Aurora boreal en luz ultravioleta es captada desde el espacio por la sonda SMILE tras 18 años de pausa
Imágenes científicas obtenidas desde una distancia de 121.000 kilómetros de altitud captaron la estructura circular íntegra de la aurora boreal sobre el casquete ártico por primera vez en casi dos décadas. La información técnica, procesada de forma conjunta por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de Ciencias (CAS), documentó en longitudes de onda ultravioleta las perturbaciones del escudo magnético terrestre durante el desarrollo de una subtormenta generada por la radiación solar.
El anuncio formal sobre la culminación de la fase preliminar de calibración orbital del proyecto Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer (SMILE) se concretó el 30 de septiembre de 2026. La directora de Ciencia de la ESA, Carole Mundell, señaló que la iniciativa refleja el nivel técnico alcanzado por los equipos de trabajo internacionales al superar las complejidades del entorno espacial. “La misión SMILE es un testimonio de la confianza construida entre nuestros equipos, de su dedicación a la excelencia y de su determinación en encontrar soluciones para cualquier desafío. SMILE está ahora aprobado para iniciar las operaciones científicas. Este es un hito muy importante, un verdadero placer de anunciar, y tengo la certeza de que nuestra excelente colaboración entregará datos innovadores para científicos de todo el mundo”, afirmó la directiva.
Primer registro continuo del óvalo auroral desde el cese de operaciones de la sonda Polar
La obtención de estas secuencias continuas y panorámicas del óvalo magnético cierra un vacío observacional que persistía desde 2008, cuando la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) concluyó las operaciones de la sonda Polar. Durante este intervalo de 18 años, los centros astronómicos de todo el planeta dependían de mediciones parciales tomadas por satélites de baja cota o por estaciones dispersas en el terreno, las cuales no alcanzaban a cubrir la totalidad del fenómeno de forma coordinada.
La observación mediante filtros ultravioleta soluciona las limitaciones impuestas por los dispositivos ópticos instalados en la superficie continental. Mientras que los observatorios terrestres solo pueden registrar el brillo característico durante la oscuridad de la noche polar y en coordenadas acotadas, la instrumentación espacial en esta banda del espectro mantiene la vigilancia de manera ininterrumpida, registrando las emisiones incluso cuando la superficie del Polo Norte se encuentra plenamente iluminada por el Sol.
La cámara a cargo de estas grabaciones es el Generador de Imágenes Ultravioleta de la Aurora (UVI). Diseñado con una sensibilidad que capta radiaciones invisibles para la vista humana, el sensor posee la capacidad tecnológica de monitorizar las zonas polares durante períodos de hasta 45 horas continuas cada vez que alcanza el apogeo de su órbita elíptica, situado en su punto más lejano a 121.000 kilómetros por encima del hemisferio septentrional.
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El registro publicado corresponde a un evento ocurrido el 24 de julio de 2026, extendiéndose a lo largo de 58 minutos entre las 00:00 y las 00:58 en horario UTC. El dispositivo siguió la evolución de una subtormenta magnética, proceso en el que la colisión de partículas energéticas solares comprime las líneas de fuerza magnética terrestre y libera acumulaciones de energía. Las secuencias documentan el momento exacto en que la franja brillante se expande, ondula y envuelve la región polar ártica de un extremo al otro.
Fases superadas por el proyecto espacial conjunto desde el despegue en la Guayana Francesa
La construcción del satélite representó una colaboración integral entre instituciones científicas y plantas de ingeniería de Europa y China, abarcando el diseño de los detectores hasta el ensamblaje mecánico final del chasis espacial. La propuesta inicial fue impulsada por la investigadora Graziella Branduardi-Raymont, profesora del Mullard Space Science Laboratory adscrito al University College London (MSSL/UCL), con el objetivo de cuantificar las transferencias directas de masa y energía entre la estrella y nuestro planeta.
La misión espacial cumplió de manera escalonada los requerimientos técnicos y de posicionamiento previstos por los comités de vuelo. El cronograma institucional ejecutó cada una de las fases de verificación tras el despegue inicial:
- 19 de mayo de 2026: lanzamiento del satélite SMILE mediante un cohete Vega-C desde el Centro Espacial de Kourou, en la Guayana Francesa.
- 20 de junio de 2026: inserción en la órbita de trabajo elíptica e inicio del encendido de los componentes de a bordo.
- 24 de julio de 2026: filmación de la secuencia de 58 minutos de la aurora boreal mediante el instrumento óptico UVI.
- 23 de septiembre de 2026: certificación oficial del cierre de la etapa de comisionamiento y autorización para labores científicas.
- 30 de septiembre de 2026: distribución pública internacional del primer paquete de secuencias y mediciones analíticas.
Instrumentación científica analiza la interacción del viento solar con el escudo magnético
El diseño del satélite incluye tres instrumentos complementarios ideados para operar de forma articulada con la cámara ultravioleta. La sincronización permite combinar la visión macroscópica de los arcos polares con mediciones locales del entorno de plasma exterior, con el fin de alimentar los sistemas de predicción de tormentas geomagnéticas severas. Estas perturbaciones en el espacio interplanetario tienen capacidad comprobada para alterar la señal de navegación por satélite, averiar redes de transporte de energía eléctrica en tierra y degradar enlaces de comunicación.
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En el plano del análisis de partículas, el Magnetómetro (MAG) y el Analizador de Iones Ligeros (LIA) registraron datos de alta precisión sobre la densidad del plasma y las variaciones locales del campo magnético en las capas exteriores de la atmósfera terrestre. De manera paralela, el Generador de Imágenes de Rayos X Blandos (SXI) efectuó pruebas de enfoque apuntando hacia remanentes de supernova para calibrar sus sistemas ópticos, cuya función primordial consistirá en delimitar la magnetopausa, la zona de contacto directo donde la presión del viento solar choca contra la barrera del planeta.
Calibración del telescopio de rayos X proyecta la operatividad simultánea de todos los equipos
A pesar del funcionamiento adecuado mostrado por los detectores de partículas y la cámara ultravioleta, los informes técnicos de la ESA consignaron incidencias en el sensor de rayos X. Durante las primeras revisiones operativas se detectó que una fracción de luz parásita reflejada por la Tierra afectaba la nitidez del sistema SXI.
Los ingenieros del proyecto ejecutan ajustes en el software de procesamiento para compensar el reflejo y asegurar la captura limpia de los datos. Las previsiones de las agencias espaciales fijan la finalización de estos parámetros de ajuste para mediados de octubre de 2026, fecha en la que los cuatro sistemas del satélite comenzarán a recopilar información científica de manera continua y simultánea.
