Mikel Merino ha superado una fractura por estrés en su pie derecho que amenazó su participación en la Copa Mundial de la FIFA 2026 y ahora está listo para ayudar a España en su búsqueda de un segundo título mundial.
El volante del Arsenal se fracturó el pie en enero, fue operado y vivió meses de incertidumbre sobre su presencia en el torneo que arranca el 11 de junio en Norteamérica. Regresó a los terrenos de juego en mayo y se aseguró un lugar en la lista de Luis de la Fuente.
El sueño de un niño que se hace realidad a los 30 años
Para Merino, el Mundial siempre ha representado la cumbre del fútbol. Recuerda haber visto a las leyendas por televisión cuando era niño y ahora, a sus 30 años, vive su debut en la competición tras ganar la Eurocopa 2024 y la Premier League.
“Es una sensación extraña. Por un lado, el nerviosismo del debut. Por otro, la madurez de alguien que tiene 30 años”, dijo el jugador en una entrevista con la FIFA. Destaca que la experiencia ayuda a afrontar cada partido con calma, sin perder el agradecimiento por el momento.
La difícil recuperación refuerza el valor de la oportunidad
La lesión generó verdaderas dudas. Merino incluso pensó que se perdería el torneo, sobre todo porque el próximo Mundial sería para 34 años. La recuperación duró alrededor de cinco meses y requirió un trabajo intenso sin garantía de retorno.
“Se valora más cuando casi se pierde. Aprendí a agradecer cada paso, por el olor del césped, por entrenar con mis compañeros”, afirmó. Este viaje aumentó su motivación dentro de un grupo que considera fuerte y en el que se siente parte importante.
De perdedor a verdadero aspirante al título
España llega al Mundial como campeona de Europa y con un estatus diferente al del año pasado. Antes visto como una sorpresa, ahora se le considera uno de los favoritos debido a las recientes victorias y a la calidad de la plantilla.
Merino reconoce el cambio: “Ahora todo el mundo nos ve como candidatos. Esto debería darnos confianza, pero sin acomodos. Cualquier equipo nos puede ganar en un buen día”. Cree que jugar el mejor fútbol le permite superar a cualquier rival.
El entorno sindical y familiar como gran diferenciador
El centrocampista elogia el trabajo de Luis de la Fuente, al que conoce desde el fútbol base. El entrenador prioriza a las “buenas personas” y crea un ambiente colectivo que supera el talento individual.
“Nuestra mayor fortaleza es la familia que formamos. Jugamos juntos, nos apoyamos en los momentos difíciles. En el vestuario, 15 jugadores jugando a las cartas y a los videojuegos demuestra el ambiente”, describe. Esta combinación de juventud, experiencia y simpatía se considera una receta para el éxito.
El Mundial de 2026 arranca en unos días y España, con Merino recuperado, busca convertir el buen momento en un título.

