAS expone compuestos prebióticos tras romper su corazaPor Luís Henrique Costa
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El cometa interestelar 3I/ATLAS dejó al descubierto compuestos prebióticos después de que el calor del Sol rompiera su corteza de 20 metros durante el recorrido por el Sistema Solar. Tras esa fractura en la superficie, los instrumentos detectaron de forma directa agua, metanol, carbono y ácido cianhídrico, sustancias vinculadas al origen de moléculas biológicas esenciales.
El hecho más relevante ocurrió cuando el objeto se acercó a Júpiter. En esa maniobra orbital, el visitante rozó brevemente la esfera de Hill del planeta gigante, la zona donde la gravedad de Júpiter compite con la del Sol. Su velocidad de casi 68 kilómetros por segundo respecto al Sol le impidió quedar atrapado de forma permanente o chocar con otros planetas.
Órbita, fechas y velocidad del visitante interestelar
- Descubrimiento: 1 de julio de 2025, por el sistema ATLAS en Río Hurtado, Chile
- Paso por el periastro, el punto más cercano al Sol: 29 de octubre de 2025, a 1,36 unidades astronómicas
- Acercamiento a la Tierra: 19 de diciembre de 2025, a 1,8 unidades astronómicas
- Acercamiento a Júpiter: 16 de marzo de 2026, a 0,358 unidades astronómicas del planeta
- Velocidad heliocéntrica: unos 68 kilómetros por segundo
Antes de que el calor solar quebrara la superficie, el 3I/ATLAS viajó durante eras cubierto por una capa de 15 a 20 metros de espesor. Ese recubrimiento se fue compactando y cambiando químicamente por el impacto constante de rayos cósmicos galácticos. Romain Maggiolo, investigador del Real Instituto Belga de Aeronomía Espacial y autor principal de un estudio sobre la corteza del cometa, señaló la magnitud del proceso: “Es muy lento, pero a lo largo de miles de millones de años el efecto es muy fuerte”. La capa endurecida actuaba como barrera térmica y mecánica y evitaba que el hielo y los gases atrapados se sublimaran antes del periastro.
Gases y moléculas que el cometa expulsó tras la fractura
Antes de la fractura, los astrónomos notaban un comportamiento atípico. El cuerpo emitía monóxido de carbono, dióxido de carbono y metanol, pero con cantidades mínimas de vapor de agua, algo que lo distinguía de los cometas del Sistema Solar, donde el hielo de agua es el más común. El calor intenso del periastro tuvo que consumir la capa externa para liberar los depósitos más profundos.
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Entre las sustancias confirmadas por instrumentos espaciales figuran metanol, ácido cianhídrico, agua y carbono, además de sulfuro de carbonilo, níquel ionizado, polvo de silicato y moléculas orgánicas complejas. El carbono constituye la mayor parte de la masa del objeto, sobre todo en forma de dióxido de carbono. Además, un estudio publicado el 23 de octubre de 2026 en la revista Nature Astronomy, con observaciones del telescopio James Webb hechas en diciembre de 2025, halló metano con una proporción de deuterio de alrededor de 3,33 %, unas 14 veces mayor que la medida en el cometa 67P.
La detección de metanol y ácido cianhídrico llamó la atención de astrónomos y astrobiólogos, porque ambas sustancias participan en la síntesis de aminoácidos, azúcares y bases nitrogenadas necesarias para formar ADN y ARN. Cyrielle Opitom, astrónoma de la Universidad de Edimburgo, comparó el material con un registro del pasado: “Son una especie de fósiles de un proceso de formación planetaria que ocurrió muy lejos, pero que podemos estudiar mucho más de cerca”. Para la investigadora, la presencia conjunta de esos bloques en un visitante externo sugiere que los componentes de la química prebiótica están repartidos por distintas regiones de la galaxia.
Edad incierta y tamaño del núcleo del 3I/ATLAS
El 3I/ATLAS es el tercer objeto de origen interestelar catalogado, detrás del 1I/’Oumuamua, registrado en 2017, y del 2I/Borisov, identificado en 2019. Su antigüedad sigue en debate. Los modelos de evolución dinámica de la galaxia sitúan su edad entre 10.000 y 12.000 millones de años, lo que lo haría anterior al Sistema Solar, que tiene 4.600 millones de años. Otros modelos, basados en el grado de saturación por rayos cósmicos, apuntan a unos 7.000 millones de años.
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El diámetro del núcleo también tiene margen de incerteza. Mediciones del telescopio espacial Hubble y cálculos basados en aceleraciones no gravitacionales lo sitúan entre 440 metros y 5,6 kilómetros, aunque algunas estimaciones teóricas parten de unos 320 metros. Durante su aproximación, el cometa mostró variaciones de color, una gran coma, dos colas distintas y una anticola visible con instrumentos terrestres. Un estudio de Webb, publicado en The Astrophysical Journal Letters, describió granos de hielo diminutos mezclados con mucho polvo, rasgo que lo acerca a cuerpos helados más allá de Neptuno.
Trayectoria de escape hacia el espacio profundo
Pese a las especulaciones sobre un posible origen artificial, las agencias espaciales y la comunidad científica descartaron cualquier indicio de tecnología extraterrestre y confirmaron que se trata de un objeto natural. Los investigadores todavía no determinaron con exactitud si el calor solar removió la coraza hasta llegar al núcleo primordial intacto, o si la actividad observada corresponde solo a capas intermedias de la envoltura irradiada. El cometa sigue una órbita hiperbólica de escape definitivo hacia el espacio interestelar profundo, sin posibilidad de regresar por gravedad a las cercanías del Sol.








