Seis galaxias se fusionan en una: el telescopio James Webb revela la formación de una galaxia masiva hace 12 mil millones de años
Los astrónomos han identificado la fusión de seis galaxias en un evento cósmico sin precedentes ocurrido en los primeros días del universo, gracias al Telescopio Espacial James Webb. Esta detección sin precedentes permite estudiar la formación conjunta de una inmensa galaxia y el desarrollo de un agujero negro supermasivo en su núcleo.
Los instrumentos avanzados de James Webb ofrecen nuevos conocimientos sobre objetos ya conocidos, como el cúmulo de galaxias Abell 2744, examinado anteriormente por el Telescopio Espacial Hubble. La tecnología reciente proporciona perspectivas mejoradas sobre los fenómenos celestes.
El avistamiento de esta colisión galáctica, posible gracias al Telescopio Espacial James Webb, marca un avance crucial en la comprensión de los orígenes del cosmos. El fenómeno se desarrolló hace unos 12 mil millones de años, unos 1,8 mil millones de años después del Big Bang, y los expertos proyectan que el cúmulo dará lugar a una galaxia de proporciones colosales.
La detección comenzó cuando los radioastrónomos identificaron una emisión atípica, que indicaba la existencia de un agujero negro activo. Sin embargo, el equipo del telescopio Webb se sorprendió al detectar no una, sino seis galaxias espirales muy cercanas, según informó Aayush Saxena de la Universidad de Oxford.
Observando la fusión de múltiples sistemas galácticos
El conjunto espacial, denominado TGSSJ1530+1049, presenta las propiedades de un “protocúmulo”, indicando la fase embrionaria para la formación de un cúmulo de galaxias. Según Roderik Overzier, de Leiden, estas estructuras son como “semillas” de los grandes cúmulos actuales y ofrecen una oportunidad única de presenciar la transición de galaxias masivas hacia un sistema unificado.
James Webb no sólo reveló el grupo de galaxias, sino también el joven agujero negro supermasivo situado en su centro. Información adicional procedente de radiotelescopios como el VLBI europeo y la red e-MERLIN del Reino Unido revelaron chorros de materia expulsados a gran velocidad desde las proximidades del agujero negro, fenómeno explicado por Krisztina Gabányi, de la Universidad Eötvös Loránd, como la liberación de material que cae al agujero negro.
La mayoría de las galaxias del sistema TGSSJ1530+1049 ocupan un espacio pequeño, notablemente más pequeño que el tamaño de la Vía Láctea. Pese a ello, la región alberga cientos de miles de millones de masas solares en estrellas, con una formación estelar extraordinariamente elevada, entre 70 y 163 masas solares anuales, en contraste con las menos de diez nuevas estrellas del mismo tamaño que se forman al año en la Vía Láctea.
Esta área está clasificada como uno de los cúmulos de galaxias masivos más densos jamás identificados en el universo temprano. Los análisis llevados a cabo por el telescopio espacial James Webb y radiotelescopios de última generación están desentrañando los mecanismos detrás de la formación de grandes galaxias y agujeros negros supermasivos, cuyas conclusiones se detallan en publicaciones como The Open Journal of Astrophysics y Astronomy & Astrophysics.
El descubrimiento ofrece datos cruciales para los investigadores centrados en la evolución de las galaxias y los agujeros negros en las primeras eras del universo. La riqueza de detalles obtenida es el resultado de la colaboración entre observaciones infrarrojas y de ondas de radio, estrategia que fue validada por los científicos que participan en el proyecto.
















