Presidenta peruana es removida por corrupción y José Jerí asume en medio de crisisPor Maria
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El Congreso peruano aprobó, en la madrugada de este viernes (10), la destitución de la presidenta Dina Boluarte, en una votación unánime por “incapacidad moral” que consolida el historial de inestabilidad política del país. La remoción, respaldada por 122 diputados, ocurrió en medio de graves acusaciones de corrupción, incluido el notorio caso “Rolexgate” sobre relojes de lujo no declarados, y una escalada en la crisis de seguridad pública. El jefe del Congreso, José Jerí, de 38 años, asumió inmediatamente la presidencia interina, prometiendo enfrentar la criminalidad y mantener el cronograma electoral.
Destitución unánime por acusaciones de corrupción
La votación que selló el destino de Boluarte marcó un récord en el Congreso del país andino, superando incluso el número de votos que removió al expresidente Alberto Fujimori. La moción de destitución fue impulsada por 34 congresistas de diversas bancadas y citó directamente las denuncias de enriquecimiento ilícito contra la líder, que estaba en el cargo desde diciembre de 2022.
Uno de los factores centrales para la rápida caída fue el escándalo “Rolexgate”, revelado por la prensa local, que mostró a la presidenta utilizando diversos relojes de lujo no declarados en eventos oficiales. La fiscalía había iniciado una investigación por supuesto enriquecimiento ilícito y omisión de bienes, centrada en, al menos, cuatro relojes de la marca Rolex y otras joyas.
El peso del ‘Rolexgate’ en la separación del cargo
La investigación sobre los relojes Rolex y otras joyas caras que Boluarte no incluyó en su declaración jurada de bienes llevó a una crisis profunda en la ya frágil administración. La presidenta llegó a ser citada a declarar y su residencia y despacho fueron allanados en busca de los artículos de lujo, que, según la prensa, tendrían un valor incompatible con sus ingresos públicos. El caso se convirtió en un símbolo de privilegio en un país con alta impopularidad de la líder, cuya aprobación variaba entre 2% y 4% antes de la remoción.
Boluarte, en su defensa ante la Justicia, alegó que los relojes le fueron prestados por un gobernador regional, pero la explicación no fue suficiente para contener la presión parlamentaria y pública. El parlamento, mayoritariamente de derecha y extrema derecha, que antes había bloqueado otros intentos de juicio político, demostró apoyo unificado a la destitución.
José Jerí asume con enfoque en seguridad
El nuevo presidente, José Jerí, miembro del partido conservador Somos Perú, asumió el cargo inmediatamente después de la votación del Congreso en una ceremonia realizada en Lima. Jerí, quien era el jefe del Legislativo, tiene 38 años y se convierte en el séptimo presidente de Perú desde 2016, reforzando el ciclo crónico de inestabilidad institucional que marca la política peruana reciente. Declaró que su gobierno tendrá como prioridad la seguridad, citando al crimen organizado como el “principal enemigo”.
- Datos recientes muestran una escalada en la violencia:
- 6.041 asesinatos registrados entre enero y mediados de agosto.
- 15.989 denuncias de extorsión entre enero y julio, un aumento del 28% respecto al periodo anterior.
- La crisis de seguridad fue agravada por la actuación de bandas criminales y fue uno de los argumentos de congresistas para justificar la “incapacidad moral” de la expresidenta.
Crisis política y elecciones en el horizonte
La destitución de Boluarte, que asumió en diciembre de 2022 tras la caída de Pedro Castillo, consolida un período de turbulencia. Enfrentó meses de protestas violentas y denuncias de violaciones de derechos humanos en su gestión. Su impopularidad, sumada a los escándalos, creó el ambiente necesario para la acción del Congreso, a pesar de la negativa de la presidenta a comparecer a la sesión para su defensa.
Las nuevas elecciones generales están programadas para abril de 2026. Jerí garantizó en su discurso de toma de posesión que defenderá la soberanía del país y entregará el poder al ganador de las urnas. El mandato de Boluarte estaba previsto para finalizar el 28 de julio de 2026. La inestabilidad, que vio al país tener seis presidentes en un período de solo siete años, reaviva el debate sobre la fragilidad del sistema democrático peruano.
Reacciones y desenlace inmediato
Multitudes se congregaron en las inmediaciones del Congreso, en Lima, en un ambiente de celebración tras la noticia de la destitución. La población, insatisfecha con la situación política y social, reaccionó con alivio a la salida de la expresidenta. El pronunciamiento de Boluarte después de la votación, donde destacó los logros de su administración, no logró revertir la percepción negativa sobre su mandato. La agencia de noticias Associated Press reportó la celebración con banderas y música. La renuncia no considerada por la líder, que alegó haber pensado “en los peruanos” y no en sí misma, no impidió la decisión unánime del Parlamento.
Promesa de reconciliación y lucha contra el crimen
El nuevo presidente interino, José Jerí, prometió un gobierno de reconciliación, pero con una postura firme contra el crimen organizado. Su ascenso, sin embargo, tampoco está libre de controversias, con denuncias pasadas que ya habían generado críticas de organizaciones de derechos humanos. La toma de posesión del político conservador, que completa el mandato de Boluarte, arroja luz sobre la compleja red de alianzas y rupturas que caracterizan la actual política peruana.







