La sonda OSIRIS-APEX de la NASA capta imágenes de la Tierra en una maniobra crucial para estudiar el asteroide Apophis
La sonda OSIRIS-APEX, en una nueva fase de su viaje espacial operada por la NASA, completó con éxito un sobrevuelo de Terra el 23 de septiembre de 2025. La maniobra, ejecutada a una altitud precisa de 3.438 kilómetros, fue fundamental para utilizar la asistencia gravitacional de nuestro planeta, ajustando la trayectoria de la nave hacia su próximo objetivo científico: el asteroide Apophis. El evento Este representó una oportunidad única para que el equipo de la misión probara y calibrara los sistemas de la sonda.
Durante la aproximación, los instrumentos ópticos a bordo se activaron para capturar una serie de imágenes de alta resolución de Terra y Lua. Los registros, que muestran con notable claridad la superficie de la Tierra por encima de Oceano Atlântico, confirmaron el pleno funcionamiento de las cámaras y sensores después de un largo período en el espacio profundo. Austrália fue uno de los continentes visibles durante el paso por el hemisferio sur, demostrando la precisión del apuntamiento del equipo.
Esta misión es una continuación directa del éxito de OSIRIS-REx, que en 2023 entregó valiosas muestras del asteroide Bennu. Agora, denominado OSIRIS-APEX (OSIRIS-Apophis
La maniobra gravitacional aumenta la trayectoria.
El sobrevuelo del 23 de septiembre fue un evento de ingeniería meticulosamente planeado. OSIRIS-APEX se acercó a Terra desde su órbita heliocéntrica y la interacción con el campo gravitacional del planeta proporcionó el impulso necesario para cambiar su velocidad orbital alrededor de Sol, ahorrando una cantidad significativa de combustible. Con aproximadamente una cuarta parte de su propulsor restante, la gestión eficiente de los recursos es vital para el éxito de los 18 meses de operaciones planificados alrededor de Apophis. El equipo de ingeniería de la NASA, en estrecha colaboración con expertos de Universidade, Arizona y Lockheed Martin, supervisó cada fase de la maniobra.
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Para capturar las imágenes, la sonda realizó ajustes de orientación precisos, apuntando sus cámaras al planeta. Nove horas después de alcanzar el punto de máxima aproximación, ya a una distancia de 228 mil kilómetros, la nave registró una vista panorámica de Terra. Una perspectiva más amplia de Essa permitió capturar imágenes que abarcan grandes masas continentales y complejos sistemas de nubes atmosféricas, proporcionando un valioso conjunto de datos para la calibración de instrumentos antes del encuentro con el asteroide.
Instrumentos ópticos bajo prueba.
El rendimiento de las cámaras de la sonda durante el sobrevuelo superó las expectativas. MapCam, un instrumento de imágenes líder, produjo una composición de color de alta fidelidad utilizando filtros rojo, verde y azul. El resultado reveló en detalle las diferentes texturas de los océanos y continentes, validando la capacidad del sensor para realizar análisis espectrales precisos en la superficie de Apophis.
Al mismo tiempo, se utilizó creativamente la StowCam, diseñada para monitorear la recolección de muestras, para generar un video del sobrevuelo. La cámara capturó 424 imágenes individuales que, cuando se unen, muestran la plataforma de la sonda en primer plano con el planeta Terra girando al fondo. La secuencia Esta no solo confirmó el estado del equipo, sino que también sirvió como prueba práctica de las operaciones de imágenes en un entorno dinámico.
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La operación de calibración tuvo lugar cuando la sonda se alejó de la esfera de influencia gravitacional de Terra. Después del proceso, los ingenieros confirmaron que un proceso de calentamiento solar natural era eficaz para reducir la cantidad de píxeles defectuosos en los sensores, un problema común causado por la exposición prolongada a la radiación del espacio. La telemetría fue enviada en tiempo real al centro de control en Maryland, confirmando el éxito de la operación.
