Estudio revela lo que señala la psicología sobre los individuos que siempre usan su celular en modo silencioso
La modernidad ha traído la total integración de los teléfonos móviles en la vida cotidiana, haciendo común su presencia en todos los aspectos de la vida. Sin embargo, investigaciones recientes indican que permanecer constantemente conectado y disponible para todas las notificaciones puede aumentar significativamente los niveles de estrés.
Surge entonces la pregunta: ¿puede el acto de silenciar el dispositivo realmente reducir este estrés? El campo de la psicología tiene una visión específica de las personas que optan por desactivar las notificaciones en sus dispositivos.
En el mismo tema: Las herramientas de productividad esenciales para teléfonos y tabletas en 2026
La búsqueda para reducir las interrupciones diarias

Aunque la sociedad está adaptada a un escenario de constantes interrupciones, los estudios indican que los avisos externos, como las llamadas telefónicas o los mensajes en aplicaciones como WhatsApp, afectan la concentración de manera más significativa que las ensoñaciones. La capacidad de concentrarse en una tarea se ve gravemente comprometida por estos estímulos digitales.
El neurocientífico Daniel J. Levitin, autor de “La mente organizada: pensar con claridad en la era de la sobrecarga de información”, ya señaló en su trabajo que el flujo ininterrumpido de sonidos y la presión por respuestas rápidas perjudican la capacidad de concentración. Por lo tanto, muchas personas eligen el silencio para recuperar la tranquilidad y aumentar la productividad. Por lo tanto, optar por silenciar el teléfono móvil es una táctica deliberada para reducir las distracciones y crear un entorno más propicio a la concentración profunda, esencial en la era de la sobrecarga de información y de la cultura “siempre en línea”.
Más sobre el tema: Modo silencio de Instagram: cómo desactivar las notificaciones hasta por 12 horas
Una investigación específica demostró que una persona tarda una media de 23 minutos y 15 segundos en retomar por completo una actividad tras haber sido interrumpida. Así, al mantener sus dispositivos silenciados, estos individuos pueden reducir drásticamente dichas interrupciones, facilitando la concentración y la realización de un mayor volumen de tareas.
Se concluye, por tanto, que la práctica va más allá de la simple eliminación del ruido; es una construcción activa de un entorno que fomente la productividad. De esta manera, quienes optan por silenciar sus teléfonos móviles demuestran una clara conciencia de que las notificaciones comprometen la concentración y la eficiencia, eligiendo deliberadamente evitarlas.














