Donald Trump sigue en la Casa Blanca aunque su partido pierda la Cámara de RepresentantesPor Luís Henrique Costa
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Las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos no tienen poder para sacar a Donald Trump de la Casa Blanca. En redes sociales circularon versiones de que el resultado podía forzar su salida, pero la Constitución no prevé ese camino. A diferencia de los sistemas parlamentarios, donde perder la mayoría suele tumbar al primer ministro y disolver el gabinete, el presidencialismo estadounidense concede al jefe del Ejecutivo un mandato propio de cuatro años, previsto en el Artículo II de la Constitución.
Trump asumió el cargo en enero de 2025 y su mandato se extiende hasta el 20 de enero de 2029. Ese plazo no depende de qué partido gane la mayoría en la Cámara de Representantes ni en el Senado. Si los demócratas se imponen en el Capitolio, Washington tendría un gobierno dividido, con una oposición capaz de trabar fondos, rechazar nombramientos y citar a comparecer. Aun así, el cambio de control partidario en las urnas no pone fin a la presidencia.
Perder escaños sí afecta la gobernabilidad diaria de la administración federal. Quien presida las comisiones permanentes tendrá acceso a presupuestos de auditoría y podrá convocar a secretarios de Estado para declarar bajo juramento. Esa facultad permite profundizar investigaciones sobre contratos públicos y decisiones del Ejecutivo, lo que complica la agenda presidencial, aunque no provoca una vacante automática del cargo.
Los caminos que la Constitución prevé para sacar a un presidente
La legislación estadounidense solo contempla mecanismos jurídicos y médicos estrictos para apartar al ocupante de la Casa Blanca antes del fin de su mandato. Ninguno depende directamente del resultado de las elecciones legislativas. Cada vía exige un procedimiento y una cantidad de votos específicos.
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- Juicio político en la Cámara: hacen falta 218 diputados, una mayoría simple, para aprobar formalmente artículos de acusación por traición, corrupción u otros crímenes y delitos graves.
- Juicio en el Senado: la destitución efectiva exige dos tercios de los senadores presentes, es decir, 67 votos en un pleno completo de cien miembros.
- 25.ª Enmienda: permite apartar al presidente si el vicepresidente y la mayoría de los secretarios del gabinete declaran por escrito que el titular está física o mentalmente incapacitado para cumplir sus funciones.
- Renuncia voluntaria: es un acto individual y exclusivo, formalizado con una comunicación escrita entregada al Departamento de Estado.
Casos previos de juicio político y renuncia en Estados Unidos
En casi dos siglos y medio de historia, ningún jefe de Estado fue apartado del cargo por una condena definitiva del Senado. Los episodios más citados ocurrieron entre 1868 y 2021, con desenlaces distintos.
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- 1868: Andrew Johnson enfrentó el primer proceso de juicio político en la Cámara, pero el Senado lo absolvió por un solo voto de diferencia.
- 1974: Richard Nixon renunció antes de la votación de los artículos en el pleno de la Cámara, ante la inminencia de una destitución por el caso Watergate.
- 1998: la Cámara de Representantes aprobó denuncias de perjurio contra Bill Clinton, pero el Senado lo absolvió con un margen amplio.
- 2019: Trump enfrentó su primer juicio político en la Cámara y fue absuelto de todas las acusaciones en el Senado.
- 2021: Trump se convirtió en el único presidente sometido dos veces a juicio político en la Cámara, y el Senado lo absolvió de nuevo tras terminar su primer mandato.
Qué cambia en la práctica si la oposición controla el Congreso
Mientras se contaban los votos, las primeras proyecciones daban como ganador en el Senado por Carolina del Norte al demócrata Roy Cooper, que derrotó al republicano Michael Whatley. El control de la Cámara de Representantes, en cambio, podía tardar días en definirse. El mandato de Trump no cambia, pero la nueva composición del Congreso sí impone límites inmediatos a la agenda de la Casa Blanca.
- Presupuesto: la Cámara de Representantes tiene el monopolio constitucional para iniciar proyectos de presupuesto, por lo que el presidente debe negociar los gastos o arriesgar la paralización de la administración pública.
- Nombramientos: el Senado tiene la última palabra en la confirmación de jueces federales, magistrados de tribunales superiores, embajadores y miembros del primer nivel del gobierno.
- Vetos: el Ejecutivo puede vetar proyectos aprobados por la oposición, pero el Congreso puede anular el veto si reúne dos tercios de los votos en ambas cámaras.
- Nuevos legisladores: la 120.ª legislatura asumirá sus puestos el 3 de enero de 2027, una vez formalizada la diplomación de los electos.
















