Monica De Bolle analiza la propuesta de OpenAI al gobierno de EE.UU.Por Jeronimo Santos
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Una gran discusión surgió después de que OpenAI, creador de ChatGPT, considerara ceder el 5% de su participación al gobierno de Estados Unidos. La iniciativa, que captó la atención del mercado, fue evaluada cuidadosamente por la economista Mónica De Bolle. En un texto, expresó un escepticismo significativo, arrojando dudas sobre la verdadera intención detrás de la aparente generosidad de las empresas de tecnología valoradas en miles de millones.
La economista Monica De Bolle evalúa la propuesta de participación de OpenAI al gobierno de EE. UU.
De Bolle sugiere que la oferta de la empresa dirigida por Sam Altman puede ser más compleja que una simple colaboración con el Estado. En opinión del economista, esta acción de OpenAI podría enmascarar el peligro inminente de un colapso de la “burbuja” de la inteligencia artificial. Si el gobierno estadounidense se convirtiera en socio, el Estado se posicionaría como un “salvador” en caso de futuras dificultades financieras de la empresa, utilizando recursos públicos para un posible rescate.
Preguntas profundas sobre la solidez financiera del sector de la inteligencia artificial
Cuando una empresa busca apoyo preventivo de un gobierno, incluso con un pretexto diferente, surgen preguntas esenciales. El experto plantea dudas sobre la verdadera salud financiera de OpenAI y si sus productos justifican los costes actuales. De Bolle se plantea si este escenario es un hecho aislado o un “canario en la mina de carbón”, que indica el posible estallido de una burbuja en el sector de la inteligencia artificial.
Mónica De Bolle destaca que gran parte de su carrera profesional la dedicó a estudiar ciclos de burbujas económicas y momentos de crisis. Su amplia experiencia incluye la autoría de una tesis doctoral sobre el tema, la realización de varias clases y la participación en equipos de resolución de crisis durante su etapa en el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que brinda una mirada en profundidad a los riesgos actuales.
Si bien muchos se preocupan por la pérdida de empleos provocada por la automatización de la IA, el economista presenta una perspectiva inversa. Su principal preocupación radica en las posibles pérdidas de empleos que podrían resultar del eventual colapso de la burbuja del mercado tecnológico, un escenario que a menudo se pasa por alto en medio del entusiasmo por la innovación.
La actual situación global genera gran aprensión, principalmente por las consecuencias en una economía global que carece de un liderazgo fuerte y una colaboración efectiva entre los países. De Bolle establece un paralelo con la crisis de 2008, recordando la acción conjunta de los bancos centrales para contenerla y la formación del G20 como foro de cooperación decisivo en ese momento.
El economista, sin embargo, señala que hoy el G20 se limita a producir comunicaciones burocráticas, sin el mismo poder e impacto que antes. Esta falta de coordinación global es uno de los factores que agravan la incertidumbre sobre una potencial crisis en el sector tecnológico, si la burbuja de la IA realmente estalla.







