Después de 350 años sumergido, un buzo encuentra un barco del siglo XVII con tesoros de oro
Un experimentado buzo, Todd Stevens, completó la recuperación y donación de un tesoro compuesto por joyas y monedas de oro, resultado de un naufragio del siglo XVII, tras una larga búsqueda en aguas profundas.
El barco en cuestión es el Phoenix, que perteneció a la histórica Compañía de las Indias Orientales, una potencia comercial mundial en ese momento. Aunque los restos del barco fueron localizados en 2017, no fue hasta ese momento que los valiosos artefactos fueron entregados formalmente al Museo de las Islas Sorlingas, ubicado en Inglaterra. La Compañía de las Indias Orientales jugó un papel crucial en el comercio internacional en los siglos XVII y XVIII, transportando riquezas y mercancías entre continentes, haciendo de la pérdida de un barco como el Phoenix un acontecimiento de gran impacto comercial e histórico para la compañía y la región.
En el mismo tema: Nueva réplica digital del Titanic profundiza en los secretos del hundimiento y corrige hechos
En el año 1680, el Phoenix zarpó de China con un cargamento de gran valor, que incluía especias raras, sedas finas y tejidos lujosos. Sin embargo, durante su recorrido se enfrentó a una fuerte tormenta y chocó contra rocas sumergidas, provocando su hundimiento.
Aunque una parte importante del cargamento original se rescató poco después del accidente de 1680, quedaron fragmentos importantes en el fondo del océano. Desde hace más de treinta años, varios investigadores y buscadores de tesoros buscan el lugar exacto del naufragio.
La ubicación precisa del Phoenix finalmente se determinó utilizando un antiguo mapa conservado en el Museo Marítimo Nacional de Greenwich, Reino Unido. Stevens realizó inmersiones a profundidades que oscilaban entre los 5 y los 40 metros, donde localizó el peculiar lastre del barco, detalle crucial que confirmó su identidad.
Más sobre el tema: Botellas de cerveza de 162 años descubiertas en un naufragio y que podrían ser aptas para el consumo
Entre los hallazgos submarinos se encontraron monedas de oro, equipos de navegación, piezas de espadas, joyas y objetos personales que pudieron haber pertenecido a la tripulación y al capitán del barco. Stevens entregó voluntariamente todos estos objetos al Museo de las Islas Sorlingas, donde el público tendrá la oportunidad de verlos en exhibición.
“Es sorprendente imaginar que estos objetos permanecieron en las profundidades del océano durante casi 350 años. Esta donación garantiza que el material será compartido con el público y preservado para las generaciones venideras, como parte integral del rico patrimonio de las islas”, dijo Xavier Duffy, curador del museo, en declaraciones a un portal de noticias británico.

















