La Corte Suprema de Estados Unidos valida la decisión de Trump de poner fin a la protección a haitianos y sirios
Una reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, publicada el jueves, otorga al expresidente Donald Trump autorización para revocar salvaguardias humanitarias que protegían a cientos de miles de ciudadanos de Haití y Siria, permitiéndoles residir y trabajar legalmente en territorio estadounidense.
De acuerdo con su postura estricta en materia de inmigración, la administración Trump buscó activamente descontinuar el Estatus de Protección Temporal (TPS), un programa establecido por el Congreso en 1990. Creado con el apoyo de ambos partidos políticos, el TPS tenía como objetivo brindar protección legal provisional a personas de naciones devastadas por conflictos, desastres naturales u otras emergencias graves, destacando su papel histórico como medida humanitaria frente a crisis internacionales de larga duración.
El veredicto del tribunal, emitido con seis votos a favor y tres en contra el pasado jueves, refleja una clara división ideológica entre los ministros. Esta determinación podría desencadenar la deportación de aproximadamente 350.000 haitianos y 6.100 sirios, y las consecuencias se extenderán a los titulares del Estatus de Protección Temporal de más de otras diez naciones.

La velocidad con la que las autoridades podrán expulsar a personas que anteriormente se beneficiaron de protección humanitaria dependerá de la existencia de órdenes de deportación ya emitidas. Muchos titulares de TPS, sin embargo, no tienen estas órdenes pendientes, lo que les da margen para impugnar legalmente su salida de Estados Unidos.
Al justificar el voto que representó la mayoría, el juez Samuel A. Alito Jr. argumentó que la legislación federal en cuestión impide que el poder judicial cuestione decisiones de carácter administrativo, como la revocación de las protecciones en cuestión.
“La claridad del texto es innegable, y su alcance interpretativo es bastante amplio”, señaló el juez en su declaración.
Además, el Tribunal desestimó las acusaciones de que la resolución del gobierno estaba motivada por una hostilidad racial explícita dirigida específicamente a los haitianos.
















