El presidente ecuatoriano Daniel Noboa fue blanco de un intento de asesinatoPor Jeronimo Santos
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El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, salió ileso de un atentado este martes (7) en la provincia de Cañar, región central del país. El vehículo oficial fue rodeado por unas 500 personas durante su llegada a un evento local, resultando en disparos de arma de fuego y lanzamiento de piedras. La ministra de Energía, Inés María Manzano, confirmó el incidente y lo calificó como un intento de asesinato, con marcas de bala visibles en el vehículo.
Cinco personas fueron detenidas inmediatamente tras el suceso, y se registró una denuncia formal contra ellos por delitos como daño al patrimonio público y disparos contra una autoridad.
El episodio ocurre en medio de intensas protestas contra el aumento del precio del diésel, implementado por el gobierno para eliminar subsidios fiscales. Noboa mantuvo su agenda y anunció inversiones en infraestructura hídrica en la zona.
- Inversión de US$ 4,5 millones en una planta de tratamiento de aguas residuales, beneficiando a 26 mil habitantes.
- Entrega de un sistema de alcantarillado en Sigsihuayco, presupuestado en US$ 891 mil.
- Convenio para alcantarillado en Quilloac, con US$ 815 mil.
Reacciones inmediatas al incidente
Las autoridades ecuatorianas reforzaron la seguridad en la región tras el atentado. La Policía Nacional aisló el lugar e identificó a los participantes a través de videos grabados desde el interior del vehículo presidencial.

Manzano destacó que el grupo actuó de manera coordinada, con el objetivo de impedir la presencia del presidente en actividades públicas.
Contexto de las protestas indígenas
La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) inició las manifestaciones el 22 de septiembre contra el ajuste del diésel, que pasó de US$ 1,80 a US$ 2,80 por galón. El aumento afecta directamente a comunidades rurales y transportistas, elevando los costos en un 56%.
Los bloqueos de carreteras se extendieron por varias provincias, incluidas Imbabura y Chimborazo, con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Datos oficiales reportan un saldo de un manifestante muerto, cerca de 150 heridos entre civiles y agentes públicos, y más de 100 detenciones desde el inicio de las protestas.
La Conaie exige la reversión de la medida, la reducción del IVA del 15% al 12% y mayores recursos para salud y educación. El líder Marlon Vargas amenazó con intensificar las movilizaciones, incluyendo un posible avance hacia Quito.
Medidas de emergencia adoptadas
El sábado (5), Noboa decretó un estado de excepción por 60 días en 10 provincias, invocando una grave conmoción interna. La medida suspende temporalmente derechos como la libertad de reunión en horarios nocturnos, pero permite protestas pacíficas.
- Movilización de Fuerzas Armadas y Policía para garantizar la circulación y protección de bienes públicos.
- Autorización para registros domiciliarios sin orden judicial en casos de sospecha de violencia.
- Enfoque en provincias como Pichincha, Cotopaxi y Cañar, donde los bloqueos causaron mayores transtornos.
El decreto busca contener la escalada de acciones que, según el gobierno, superaron los límites legítimos de protesta. Noboa argumentó que los subsidios al diésel cuestan US$ 1,1 mil millones anuales, recursos ahora redirigidos a programas sociales para vulnerables.
Antecedentes de tensiones en el país
Ecuador registra episodios similares en 2019 y 2022, cuando protestas indígenas forzaron retrocesos en políticas de combustibles bajo los presidentes Lenín Moreno y Guillermo Lasso.
En esas ocasiones, las movilizaciones paralizaron el país durante semanas, con bloqueos que afectaron el suministro de alimentos y combustibles en áreas urbanas.
En 2025, el gobierno de Noboa adopta una postura firme, calificando parte de las acciones como actos terroristas y prometiendo penas de hasta 30 años para los responsables.
El presidente alega la infiltración de grupos criminales, como la facción Tren de Aragua, en las protestas, aunque sin presentar evidencias públicas.
Acusaciones cruzadas entre gobierno y Conaie
La Conaie niega su participación en el atentado y acusa a las fuerzas de seguridad de una represión excesiva en Cañar, con detenciones arbitrarias de ancianos y mujeres.
El gobierno refuta, afirmando que el incidente constituye un delito grave y que las manifestaciones radicales buscan desestabilizar el orden público.
Noboa reforzó, en una declaración posterior al evento, su compromiso con el desarrollo regional, independientemente de las resistencias.
Inversiones anunciadas pese al riesgo
A pesar de la amenaza, el presidente continuó con sus compromisos en Cañar, priorizando obras de saneamiento básico. Estos proyectos forman parte de un paquete más amplio de asistencia a comunidades afectadas por las protestas.
La iniciativa incluye la distribución de kits alimentarios y apoyo a pequeños productores rurales, con un presupuesto inicial de US$ 6 millones en la provincia.
Expertos en seguridad pública monitorean la situación para evitar repeticiones, mientras las negociaciones formales con la Conaie permanecen suspendidas.







