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Los movimientos políticos alrededor de Venezuela ganaron un nuevo capítulo con la intervención de Estados Unidos en el posible regreso de María Corina Machado. La principal figura opositora fue impedida de regresar al país por la administración estadounidense, en un momento delicado tras los recientes terremotos que devastaron la nación caribeña, provocando la muerte de al menos 3.500 personas y generando una destrucción generalizada.

En una decisión estratégica, el gobierno norteamericano, que mantiene una alianza de conveniencia con la presidenta interina Delcy Rodríguez, consideró que la presencia de la oposición en ese momento sería inapropiada y oportunista. Así, se abortó el despegue del avión fletado que transportaría a Machado a Curazao, punto de partida de su travesía marítima de regreso a Venezuela.

Un representante del Departamento de Estado explicó la medida, afirmando que “la introducción de elementos políticos sensibles en este momento es perjudicial para nuestros esfuerzos de asistencia humanitaria tras esta catástrofe”.

Este nuevo impedimento debilita aún más la posición de Machado, quien en diciembre pasado, con la ayuda norteamericana, había abandonado Venezuela, donde vivía escondido, para refugiarse en Oslo. En aquella ocasión, poco después de recibir el Premio Nobel de la Paz, ofreció un reconocimiento a Donald Trump, conocido por su aspiración a tal honor.

Si María Corina esperaba ser recompensada por este atípico movimiento y fortalecer sus vínculos con el entonces presidente, sus expectativas no se cumplieron. El político estadounidense, aunque aprecia las muestras de lealtad, generalmente no muestra aprecio por quienes se someten.

En enero, tras la captura y destitución de Nicolás Maduro, Trump había señalado que ese no era el momento ideal para que Machado asumiera el liderazgo venezolano. Sostuvo que “ella no tiene el apoyo ni el respeto dentro de su propio país”, y prefirió otorgar el mando a la vicepresidenta, manteniéndola bajo estricta supervisión estadounidense. Esta estrategia tenía como objetivo garantizar la estabilidad regional y los intereses geopolíticos y económicos de Estados Unidos, que evaluaba como más ventajoso un régimen chavista moderado y sumiso.

Los recientes terremotos, sin embargo, cambiaron los planes previamente trazados por Trump, ofreciendo al opositor una nueva oportunidad de poner fin a su período de exilio y regresar a territorio venezolano. Sin documentos de viaje válidos, culpó al gobierno de Caracas de impedir su regreso.

En realidad, la prohibición de retorno provino de la administración estadounidense, que frustró las iniciativas de Machado de regresar a su país, calificándolas de “grotesco oportunismo político”. Este episodio sirvió como una fuerte señal de que una vez más fue marginada por el presidente Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, lo que indica la ausencia de apoyo estadounidense.

Dada la complejidad de estas alianzas, el escenario político de María Corina Machado parece desafiante, y sus propias relaciones de apoyo contribuyen a las dificultades en su camino.

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