EE.UU. intensifica ataques a barcos traficantes en el Pacífico y genera tensionesPor Maria
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Estados Unidos llevó a cabo, el domingo 9 de noviembre de 2025, dos nuevos atentados con bombas contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas en el Océano Pacífico, cerca de las costas de América del Sur. Las operaciones, autorizadas por el presidente Donald Trump, se saldaron con la muerte de seis personas, según el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La acción intensifica la campaña militar estadounidense contra el narcotráfico, iniciada en septiembre, que ya ha causado más de 70 muertos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Venezuela condenaron los ataques y exigieron investigaciones.
Las operaciones se desarrollaron en aguas internacionales, según informó el Pentágono. Hegseth afirmó que las embarcaciones transportaban narcóticos y eran operadas por organizaciones catalogadas como terroristas. La falta de detalles sobre la evidencia generó dudas. Venezuela calificó los atentados como ilegales, mientras que la ONU los consideró violaciones del derecho internacional.
- La inteligencia estadounidense ha identificado rutas de tráfico en el Pacífico Oriental.
- Cada barco tenía tres tripulantes, todos los cuales murieron en los ataques.
- Las operaciones apuntan a los cárteles, pero carecen de transparencia, según los críticos.
Reacciones internacionales
Venezuela acusó a Estados Unidos de utilizar la lucha contra el narcotráfico como pretexto para desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro. El presidente venezolano afirmó que las acciones son un intento de intervenir en su país.
La ONU, a través de su Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, clasificódescribió los atentados como “ejecuciones extrajudiciales”. Pidió una suspensión inmediata de las operaciones y una investigación independiente.
Ayer, bajo la dirección del presidente Trump, se llevaron a cabo dos ataques cinéticos letales contra dos embarcaciones operadas por organizaciones terroristas designadas.
— Secretario de Guerra Pete Hegseth (@SecWar) Noviembre 10, 2025
Nuestra inteligencia sabía que estas embarcaciones estaban asociadas con el contrabando de narcóticos ilícitos, transportaban narcóticos y… pic.twitter.com/ocUoGzwwDO
Historial de operaciones
Desde septiembre de 2025, Estados Unidos ha llevado a cabo casi 20 ataques contra embarcaciones sospechosas en el Caribe y el Pacífico. La campaña militar se intensificó con el envío de buques de guerra y un portaaviones al Caribe.
La administración Trump justifica las acciones como necesarias para proteger la seguridad nacional. Sin embargo, la falta de evidencia pública sobre los objetivos ha generado críticas.
Los expertos señalan que la mayoría de las drogas, como el fentanilo, ingresan a Estados Unidos a través de México, no por las rutas de envío específicas. Esto plantea dudas sobre la eficacia de las operaciones.
Escalada de tensiones en la región
Colombia también expresó preocupación por los bombardeos, especialmente después de ataques cerca de su costa. El presidente Gustavo Petro clasificó las accionescomo violaciones de la soberanía.
Las relaciones entre Estados Unidos y los países sudamericanos son frágiles. Maduro acusó a Trump de promover una “guerra contra América Latina”.
El gobierno americano sostiene que los ataques continuarán. Hegseth dijo que los cárteles son comparables a grupos terroristas como Al-Qaeda.
La falta de aprobación del Congreso americano para las operaciones es otro punto de controversia. Los parlamentarios cuestionan la legalidad de los atentados.
Estrategia militar estadounidense
El Pentágono ha desplegado más de 4.000 militares en la región desde agosto de 2025. La presencia del portaaviones USS Gerald R. Ford en el Caribe señala una demostración de fuerza.
Las operaciones son parte de la política más amplia de Trump contra el tráfico de drogas. Designar a los cárteles como organizaciones terroristas permite acciones militares más agresivas.
Crítica a la legalidad
Las acciones estadounidenses enfrentan críticas de expertos en derecho internacional. Argumentan que atacar a buques sin pruebas concretas de una amenaza inminente viola las convenciones marítimas. La falta de interceptación o interrogatorio de los sospechosos refuerza las acusaciones de ejecuciones sumarias.







