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El internacional Pesquisadores advierte que 2026 podría registrar uno de los años más calurosos de la historia, con fenómenos meteorológicos extremos potenciados por un probable super El Niño que comenzará a desarrollarse en la segunda mitad del año. El riesgo no está en el fenómeno natural en sí, sino en su superposición con la crisis climática inducida por la actividad humana, señalan los científicos.

Se espera que en los próximos meses se establezca un fuerte patrón de calentamiento Pacífico Equatorial, que traerá calor intenso, lluvias torrenciales y empeoramiento de las sequías en diferentes regiones del planeta. Las previsiones Modelos de varios centros científicos convergen hacia la intensificación de este evento natural, que tiende a durar hasta 2027, influyendo en las temperaturas, los vientos y los patrones climáticos globales.

El fenómeno natural que amplifica las crisis climáticas

El Niño se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas del ecuatorial Pacífico, un ciclo oceánico que se produce de forma natural desde hace siglos. El nombre, originario del español, significa “el niño”, una referencia que hicieron los pescadores peruanos y ecuatorianos en el siglo XIX cuando notaron que este calentamiento ocurría generalmente durante el período navideño. La designación fue adoptada posteriormente por la comunidad científica.

En las fases Durante de El Niño, el patrón climático intensifica las sequías prolongadas, amplifica las inundaciones devastadoras y aumenta drásticamente el riesgo de incendios forestales. El evento más reciente, ocurrido entre mediados de 2023 y mediados de 2024, fue clasificado como uno de los cinco más intensos jamás documentados. El período Naquele contribuyó a que 2023 y 2024 batieran récords de temperatura global, con valores promedio que se acercaron o superaron los 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales.

Anteriormente, los episodios más intensos de las últimas décadas se registraron en 1997-1998 y 2014-2015, provocando ambos fenómenos extremos a escala global. Pero el próximo será diferente, advierten los expertos.

Por qué 2026 representa un riesgo único

La diferencia crucial radica en la convergencia de factores. El climatólogo Friederike Otto, profesor de Imperial College de Londres y cofundador de World Weather Attribution, reafirma que El Niño es natural, pero su combinación con el cambio climático provocado por la actividad humana crea un escenario sin precedentes. “Que no cunda el pánico por el El Niño. El Entrem entra en pánico por el cambio climático inducido por la actividad humana”, destacó en una conferencia internacional.

Pesquisas del climatólogo indican que, incluso en años con fuerte El Niño, el cambio climático provocado por el hombre produce efectos mucho mayores en la intensidad y probabilidad de fenómenos extremos. Si Caso o super El Niño se desarrollan según lo previsto, podrían amplificar extremos climáticos nunca antes observados en eventos El Niño anteriores.

Ricardo Trigo, geofísico de Faculdade de Ciências de Lisboa, está de acuerdo con este análisis. La superposición de un El Niño muy fuerte con la clara tendencia al aumento de las temperaturas del agua y la atmósfera aumenta en gran medida la probabilidad de que 2026 y 2027 se conviertan en los años más calurosos jamás registrados, rompiendo potencialmente récords mundiales.

El Niño
El Niño – Karn Buppunhasamai/Shutterstock.com

Impactos esperado y dimensión del fenómeno

La predicción científica del Centros ya no deja lugar a dudas sobre la evolución de este fenómeno en 2026. Los diferentes equipos de investigación convergen en sus análisis, aunque con pequeñas variaciones en el grado de probabilidad de un super El Niño. Praticamente todas las proyecciones apuntan a una influencia climática continua hasta 2027.

El patrón de calentamiento ecuatorial de Pacífico afecta gradualmente las temperaturas globales, los vientos y los sistemas climáticos en todo el planeta en los meses siguientes. La intensidad prevista sugiere:

  • Secas grave en múltiples regiones, especialmente en áreas que ya son vulnerables
  • Chuvas inundaciones torrenciales e inundaciones en otras zonas del mundo
  • Risco incendio forestal extremo a gran escala
  • Possível aumento de fenómenos climáticos extremos como huracanes y tormentas intensas
  • Pressão adicional en ecosistemas ya debilitados por la crisis climática

El escenario es preocupante porque estos impactos llegan en un momento en que el planeta ya se encuentra en un estado crítico de desequilibrio climático. Las temperaturas globales ya han aumentado significativamente por encima de los niveles preindustriales, aumentando la vulnerabilidad de las poblaciones, las infraestructuras y los ecosistemas.

El desafío de la comunicación científica

Friederike Otto reafirma una cuestión central: diferenciar entre la alarma adecuada sobre la crisis climática y el pánico innecesario ante un fenómeno natural aislado. El Niño siempre ha existido y siempre ha tenido un impacto. Pero su ocurrencia en un planeta ya calentado por décadas de emisiones de gases de efecto invernadero crea una ecuación peligrosa.

Cientistas enfatiza que la preparación no debe centrarse exclusivamente en El Niño, sino en las vulnerabilidades estructurales que ha creado el cambio climático. La alerta Sistemas, la infraestructura resiliente y la reducción de las emisiones de carbono son prioridades que trascienden este evento específico. La combinación de factores naturales y antropogénicos en 2026 servirá como una prueba crucial para la capacidad de respuesta global a las crisis climáticas.

Maria Clara é colaboradora da redação do Mix Vale, portal de notícias com cobertura de Brasil e mundo. Produz conteúdo nas editorias de economia e benefícios, com foco em informação de serviço para o leitor brasileiro. Escreve para o portal desde 2016: Formação: Atriz.

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