El objetivo de la misión, el asteroide Apophis
Descubierto en 2004, Apophis es un asteroide de tipo S, compuesto predominantemente por rocas ricas en silicatos y metales como el níquel y el hierro. Con alrededor de 370 metros de diámetro, su composición ofrece un importante contraste científico con Bennu, que es un asteroide de tipo C, rico en carbono. El análisis comparativo entre los dos cuerpos celestes proporcionará información sobre la diversidad de materiales y procesos de formación a principios de Sistema Solar. La órbita de Apophis lo acerca a Terra cada 324 días, pero el encuentro del 13 de abril de 2029 será el encuentro más cercano jamás registrado para un objeto de su tamaño, pasando a sólo 31.600 kilómetros de la superficie. OSIRIS-APEX llegará al asteroide poco después de este paso para mapear su superficie con una resolución de 38 metros por píxel y utilizar instrumentos espectrales para identificar la composición mineralógica. Uno de los momentos más esperados de la misión será la maniobra de descenso a cinco metros de la roca, donde la sonda activará sus propulsores para remover el polvo y el material suelto de la superficie, permitiendo analizar su composición sin necesidad de una compleja recolección física.
Cambios inducidos por la gravedad
El paso de Apophis en 2029, a una altitud inferior a la de muchos satélites de comunicaciones, es un acontecimiento de gran interés científico.
La proximidad a Terra ejercerá intensas fuerzas de marea sobre el asteroide, con el potencial de desalojar rocas y alterar la topografía de su superficie.
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La misión OSIRIS-APEX está diseñada para ser la primera en documentar en detalle estas transformaciones, incluidas posibles variaciones en su período de rotación, estimado actualmente en 30,4 horas.
Aunque los modelos orbitales confirman que el riesgo de colisión con Terra es nulo durante los próximos 100 años, los datos recopilados serán fundamentales para mejorar los protocolos de defensa planetaria.
Legado de la misión OSIRIS-REx
La misión original, OSIRIS-REx, fue lanzada en 2016 con el objetivo de estudiar y recolectar muestras del asteroide Bennu. Após orbitando el cuerpo celeste durante dos años, la sonda realizó con éxito una maniobra de recolección en 2020, obteniendo 121,6 gramos de material rocoso.
El regreso triunfal de la cápsula de muestra se produjo en septiembre de 2023, en el desierto de Utah, en el Estados Unidos. Los Análises preliminares del material revelaron la presencia de compuestos de agua y carbono, elementos esenciales para el origen de la vida, lo que refuerza las teorías sobre cómo llegaron estos componentes al primitivo Terra.
Preparativos para la reunión de 2029
Para refinar su órbita y garantizar una llegada precisa a Apophis, la sonda OSIRIS-APEX llevará a cabo tres sobrevuelos más de Terra hasta 2029. Cada uno de estos pases se utilizará para realizar nuevas calibraciones de instrumentos y probar sistemas de navegación autónomos, asegurando que la nave espacial esté en perfectas condiciones para los desafíos que encontrará en su destino final. El monitoreo continuo del consumo de energía y el estado de la batería será crucial durante esta larga fase del crucero interplanetario.
Detalles de las imágenes capturadas.
Fotografías recientes muestran a Terra como una esfera azul vibrante, con los contornos de los continentes parcialmente oscurecidos por formaciones de nubes blancas. Una imagen compuesta, en particular, resalta la delgada curvatura de la atmósfera sobre Oceano Atlântico, un recordatorio visual de la fragilidad de nuestro planeta. En una vista más amplia, Lua fue capturado como una silueta distante, a 595.000 kilómetros de distancia.
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El vídeo creado a partir de los fotogramas de StowCam ofrece una perspectiva única, mostrando el movimiento relativo de la sonda a medida que se aleja de Terra. Los registros visuales de Esses no sólo son estéticamente impresionantes; Sirven como punto de referencia técnico esencial. Al comparar estas imágenes con las que se obtendrán de Apophis, los científicos podrán garantizar la coherencia espectral y la precisión de los datos recopilados del asteroide.
Contribuciones a la ciencia planetaria
El estudio detallado de Apophis promete mejorar significativamente los modelos de evolución de asteroides. Las diferencias de composición entre Apophis y Bennu ayudarán a los científicos a comprender mejor la distribución de materiales en el cinturón de asteroides principal y cómo estos cuerpos han evolucionado a lo largo de miles de millones de años. La misión integrará sus datos con observaciones de radares terrestres, como el de Goldstone, para validar y perfeccionar los modelos orbitales del asteroide.
Los análisis posteriores a 2029 se centrarán en las partículas expulsadas por la maniobra de los propulsores, simulando los efectos de pequeños impactos en la superficie. El experimento Esse proporcionará datos valiosos para iniciativas de defensa planetaria como la misión DART, que probó con éxito la desviación de un asteroide en 2022.
















