Anvisa ordena suspender la venta de plancha de pelo online después de que el producto presentara fraude en el registro sanitario
La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) interrumpió la venta de un producto de belleza distribuido por la empresa Progressiva Orgânica. El cosmético, una plancha para el cabello, estaba disponible en el mercado sin la debida autorización reglamentaria e incluso mostraba en su envase información de registro de otra empresa.
El producto específico es el “Bottox Amazon Therapy Natuvegan”, ampliamente publicitado y vendido por Progressiva Orgânica en Internet, con la promesa de un efecto suavizante. Sin embargo, los datos registrados en el etiquetado pertenecían a la ME Maria das Graças Oliveira da Silva, quien, consultada por la agencia reguladora, negó cualquier implicación con la fabricación del producto.
Ante las irregularidades encontradas, Anvisa impuso una prohibición total del producto, incluyendo su venta, distribución, fabricación, publicidad y uso.
Conocido informalmente como botox capilar, el producto, a pesar de promocionarse como una alternativa natural, funciona como alisador. Para la seguridad del consumidor, Anvisa ofrece un buscador en su portal oficial que permite verificar la validez del registro de cualquier cosmético antes de comprarlo, una herramienta imprescindible para evitar productos irregulares.
Comprenda cómo funcionó el esquema de fraude de registro
En Brasil, todos los cosméticos requieren registro o notificación en Anvisa antes de ser lanzados al público. Este requisito es fundamental para garantizar que la formulación ha sido sometida a evaluaciones rigurosas y que se puede identificar al fabricante en cualquier situación de posible problema.
En este episodio, la dependencia federal detectó una maniobra para burlar el sistema de inspección. La plancha fue distribuida por una empresa sin la debida regulación, pero tenía en la etiqueta el número de registro de una tercera empresa. Esta práctica creaba una fachada de legalidad, engañando al comprador sobre la verdadera situación del producto en el mercado. El uso fraudulento de los datos de otra empresa impide el seguimiento del fabricante real en caso de reacciones adversas o problemas de salud, lo que dificulta que los consumidores se responsabilicen y busquen reparación.
Este tipo de fraude representa un riesgo considerable para los usuarios, ya que el embalaje no ofrece soporte para que el consumidor identifique que el producto no ha pasado los controles y evaluaciones de seguridad obligatorios.
















